Diego Lizarazo: La hermenéutica de imágenes

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Resumen


 

Diego Lizarazo, filósofo y comunicólogo colombo-mexicano, ha desarrollado desde hace más de una década una concepción hermenéutica de las representaciones visuales que tiene mucho de original. Es un trabajo significativo porque permite entender que los objetos estéticos y semióticos están íntimamente conectados con los mundos sociales a los que pertenecen, en los que se esgrimen como recursos de sentido y a veces de fuerza, y que son apropiados, puestos en juego, reinterpretados por sujetos y grupos que con ellos realizan diversas acciones socialmente relevantes. Pero especialmente permite clarificar el lugar de las imágenes en un mundo social que, como el nuestro, experimenta un espesor visual cada vez mayor.

 

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Diego Lizarazo, filósofo y comunicólogo colombo-mexicano, ha desarrollado desde hace más de una década una concepción hermenéutica de las representaciones visuales que tiene mucho de original. Es un trabajo significativo porque permite entender que los objetos estéticos y semióticos están íntimamente conectados con los mundos sociales a los que pertenecen, en los que se esgrimen como recursos de sentido y a veces de fuerza, y que son apropiados, puestos en juego, reinterpretados por sujetos y grupos que con ellos realizan diversas acciones socialmente relevantes. Pero especialmente permite clarificar el lugar de las imágenes en un mundo social que, como el nuestro, experimenta un espesor visual cada vez mayor. Espesor visual que en cierto sentido nos construye, y que hemos construido: “… las miradas contribuyen a construir las imágenes y […] las imágenes erigen sus miradas.” (Lizarazo 2004a, 15) 

Cuando publicó su libro: Iconos, figuraciones, sueños. Hermenéutica de las imágenes ambos territorios (el de la teoría de la imagen y el de la hermenéutica) parecían continentes lejanos, con la excepción de algunas alusiones generales que ciertos autores clásicos de filosofía, hacían a la fenomenología de la visualidad. Pero tales alusiones no se habían concretado  como un programa hermenéutico de la imagen. Hoy dicha perspectiva viene creciendo en interés y en trabajos que se adhieren a dicho campo, gracias en buena medida al esfuerzo pionero de Lizarazo.  

Con la triple articulación de la hermenéutica de origen filosófico, la pragmática de herencia lingüística y la sociología de la comunicación, el autor perfila lo que ha llamado, una hermenéutica de las imágenes. ¿En qué se diferencia un enfoque cómo éste de las teorías de la imagen que se produjeron en el siglo XX? El replanteamiento está en proporción directa con la relectura de la comunicación que la hermenéutica podría realizar:

no hay más objeto para la hermenéutica que la comprensión de los procesos y dinámicas de la comunicación del sentido, y comprender los fenómenos comunicativos es reconocer en ellos la dinámica interpretativa que los constituye. La hermenéutica aborda la comunicación, y la comunicación es una cuestión hermenéutica. (Lizarazo 2002a, 35)

Lizarazo cuestiona las teorías semióticas y formalistas de la imagen. Les llama: “inmanentistas”. Esto significa que desde esas visiones la imagen es algo que tiende a entenderse como objeto autónomo, separado de su entorno y de sus flujos de circulación. Para Lizarazo la hermenéutica de las imágenes implica que estas llevan tiempo, es decir, en un doble sentido la imagen es tiempo: porque el tiempo la produce, y porque se abre a un tiempo con el que dialogará. La condición histórica, concebida hermenéuticamente, de la imagen. 

Esto quiere decir que los usuales abordajes de la pintura, de la fotografía, o del cine, que analizan su forma o su contenido, bastándose con dar cuenta de lo que se ve en ellas, son en realidad mutilaciones de la imagen. Visiones incompletas y cercenadoras de algo que en realidad, a decir de Lizarazo, solo puede comprenderse en su relación con el contexto en que se producen, con los lugares y tiempos por los que circulan y con las formas de recepción en las sociedades. El concepto que utiliza para dar cuenta de esta forma de ver la imagen es el de acto icónico. No hablará de “imagen”, “icono”, “representación visual”, sino que dará cuenta de la capacidad de acción de los íconos. 

