Evaluación final de proyectos de conservación de patrimonio cultural tangible

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Resumen


Ante el numeroso y diverso patrimonio cultural de México, la evaluación de proyectos de conservación es clave para establecer estrategias que permitan mejorar el aprovechamiento de los recursos invertidos. La acción de depositar en el patrimonio cultural un texto extenso que represente una parte de la memoria colectiva, hace relevante la existencia de dichos objetos y por ende, la conservación de la materia tiene una relación directa con la preservación del aspecto simbólico del objeto. El objetivo es diseñar un instrumento de evaluación de resultados, para proyectos de conservación de bienes culturales tangibles aplicando los criterios de evaluación de proyectos culturales, con el fin de obtener una perspectiva integral de la intervención al patrimonio cultural. 

Palabras clave: Patrimonio cultural, conservación, restauración evaluación, indicadores

Abstract 

Facing the numerous and diverse cultural heritage of Mexico, evaluation of conservation projects is key to establishing strategies that improve the use of resources invested. The action of depositing in the cultural heritage an extensive text that represents a part of the collective memory makes relevant the existence of such objects, and therefore matter conservations is directly related to preserving the symbolic aspect of the object. The goal is to design an instrument of results evaluation for conservation projects of tangible cultural property applying the  evaluation criteria of cultural projects, in order to obtain an integral perspective of the cultural heritage intervention.

Key Words: Cultural heritage, conservation, restoration, evaluation, indicators

 

Introducción 

Existe un numeroso patrimonio cultural tangible en México, por lo que, una de las necesidades para su conservación es establecer estrategias que permitan mejorar el aprovechamiento de los recursos invertidos en proyectos de conservación1, en el mayor número de bienes posibles. Una herramienta de la planeación estratégica, es la evaluación final de proyectos, ya que genera una visión sistemática con la cual se construye un diagnóstico, permite reorientar la práctica, formular programas o proyectos, así como facilitar la toma de decisiones. Pero, ¿cómo deben medirse los resultados de proyectos de conservación de patrimonio cultural tangible? La hipótesis sugiere que la medición cuantitativa y cualitativa de criterios e indicadores de resultados de proyectos culturares, tales como: pertinencia, eficacia, eficiencia, impacto y sustentabilidad, permiten la medición del resultado de todas las dimensiones del significado y connotación simbólica de la acción de conservar la materia del patrimonio cultural. 

El objetivo es, entonces, diseñar un instrumento de evaluación de resultados para proyectos de conservación de bienes culturales tangibles aplicando los criterios de evaluación de proyectos culturales para obtener una perspectiva integral de la intervención al patrimonio cultural. 

  1. 1. El concepto de patrimonio cultural

 El concepto del término “patrimonio cultural”, aparece en la segunda mitad del siglo XX cuando se introduce el sustantivo de “bienes culturales” (UNESCO 1954 8); cuya significación radica en su connotación como símbolos de identidad para la sociedad.  

 La construcción del patrimonio es mediante un proceso social de eficacia simbólica como articulación de la: “… representación y legitimación simbólica de las ideologías.” (Prats 64). Mediante los objetos se busca la simbolización de las ideologías que construyen el pasado, presente y futuro de una sociedad y/o comunidad, para cohesionar la identidad y construir la memoria colectiva de la misma. 

 Bajo el modelo de la semiótica de la cultura, el patrimonio cultural se muestra como un entramado de significados, conformado por más de un interpretante que da sentido a la connotación simbólica de los objetos que lo representan. La homologación de los textos generados en la macro semiosfera2 del patrimonio cultural ocurre por la capacidad de diálogo y traducción entre cada una de las irregularidades semióticas, que interactúan a través de sub semiosferas de valores (económico, político y social). 

Figura 1. Esquema del estudio complejo de la semiosfera del patrimonio cultural. Fuente: Elaboración propia.

Figura 1. Esquema del estudio complejo de la semiosfera del patrimonio cultural. Fuente: Elaboración propia.

