Los cautiverios de las mujeres y los varones en el programa cómico el Chavo del 8

Los cautiverios de las mujeres y los varones en el programa cómico: el Chavo del 8

Por

Resumen


El presente trabajo define la violencia de género a partir del cautiverio, categoría de análisis propuesta por la antropóloga Marcela Lagarde, para detectar en los programas televisivos de corte cómico los cautiverios que representan cada uno de sus personajes, así como la violencia que ejercen o reciben.

Palabras clave

Género, violencia, cautiverios, mujer, varón

Abstract

The present work defines gender violence from captivity, category of analysis proposed by the anthropologist Marcela Lagarde, to detect in comic-style television programs the captivity that each of its characters represent, as well as the violence they exercise or receive.

Keywords

Gender, violence, captivity, woman, male

PDF

Introducción

El presente trabajo tiene como pregunta eje: ¿cuál es la construcción de varón y mujer que predomina en el programa El Chavo del 8, generados a partir códigos de actitudes violentas reflejados en su cautiverio? Para responder a ello se expone en este trabajo que el programa El Chavo del 8 lleva implícita la violencia de género en mujeres y varones, a través de códigos de actitudes violentas que sus personajes manifiestan. Al mismo tiempo, se examinan las situaciones que viven y construyen la idea de niño, niña, mujeres adultas y varones adultos. El artículo tiene como objetivo identificar en los programas cómicos televisivos los cautiverios que representan sus personajes, compuestos por prácticas violentas, exponiendo al público televidente una idea de lo femenino y masculino, haciéndolo ver parte de la vida cotidiana de las clases económicamente desfavorecidas.

La estructura del presente trabajo consiste primero en exponer el concepto de cautiverio propuesto por Lagarde en su texto Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas; y sus distintos tipos. En un segundo apartado, la idea de Lagarde sirve para trazar a partir de su visión nuclear de cautiverio, una visualización periférica que permita exponer la antítesis de aquellos arquetipos. En la tercera y última parte de este  artículo se expone la idea de lo femenino, masculino, y sus prácticas violentas, mismas que reproducen programas de corte cómico como El Chavo del 8. Se presenta un estudio cuantitativo que exhibe el número y el tipo de violencias que se trasmiten en el programa, así como quiénes son los personajes más violentos y cuáles son sus cautiverios.

1. La categoría de Cautiverio de Marcela Lagarde

El trabajo de Marcela Lagarde se inscribe en los estudios de género desde la antropología; donde crea el concepto de cautiverio para explicar una manera de opresión hacia las mujeres. Lagarde expone que la violencia se da en el centro de este sistema social en contra de las mujeres porque asumen una idea de femenino sumiso, explotado, acosado, abusado y golpeado. Sin embargo, es en la periferia donde se encuentra una idea de femenino contrario a ello, sin dejar de ser un cautiverio y por lo tanto violento. Es en este margen del sistema social donde las mujeres son las que someten, explotan, abusan y golpean a otras mujeres, hombres y niños. Una mujer trata de entender su condición cultural, según la teoría gramsciana, desde dos ejes: el sexo y el poder, que estructuran al sujeto femenino y que impiden su autonomía y que pueden verse refleajdos en su clase social, en la religión, la forma de vida y la edad. Las maneras de vivir de los hombres y de realizar sus identidades, los acontecimientos y los hechos que caracterizan al mundo actual tienen una evidente impronta patriarcal. Por ello, “los cautiverios” de las mujeres están vigentes como esfuerzo por teorizar y aproximarse a la opresión de las mujeres madresposas, monjas, putas, presas y locas. Todas ellas referentes simbólicas de estereotipos sociales y culturales, que sintetizan las normas paradigmáticas de género de la relación entre la sexualidad y el poder de dominio que fundamenta la dimensión patriarcal de la existencia de las mujeres. A continuación se explican sus categorías.