En una doble vía: lo que las imágenes hacen en nosotros, lo que nosotros hacemos con las imágenes (Lizarazo, 2003a y 2006a). Con ello se muestra el giro de la “inmanencia” a lo “pragmático”. La imagen no solo como algo que tiene ciertas propiedades (definidas como “iconicidad” en los manuales de Abraham Moles), sino como dispositivo comunicativo: aquello que permite la relación entre sujetos, entre mundos culturales e históricos. Como dice Morín: “Dicho acto es desmembrado por el autor, mostrando sus componentes y las estrategias para interpretarlo.” (Morín, 2005) Así, por ejemplo, la acción de ver una imagen tiene distintos procesos: un proceso de apreciación sensible (porque la imagen es un percepto visual), un proceso intelectual (porque la imagen es cognición), un proceso axiológico (porque la imagen pone en juego valores ideológicos, éticos, estéticos...). Con ello se está caracterizando la experiencia de ver imágenes. Pero la hermenéutica de las imágenes implica también la explicación de la generación de las imágenes. La producción icónica integra igualmente procesos poiéticos, semióticos e ideológicos. 

La imagen como diálogo entre experiencias, sentidos y voliciones; pero también como conflicto de interpretaciones (Lizarazo, 2005). El autor muestra el conflicto de la interpretación de la imagen, desde sus formas estéticas hasta sus implicaciones éticas o políticas (por ejemplo en sus análisis sobre las relaciones entre imagen y poder o la dinámica de establecimiento de la imagen moderna). 

El acto icónico es posible porque le subyace una relación imaginal que Lizarazo explica como la situación de vínculo cognitivo-perceptual y axiológico del sujeto en actitud de iconización, y un artefacto-imagen con las propiedades físicas, icónicas e institucionales necesarias para ello. La relación imaginal está “normada” por la cultura. Esto significa que las relaciones que tenemos con las imágenes no son espontáneas, no son una especie de proceso de naturaleza; nuestras relaciones con la imagen dependen del tiempo histórico y de la sociedad a la que hagamos referencia. La imagen no ha sido lo mismo para la cultura haida que para los pintores flamencos. Lizarazo propone dar cuenta de estas reglamentaciones histórico-culturales con el concepto de contrato icónico.

Establecemos implícitamente un pacto, una especie de acuerdo según el cual veremos la imagen de cierta forma […] podemos llamar de forma genérica a este pacto un contrato icónico sobre el cual se funda y se define el tipo de relación entre sujeto imaginal y texto visual. Si el sujeto se niega a ver el objeto imaginario impreso en el papel fotográfico, y lo contempla solo como un conjunto de manchas […] (es decir, no ve la imagen sino el soporte de la imagen), no hay posibilidad para el contrato icónico. No todos los videntes pactan las misma cuestiones con los textos visuales, hay distintos vínculos, diversos contratos icónicos. Un médico que revisa una sonografía o un niño que ve un manga establecen relaciones distintas con la imagen, pero ambas se producen sobre un cierto pacto. (Lizarazo 2004a, 229)

desarrolla cuatro debates esenciales en torno a la interpretación icónica: a) el de la definición de su naturaleza, en el que pueden identificarse las posiciones polares de las concepciones transparentistas de la imagen (como el naturalismo o el fundacionismo) y las concepciones de la opacidad (como la semiótica); b) el de los alcances de la imagen donde se debaten, en sus extremos, las teorías de la universalidad icónica (el enfoque mitologista y metafísico) y las posiciones de la singularidad (como la perspectiva del psicoanálisis freudiano); c) el debate de la densidad de la imagen entre las visiones que otorgan valores sustanciales a las imágenes (como los planteamientos de la hermenéutica del Círculo de Eranos) y las visiones que se plantean, incluso, la vaciedad total y la nulidad del sentido icónico; por último, d) el debate de los límites de la imagen que manifiesta el diálogo y a veces el conflicto entre las teorías textualistas de la imagen y las teorías interpretativas (como la visión de Jan Mukařovský). (en Vidales, s/f)

La posición que adopta Lizarazo permite entonces una mirada que bien podríamos calificar como epistemología política, porque dicha hermenéutica de las imágenes hace viable identificar la relación entre las concepciones icónicas y las implicaciones éticas, estéticas y políticas que contraen dichas imágenes (Lizarazo, 2008) . Digamos, la relación entre la posición teórica y las condiciones históricas que las tensan. En el terreno de la imagen, Lizarazo está problematizando el debate entre hermenéutica y crítica que, anecdóticamente, se suscitó entre Habermas y Ricoeur. Así, resulta expuesta la urgencia de una crítica capaz de interrogar los supuestos de la interpretación, y a la vez, la interpretación que no deja de indicar el piso histórico en el que se erige el propio modelo crítico (Lizarazo, Echeverría y Lazo, 2007).