La acción de depositar en el patrimonio cultural un texto extenso que represente una parte de la memoria colectiva, hace relevante la existencia de dichos objetos y por ende la conservación de la materia tiene una relación directa con la preservación del aspecto simbólico del objeto. Desde esta perspectiva, el objeto simbólico por sí mismo no tendría significado. Barbara Appelbaum menciona: “Los valores implican actitudes de las personas hacia un objeto y sus razones para poseerlo y preservarlo. […] Los objetos, por supuesto, en realidad no tienen valores, sólo las personas los tienen.” (Appelbaum 66). Entonces, es mediante la homogeneidad en la lectura de los códigos simbólicos de los objetos, que se construye el entretejido de textos que le dan significado y su conservación es una forma de transmisión del texto de generación en generación. 

 El significado simbólico, genera por ende, la necesidad de proteger y conservar el patrimonio cultural formando la triada: simbolismo-protección-conservación. A partir de este punto, la sociedad forma parte del concepto, el cual se encuentra relacionado con un elemento diacrónico por tratarse de bienes del pasado, que se reciben como herencia social en el presente y que se transmitirá a las generaciones futuras.  

  1. 2. La conservación del patrimonio cultural en México

En México, la protección del patrimonio se decreta en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos cuyo artículo 5º menciona: “… son monumentos arqueológicos, artísticos, históricos y zonas de monumentos los determinados expresamente en esta Ley y los que sean declarados como tales, de oficio o a petición de parte.” (Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos 1972 2) En este sentido, la ley federal declara el tipo de bienes que conforman el patrimonio cultural y por tanto, aquellos que se consideran objeto de conservación y protección. 

Para dar cumplimiento a las demandas en materia de cultura, en México se han adoptado medidas de planeación estratégica (Aguilar 23 ), un tipo de proyección que permite diseñar objetivos y metas a largo plazo de manera integrada, y que considera las variables externas, por lo que resulta una medida viable para instituciones gubernamentales (Ander-Egg en Ordaz y Saldaña 36).  Es así como se construyen los planes, programas y proyectos por cada área específica en relación a sus necesidades. 

Entonces, un proyecto de conservación es el conjunto de actividades metodológicas que tienen como objetivo la conservación de un bien cultural, que responden a los lineamientos y/o criterios teóricos de la disciplina para realizarse en un tiempo y con un presupuesto determinado. En México la instancia normativa de la conservación del patrimonio cultural es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). 

Para ejecutar un proyecto de conservación de forma interna en el INAH, este debe ser autorizado en el Sistema Institucional de Proyectos (SIP). Para gestionar un proyecto de forma pública se cuenta con dos opciones: los fondos concursables de CONACULTA (Apoyos PEF) o el Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de propiedad Federal (FOREMOBA). Sea iniciativa pública o privada es necesario contar con la licencia de obra, la cual corresponde al trámite INAH00-019.   

El objeto de estudio de la investigación3 , que deriva en este artículo, son las cuatro guías para presentación de proyectos de conservación en México, antes mencionadas. Para cada una de las guías se analiza la finalidad, la estructura y el contenido en la búsqueda de elementos que puedan generar indicadores para obtener datos cuantitativos y cualitativos, de toda la dimensión de la intervención de conservación al bien cultural tangible. 

 El análisis a estas guías de presentación de proyectos indican: las cuatro presentan al menos dos categorías de eficacia y eficiencia. Tres contemplan una categoría ya sea para beneficiarios, o para impacto. Sólo una de ellas muestra una categoría de sustentabilidad. Por tanto, desde la planeación de proyectos de conservación se contemplan la evaluación cuantitativa de eficacia y eficiencia, sin embargo ninguna de las guías permite obtener una perspectiva integral de los resultados de conservación del patrimonio cultural tangible. Esto advierte la necesidad de establecer criterios e indicadores para proyectos culturales que sean aplicables a la evaluación de proyectos de conservación de patrimonio cultural, para obtener una medición integral de la intervención. 