Las madresposas

El destino, la meta, la realización de una mujer, por lo visto, es ser madre y esposa, pero no por separado, sino a la vez, por eso Lagarde construye el término madresposa. Es, en el imaginario colectivo patriarcal, la única vía de la felicidad. La maternidad debe ser a toda costa; a expensas de la salud, del desarrollo personal y profesional, a costa del crecimiento económico, y de llevar en consecuencia “el voto de pobreza” (Legarde 478). La maternidad de la mujer no solo es para quien tiene hijos e hijas, sino también para la que no tiene, porque los cuidados son labor de las mujeres. A la maternidad siempre se suma el trabajo doméstico, el que pueda hacer fuera del hogar y también el trabajo político. La maternidad va acompañada siempre del deseo de ser amada, del deseo de ser sujeto y dejar de ser objeto. “Lo importante, desde la perspectiva de la constitución de cada mujer en sujeto, es la necesidad de integrar a la madre y lograr a la vez la separación de ella, para arribar a la complitud”. (Lagarde 434) Este punto, señala Lagarde, es común entre todas las mujeres que formaron la muestra de su análisis.

Monjas, putas y locas

Lagarde explica ampliamente el resultado del estudio realizado con monjas como cautivas, donde ellas mantienen ese concepto de ser madresposas y continúan siendo abusadas por sus superiores, hombres en su mayoría. “Las monjas son madres públicas, atienden maternalmente a los otros, en instituciones sociales de la iglesia, y en ese trabajo realizan la maternidad”. (Lagarde 556).

Sobre el cautiverio de las prostitutas, que sufren un maltrato y enorme violencia, Lagarde hace en su libro un extenso análisis, donde refiere al hecho de que ellas son además el calificativo para sancionar a cualquier mujer que haga cualquier transgresión, ya que es una forma de mantener un control político y social en el sistema patriarcal. Relata algunos casos de mujeres encarceladas y de internas por ser consideradas locas. Sobre las presas resaltó el abandono que sufren las mujeres en las cárceles, además del maltrato, un abandono del entorno afectivo y especialmente legal. En el caso de las locas, señala que a las mujeres siempre “nos tachan de locas, somos hormonales, nadie nos entiende” y que “siempre hay una loca en una familia”, porque se tiende a la psicologización de cualquier problema de las mujeres. Hace referencia a la existencia de todo un sistema de control de mujeres a base de drogas. Con un sistema patriarcal opresivo, violento, corrupto, donde siempre se culpabiliza a ellas.

La condición genérica de la mujer ha sido construida históricamente y es una de las creaciones de las sociedades, y cultura patriarcales. El poder define genéricamente la condición de las mujeres. Y la condición de las mujeres es opresiva por la dependencia vital, la sujeción, la subalternidad y la servidumbre voluntaria de las mujeres en relación con el mundo (los otros, las instituciones, los imponderables, la sociedad, el Estado, las fuerzas ocultas, esótericas y tangibles). (Lagarde 35)

Desde esta visión, la cultura está constituida por las diversas formas de vida construidas por los seres humanos en relación con la naturaleza, desde sus particulares formas sociales. Se considera entonces, que es opresiva la condición genérica por la definición de las mujeres en sus formas sociales estereotipadas y arquetipicas, señalándolas como seres carentes, aptos para la renuncia, cuya actitud básica consiste en ser capaces de todo para consumar su entrega a los otros, e incapaces para autonomizarse de ellos. Las mujeres están cautivas de su condición genérica en el mundo patriarcal.

El cautiverio caracteriza a las mujeres por su subordinación al poder, su dependencia vital, el gobierno y la ocupación de sus vidas por las instituciones y los particulares (los otros), y por la obligación de cumplir con el deber ser femenino de su grupo de adscripción, concretado en vidas estereotipadas, sin alternativas. Todo esto es vivido por las mujeres desde la subalternidad a que las somete el dominio de sus vidas ejercido sobre ellas, por la sociedad y las culturas clasistas, y patriarcales, y por sus sujetos sociales. (Lagarde 37)

Marcela Lagarde (2005) define en las mujeres el concepto de cautiverio como aquella subordinación al poder, su dependencia vital, el gobierno y la ocupación de sus vidas por las instituciones y los particulares (los otros), y menciona también que por obligación se debe cumplir ante el grupo social al que pertenecemos con el ser mujer y ser femenina pero ¿acaso los varones no se encuentran también en cautiverio? Al parecer ellos también asumen vidas estereotipadas, cumplen con obligaciones estipuladas en el grupo social al que pertenecen sin a veces reconocer otras alternativas. A continuación se presentan una tabla en donde se exponen los conceptos de las mujeres y hombres en cautiverio.