Del lado de la hermenéutica de la fruición social de la imagen, Lizarazo produce, a partir de investigaciones empíricas, una concepción teórica en la que se articulan la fruición cinematográfica (2004b), la ética de la fotografía (2008), los procesos de interpretación infantil de la televisión (Lizarazo, 2006b) y la experiencia multimedia y cibernética (Lizarazo y Paniagua, 2013). El eje transversal radica en el análisis de los procesos de producción y fruición de imágenes como estructuras estético-formales, significacionales y axiológicas, con ello se explican los dispositivos individuales y sociales con que creamos y consumimos imágenes. La imagen es una potencia producida por la sociedad para actuar sobre la sociedad.

Notas 

Lizarazo Arias, Diego. «El poder simbólico de las imágenes». Anuario de Investigación 2002. Educación y Comunicación. Universidad Autónoma Metropolitana, 1. 2003a. 371-383.  

Lizarazo Arias, Diego. «Pragmática contractual de las imágenes». Anuario de Investigación del Departamento de Educación y Comunicación. Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco, 2003b.

Lizarazo Arias, Diego. Iconos, figuraciones, sueños. Hermenéutica de las imágenes. México: Siglo XXI, 2004a.

Lizarazo Arias, Diego. La fruición fílmica. Estética y semiótica de la interpretación cinematográfica. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2004b.

Lizarazo Arias, Diego. «Icónicas del poder. Conflicto en torno a las imágenes simbólicas». Revista Versión, Estudios de comunicación y política, 15. 2005. 109-119. 

Lizarazo Arias, Diego. «Panofsky en clave hermenéutica: vínculos móviles en la interpretación de las imágenes». Revista Versión. Estudios de Comunicación y Política, 17. 2006a. 257-287. 

Lizarazo Arias, Diego. El espacio lúdico. Simbólica infantil ante la televisión. México: SEP, CETE, PIDCE, 2006b. 

Lizarazo Arias, Diego. «El dolor de la luz. Una ética de la realidad». En: De La Peña (Coord.) Ensayos sobre fotografía documental. Ética, Poética, Prosaica. (pp. 11-29). México: Siglo XXI, 2008.  

Lizarazo, D. «Trazos para una hermenéutica comunicativa».  Argumentos. Estudios críticos de la sociedad43. 2002a. 33-48. 

Lizarazo, D. y Paniagua, Y.  La ansiedad cibernética. Docentes y TIC en la escuela secundaria. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2013. 

Lizarazo, D., Echeverría, B. y Lazo, P. Sociedades icónicas. Historia, ideología y cultura en la imagen. México: Siglo XXI, 2007. 

Lizarazo, D. «Imagen Poética: Sendas de Interpretación». Lúdica. Arte y Cultura del Diseño, 5 (13). 2002b. 56-62.

Morin, M. D. «Iconos, figuraciones, sueños: imágenes de las experiencias».  Andamios, 2 (3). 2005.. Recuperado de: <URL

Vidales F., L. A. (s/f). «Diego Lizarazo: Iconos, figuraciones, sueños. La hermenéutica de las imágenes». Communication & Society, Universidad de Navarra. Recuperdo de: <URL>

Semblanza curricular 

Vicente Palermo  

Formación Académica:

Licenciatura en Sociología por la Universidad Nacional de Buenos Aires. Maestría en Ciencia Política por la Universidad del Salvador. Doctor en Ciencia Política, Universidad Complutense de Madrid (Programa de doctorado en América Latina Contemporánea del Instituto Universitario Ortega y Gasset). Recibió la beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2006.<URL>Ganó el Premio Iberamericano de la Latin American Studies Association en 2009, el Premio Nacional de Cultura en 2012 y el Premio Kon ex de Platino 2016 en Humanidades (Argentina).

Actividad laboral: 

Es politólogo y ensayista argentino. Investigador independiente del CONICET eº investigador principal del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en Argentina. Escribe para los diarios Clarín y La Nación. Es autor de más de una decena de libros y más de 50 artículos. Entre sus últimas publicaciones destacan, Instituciones políticas brasileñas. Estabilidad y crisis del proceso político contemporáneo en 2018,  Los ojos cerraré en ensueño lerdo, cuentos en 2017 y La alegría y la pasión. Relatos brasileños y argentinos en perspectiva comparada en 2015. 

Contacto: 

vpalermo@cipol.org 

 

 

 

 

One Comment

Otto rosales

Bella reflexión sobre Lizarazo es un investigador fecundo saludos desde Venezuela

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