Figura 2.Tabla de relación de indicadores presentes en cada una de las guías. Elaboración propia.

Criterios e indicadores para evaluación de proyectos de conservación de patrimonio cultural tangible.  

 La evaluación de un proyecto, no es una etapa posterior o exenta del mismo, ya lo menciona David Rosselló, “… está presente, de manera transversal, en la mayoría de su fases.” (Rosselló 205). Lo cual significa, que la medición se realiza desde la etapa de diseño y planificación de un proyecto, durante su ejecución y una vez finalizado. 

 La evaluación de un proyecto corresponde al proceso sistemático con el cual se obtienen los datos cuantitativos y cualitativos sobre los resultados, el cumplimiento e impacto de los objetivos establecidos. En tal caso, como se menciona en la Evaluación de proyectos URBAL III, para evaluar un proyecto es necesario considerar: el análisis de los efectos e impacto en los beneficiarios, la pertinencia del contexto, la continuidad y sostenibilidad, así como lo aprendido, presentación, recomendaciones, acciones correctivas y retroalimentación a otros proyectos (Evaluación de proyectos URBAL III 1). Los datos que se obtienen en la medición señalan un panorama de los aspectos cumplidos o alcanzados con las actividades y permiten, a su vez, en una forma positiva, la retroalimentación a las acciones para reorientarlas acciones en la búsqueda de mejorar los resultados deseados.

Figura 3. Esquema de los elementos de la evaluación de proyectos culturales. Elaboración propia. Fuente: Carrasco 46-47, y Rosselló 215 y 220, CAD, OCDE ‐1991 en Evaluación de proyectos URBAL III 3 Consejo Nacional de la Cultura y las Artes 68 y 70, Evaluación de proyectos URBAL III 4 y 14

Como se muestra en el esquema, toda evaluación se debe realizar bajo cuatro principios básicos que guíen la objetividad del análisis. Los tipos de evaluación, están relacionados con los criterios y una vez que estos son establecidos, deben seleccionar un número acotado de indicadores, ya sea cualitativos o cuantitativos, que cumplan en su mayoría con las trece características de los indicadores, pues tienen la función de traducir la complejidad de manera precisa y transmitir coherentemente la realidad.  

 Cabe decir que, los proyectos de conservación de patrimonio cultural tangible son un tipo de intervención cultural dentro del sector del patrimonio cultural, es decir que tiene como producto principal la conservación de un bien cultural tangible y por tal motivo, no todos los criterios e indicadores de proyectos culturales serán aplicables para la evaluación del proyecto de esta naturaleza. 

 La evaluación de proyectos de conservación se plantea con los siguientes objetivos:  

  •  Evaluar el logro o cumplimiento de los resultados en relación al objetivo general.
  • Evaluar la eficiencia en el uso de recursos invertidos en relación al número o dimensión de beneficiarios. 
  • Evaluar el impacto y sustentabilidad de las intervenciones o dicho de otro modo, la recepción de la conservación por los beneficiarios, así como el seguimiento de los efectos positivos logrados. 

 Los criterios de proyectos culturales que aplican a la evaluación de proyectos de conservación son cinco: pertinencia, eficacia, eficiencia, impacto, sustentabilidad. Y además se agrega: específico de conservación. 

Figura 4. Esquema de los elementos de la evaluación de proyectos culturales. Elaboración propia. Fuente: Sabalza en Rodríguez 7.

El esquema muestra la relación de los criterios de evaluación en función de los aspectos generales de un proyecto de conservación, por lo que lo siguiente es el diseño y construcción de un número de indicadores razonables, idóneos y representativos de cada criterio de evaluación, considerando la conservación como una acción integral sobre el patrimonio cultural y su entramado de significados. 

 3. Diseño de evaluación de proyectos de conservación de patrimonio cultural tangible

Todo lo anterior muestra que: realizar la evaluación final de un proyecto de conservación del patrimonio cultural tangible es un procedimiento complejo y que el instrumento para medir debe ser capaz de aportar índices verificables, y evitar aquellos indicadores discrecionales al utilizar calificativos para la descripción del aspecto a medir.  