VISIÓN NUCLEAR MUJERES EN CAUTIVERIO VISIÓN NUCLEAR VARONES EN SOMETIMIENTO
Madreesposa Padreesposo
Monja Sacerdote
Putas Trabajadores
Presas Policías
Locas Custodios
Imagen 1. Visión nuclear, mujeres y varones en cautiverio

En esta tabla se pueden observar los binomios Madreesposa y Padreesposo, El primero tiene como principal objetivo en la vida la maternidad, su hogar y su familia, sumado a un trabajo doméstico que le deja fuera de toda aspiración sobre su vida profesional, porque se recluye en las labores domésticas. El segundo binomio, Padreesposo, debería contemplarse también como una situación de cautiverio, porque se le atribuye bajo esa condición, ser el proveedor del hogar, obligándolo a salir a buscar sustento, responsabilizándolo de la cuestión económica e impidiéndole ser libre para desarrollarse en su vida profesional, finalmente, también está sometido a un sistema capitalista que lo explota. Es importante señalar, que la categoría que se presenta en esta investigación, Padresposo, es el complemento de la Madresposa, a manera de binomio, sin embargo, Lagarde no desarrolla esta categoría sino la de esposo, como relación complementaria, por lo que la categogía de “padresposo” es una actualización de esposo.

Cabe señalar que cifras oficiales difundidas por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), revelan que la matriculación de las mujeres en posgrados es de un 50.4%, mientras que en las especialidades el panorama femenino se ubica en un 51% y en las maestrías en un 51.2%. En el único tipo de titulación que los hombres superan a las mujeres es en la licenciatura, donde registran un 52% de matrículas.  En la actualidad, 26 años después del texto de Lagarde, la imagen del padre soltero empieza a cobrar importancia, la infografía que a continuación se presenta muestra algunos datos difundidos por el INEGI:

Imagen 2. Infografía Padres Solteros INEGI, 2005

Imagen 2. Infografía Padres Solteros INEGI, 2005

En el segundo binomio Monja-Sacerdote, el rol de la Monja es el de una mujer que vive una vida monástica, asumiendo una serie de reglas que incluyen celibato, obediencia, castidad, y en algunos casos, aislamiento total, por lo que se entiende el cautiverio. Por otra parte, el Sacerdote, de acuerdo con Lagarde, tiene una imagen de autoridad y por ello ejerce el poder del patriarcado, sin embargo, también es sometido a ese orden pues existen dentro de la iglesia fracciones o grupos de poder definidos:

Las más diversas representaciones expresan su esencia genérica patriarcal: autoridad, fuerza, violencia y dominio. Son atributos del poder patriarcal y todos ellos son además exclusivos, sobrenaturales y todopoderosos, es decir, únicos. (Lagarde 466)

En tercer lugar tenemos Putas-Trabajadores, las primeras, en su cautiverio como prostitutas, sufren maltrato y violencia, son víctimas de discrimación y son marginadas, además el calificativo se utiliza en el orden social para sancionar a cualquier mujer transgresora del sistema:

El hombre que vive de negociar, explotar, e imponer protección (cautiverio) a las prostitutas es el padrote. Su nombre ‘padrote’, padre en aumentativo, expresa su poder sobre las prostitutas frente a los clientes, a otros como él, a los policías y al sistema punitivo en conjunto. (Lagarde 627-628)

La autora habla del padrote como la contraparte de la puta, sin embargo, en este artículo, se da un viraje al trabajador como su equivalente, ya que la puta y el obrero son sometidos por el sistema. Sin duda el trabajador está cautivo pero la puta también es trabajadora. Incluso Lagarde presenta la prostitución ligada a una forma de subsistencia remunerada. Los trabajadores, los obreros, son la clase explotada por el sistema capitalista, sufre maltrato y violencia. El diagnóstico sobre la radiografía laboral en México es: informalidad dominante, creación insuficiente de empleos, bajos salarios y condiciones precarias. Por mucho, México es el país en que más se trabaja y menos se descansa, lo que no se traduce necesariamente en más productividad. De acuerdo con la OCDE, en México cada persona trabaja en promedio dos mil 250 horas al año, muy por encima del promedio de solo mil 748 horas. Comparado con otros países, México es de lo que menos días de vacaciones por ley tiene al año, con solo 6, cuando otras naciones como Reino Unido, España Italia, Brasil, Argentina y Venezuela, tienen más.