Para la formulación de indicadores es necesario extraer primero los datos registrados en la planeación de los proyectos. Con ellos, elaborar una base de datos y generar el indicador o parámetro de cada variable que permita describir el universo de la población. Es decir, la evaluación final de un proyecto de conservación de patrimonio cultural tangible. Las referencias para la recolección son: 

1. Proyectos de conservación de bienes muebles e inmuebles por destino. 

  1. 2. Informe final de los trabajos de conservación de bienes muebles e inmuebles por destino. 

 El instrumento de recolección de información propuesto es una encuesta; los datos de captura libre tienen la función de obtener descripciones detalladas de la situación de la conservación. Las preguntas cerradas tienen un valor asignado, es decir sí=1, no=0.  

 La encuesta puede ser aplicada por el responsable del proyecto o por un agente externo que puede denominarse evaluador, pero que debe estar familiarizado con el proyecto. En ambos casos  es necesario tener claridad del objetivo de dicho instrumento y establecer el contexto para el cual se va a utilizar.  

Uso del instrumento de evaluación: 

 Los datos de captura deben ser ingresados por el evaluador, que según el tipo de bien cultural puede delimitar y clasificar el llenado de los campos, por ello que se sugieren todos los posibles. Además, de forma completa, el instrumento debería acompañarse con la definición, para evitar utilizar dos términos para nombrar un mismo concepto. 

 Una vez que se han recolectado los campos, se llenan sobre una base de datos con formato básico, para comenzar a trabajar con operaciones estadísticas como promedio, media, moda, etcétera, posteriormente se correlacionan variables que permitan obtener el parámetro buscado. Se propone que la correlación se realice mediante análisis multivariante, el cual se define como: “ … un conjunto de métodos estadísticos y matemáticos, destinados a describir e interpretar los datos que provienen de la observación de múltiples variables estadísticas, estudiadas conjuntamente.” (Cuadras 11) Este tipo de análisis permite determinar variables diversas, que provienen de cada criterio, para combinarlas y obtener la descripción más significativa del conjunto, es decir, el parámetro de análisis.  

 Conclusiones 

La medición cualitativa y cuantitativa de criterios e indicadores de proyectos culturales de conservación permite medir el resultado, además de una evaluación final del proyecto de conservación. 

 La evaluación final de un proyecto de conservación de patrimonio cultural tangible puede realizarse aplicando seis criterios: pertinencia, eficacia, eficiencia, impacto, sustentabilidad y específico de conservación. 

 Los criterios de eficacia, eficiencia y específico de conservación son aplicables para medir la acción de conservar la materia del patrimonio cultural. Y los criterios de pertinencia, impacto y sustentabilidad permiten comprender la dimensión del significado y connotación simbólica de la conservación. 

 Para la elaboración del instrumento de evaluación, fue clara la necesidad de contar con parámetros de medición para estar en posibilidad de evaluar. Por tal motivo, se logró establecer las variables para cada criterio y se diseñó un instrumento de recolección de datos que permita, mediante un análisis estadístico, obtener los indicadores de evaluación para un proyecto de conservación de patrimonio cultural tangible (bienes muebles e inmuebles por destino). Esto representa un primer avance en la sistematización de la información que se genera de los proyectos de conservación de patrimonio cultural. El instrumento es flexible y perfectible, por lo que puede ser modificado según las necesidades detectadas, sin embargo, tiene la estructura base para la formulación de los indicadores de evaluación. 

 Fuentes de consulta: 

Aguilar, Conrado. “La necesidad de la planeación estratégica en las organizaciones industriales modernas”. Temas de Ciencia y Tecnología. Vol. 4, número 11, mayo-agosto, 2000. 17-28 Impreso. 