En cuarto lugar están las Presas y los Custodios, mientras las primeras transgreden la ley, los segundos se convierten en sus vigilantes, sin embargo ambos se corrompen en la cárcel, ambos delinquen, son cómplices o enemigos, ambos están encerrados. La mayor dificultad que enfrentan como funcionarios de prisiones es el temor a una riña o un motín por parte de los internos, y a la corrupción a la que son sometidos, de la que también llegan a formar parte. Trabajan para ver, oír y callar. La situación en los penales es muy precaria, cubriendo turnos de 24×24 horas.

En quinto y último lugar están las Locas y los Enfermeros o Médicos, a las mujeres se les tacha de locas,  hormonales y difíciles de entender, además de que se tiende a la psicologización de cualquiera de sus problemas. Existe todo un sistema de control de mujeres a base de drogas. Los Enfermeros y los Médicos se vuelven Custodios, también se enfrentan a un sistema que no incluye en sus prioridades las enfermedades mentales, lo que se evidencia en las carencias que tienen los hospitales públicos dedicados a la salud mental. En los dos casos anteriores: custodios y médicos, es necesario señalar que Lagarde establece los vínculos a nivel individuo, expone las relaciones presas-aparato judicial y locas-aparato médico; a nivel macro social, es decir individuo tipo-aparato institucional. Si bien la autora describe un dispositivo de control y de poder sobre la mujer en su situación de loca y presa, este texto las actualiza a nivel micro social mujer loca-varón médico/enfermero. La relación de poder se observa en la misma escala.

Hasta aquí se explica el cautiverio de hombres y mujeres en una visión, particularmente nuclear, retomada por Marcela Lagarde, pero ¿qué hay de los cautiverios en la periferia? En el siguiente apartado se explicará esa visión.

2. Los otros Cautiverios

Las mujeres en cautiverio que Lagarde propone provienen de una visión nuclear basada en lo que las estructuras sociales designan, es decir, se rigen bajo valores de la civilización occidental. Contrario a ello esta la visión periférica, que no se desarrolla dentro de lo designado, pero donde también el individuo se encuentra en situaciones de cautiverio. A continuación se presenta una tabla de ello.

 

VISIÓN NUCLEAR MUJERES EN CAUTIVERIO VISIÓN NUCLEAR

VARONES EN SOMETIMIENTO

VISIÓN PERIFÉRICA

MUJERES EN CAUTIVERIO

VISIÓN PERIFÉRICA

VARONES EN SOMETIMIENTO

Madreesposa Padreesposo Viuda Viudo
Monja Sacerdote Soltera adulta mayor Soltero adulto mayor
Putas Obreros, Trabajadores Niña seductora Niño Mimado
Presas Policía,

soldado,

Delincuente Niño con carencias económicas.
Locas Custodio Soltera que decide no casarse y seguir sus estudios o mantenerse por sí misma. Soltero con profesión.

Señor de negocios

Imagen 3. Contraste visión nuclear y visión periférica, mujeres y varones

La viudez no es solamente un estado civil, es una condición social que a menudo implica vulnerabilidad y trae consigo una imagen de debilidad, necesidad, indigencia y desgracia. La viudez es una condición social en la que ocho de cada diez personas son mujeres, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La condición de viudez es una situación conyugal asociada con la edad, porque con el fin del ciclo de vida, adviene el término de las relaciones de unión, dicha condición se presenta más en las mujeres, debido a que su esperanza de vida es mayor a la de los hombres. Con la muerte de su cónyuge, la mujer, en la mayoría de las ocasiones, asume las responsabilidades económicas, de crianza (en caso de tener hijos), de contención y sociales del núcleo familiar, por lo que aquellas mujeres que no cuentan con un trabajo remunerado que les brinde ingresos suficientes y seguridad social para ella y su descendencia, se colocan en un escenario de vulnerabilidad a la pobreza y a la marginación.

La soltería tanto para hombres como para mujeres es una realidad latente y según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en nuestro país existen poco más de 20 millones de solteros (de los más de 112 millones que somos en México) tomando en cuenta el rango de los 15 a los 40 años.

La cuestión económica ha sido un factor que ha modificado las estructuras sociales, culturales y familiares en nuestro país. En el presente mexicano,  como en el resto del mundo, la situación monetaria es complicada y esto hace que los jóvenes sigan en la casa de sus padres pasando los 30 años. Es una realidad que la oferta laboral no es la mejor en nuestro país y que los salarios no son los más óptimos, por ende es muy común ver que los chicos, principalmente de clase media, alarguen la estancia con sus papás.