Carrasco, Salvador. “1.2 Una aproximación a la creación de indicadores para la Estrategia de Cultura y Desarrollo: metodología.” Cómo evaluar proyectos de cultura para el desarrollo. Una aproximación metodológica a la construcción de indicadores. 2009:27-61 Impreso.  

CONACULTA a. Instituto Nacional de Antropología e Historia. “Red de zonas arqueológicas” CONACULTA INAH 11 de febrero de 2012 Web. 24 de febrero de 2015  < http://inah.gob.mx/zonas-arqueologicas >  

CONACULTA b. Instituto Nacional de Antropología e Historia. “Red de Museos del INAH” CONACULTA INAH 11 de febrero de 2012 Web. 24 de febrero de 2015  < http://inah.gob.mx/museos>  

CONACULTA c. Instituto Nacional de Antropología e Historia. “Coordinación Nacional de Monumentos Históricos” CONACULTA INAH 16 de diciembre de 2014. Web. 25 de febrero de 2015. <http://www.monumentoshistoricos.inah.gob.mx/index.php> 

CONACULTA INBA a.  “Listado de inmuebles declarados monumento artístico” INBA Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, México 2013. Web. 10 de marzo de 2015 <http://www.transparenciafocalizada.bellasartes.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=80&Itemid=79> 

CONACULTA d. Instituto Nacional de Antropología e Historia. “¿Quiénes somos?” CONACULTA INAH 01 de Agosto de 2014. Web. 27 de diciembre de 2014 <//www.inah.gob.mx/iquienes-somo> http://www.conaculta.gob.mx/monumentos/FOREMOBA_2014.pdf 

CONACULTA INBA “INBA” SEP Web. 19 de marzo de 2015.  <http://www.bellasartes.gob.mx/index.php/his>  

Consejo Nacional de la cultura y las artes. Guía para la Gestión de Proyectos Culturales. Valparaíso: CNCA. 2009. Impreso  

Evaluación de proyectos URBAL III. Programa de Cooperación Regional de la Comisión Europea con América Latina URB-AL Oficina de Coordinación y orientación – OCO. Impreso  

Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. México: Cámara de diputados del H. Congreso de la Unión. 1972. Impreso 

Muñoz, Salvador. Teoria contemporánea de la restauración. Madrid:Sintesis. 2003. Impreso 

Ordaz, Velia Yolanda y Saldaña García, Gloria Edith. Análisis y crítica de la metodología para la realización de planes regionales en el Estado de Guanajuato.  Guanajuato:Universidad de Guanajuato. 2005. Impreso.

Prats, Llorenç. “El concepto de patimonio cultural” Política y sociedad No. 27 1998:63-76. Impreso 

Rodríguez, Adriana. Informe de Evaluación final. Proyecto “Fortalecimiento ambiental y cultural en las comunidades indígenas WIWA del Cerro, Piedra Lisa, Rongoy y Dungakare ubicadas en la subcuenca del Río Potrero, Departamento del Cesar, Colombia”. Agencia Española de Cooperación Internacional. 2010. Impreso 

Rosselló, David. Diseño y evaluación de proyectos culturales. España:Ariel. 2004. Impreso 

UNESCO. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Acta final de la conferencia intergubernamental sobre la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armando, La Haya, 1954. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 1954. Impreso 

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  1. [1] Se define por conservación a todas aquellas acciones realizadas para la preservación del Patrimonio Cultural que incluye las acciones de conservación preventiva, conservación directa y restauración, según los Lineamientos institucionales generales en materia de conservación del patrimonio cultural. INAH.
  2. [2]“La semiosfera es el espacio semiótico fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiosis.” (Lotman 12) Esta definición implica un concepto clave, semiosis: acción de interpretar y producir el sentido de los signos.
  3. [3]“Criterios e Indicadores para una evaluación de resultados. Proyectos de conservación del patrimonio cultural”. Tesis de Maestría en Comunicación y Estudios de la Cultura. Mitzi de Lara Duarte. ICONOS, 2015.

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