Por otro lado tenemos a los niños mimados. En el esfuerzo de consentir a sus hijos, muchos padres olvidan a menudo que su función principal es prepararles para el mundo real fuera del entorno familiar, manteniéndoles sanos y salvos, asegurándose de que adquieran las conductas sociales adecuadas para fomentar su autonomía a medida que se vayan acercando a la edad adulta. Si estos mimos a los niños les son dados de forma exagerada y constante, convertiremos a nuestros hijos en lo que se conoce como niños mimados y acabarán siendo niños tiranos, esos que se creen el centro del mundo, que reclaman mucha atención de los padres o que no les importa cómo sus acciones afectan a los demás.

Caso contrario al de los niños mimados es el de los niños con carencias económicas, de los 39.2 millones de niños y adolescentes que hay en México, el 74.4% vive con al menos una carencia social, es decir, no tiene acceso a servicios de salud, alimentación, educación o vivienda. Con base en las cifras más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el año 2014, la principal carencia de la infancia mexicana fue la seguridad social, ya que el 62% de los niños no contaban con acceso a este tipo de atención médica.

Más de la mitad de la población menor de 18 años en México vive algún tipo de situación de pobreza según lo que muestra el  Estudio pobreza y derechos sociales de niñas, niños y adolescentes en México 2012-2014. En el informe, que cita datos oficiales del gobierno mexicano relativos al año 2014, el Coneval y Unicef especifican que el 53.9% de la población de 0 a 17 años en el país (21.4 millones de 40 millones) carecía de las condiciones mínimas para garantizar el ejercicio de uno o más de sus derechos sociales, ya sea la educación, el acceso a la salud, acceso a la seguridad social, a una vivienda de calidad con servicios básicos, o a la alimentación. O en otras palabras: 1 de cada 2 niños, niñas y adolescentes en México era pobre ese 2014.

Además, Unicef advierte que 4.6 millones de niños y adolescentes (11.5% del total de menores) enfrentaban condiciones de pobreza extrema en 2014, al presentar carencias en el ejercicio de tres o más de sus derechos sociales (acceso a seguridad social, vivienda digna, educación, etcétera), y ser parte de un hogar con un ingreso insuficiente para adquirir la comida necesaria a fin de tener una alimentación básica. Por el contrario, de los aproximadamente 40 millones de menores de edad, solo 6.8 millones (17%) no era pobre, ni enfrentaba ninguna condición de vulnerabilidad.

En cuanto a cómo ha evolucionado la pobreza infantil en México, el Coneval y Unicef advierten que en el periodo 2010-2014, si bien la pobreza extrema disminuyó 2.5 puntos, la pobreza moderada –es decir, cuando presentan no más de tres carencias sociales- se ha mantenido. Sobre cuál o cuáles son las carencias más comunes en los jóvenes mexicanos, el documento subraya que el 62.6% de los menores (24.9 millones) presentaban problemas por falta de acceso a la seguridad social.

El 27.6% (11 millones de menores) tenía carencias por acceso a la alimentación; el 24.8% (9.8 millones) por falta de acceso a los servicios básicos en la vivienda; 16.7% (6.6 millones) por carencia de calidad y espacios en la vivienda; 16.2% (6.5 millones) por carencia de acceso a los servicios de salud; y 8% (3.2 millones) por rezago educativo.

Por otro lado, tenemos los niveles de delincuencia. El INEGI reporta un acelerado incremento en la tasa de incidencia delictiva en el país, al menos entre los años de 2010 a 2014. En efecto, en las bases de datos que se presentan sobre Seguridad Pública y Justicia se encuentra que la tasa de incidencia delictiva (número de delitos por cada 100 mil habitantes) pasó de 30 mil 535 en 2010 a 41 mil 655 en 2014. El INEGI documenta que la tasa de incidencia para los hombres en 2010 se ubicó en 26 mil 682 delitos por cada 100 mil personas mayores de 18 años del sexo masculino; en ese mismo año, la tasa para las mujeres fue de 21 mil 548 delitos por cada 100 mil mayores de 18 años. En 2013 el INEGI documenta que se cometieron 26 mil 432 delitos por cada 100 mil mujeres mayores de 18 años; mientras que entre los hombres llegó a 30 mil 285 casos. Esto significa que en solo cuatro años la tasa de incidencia delictiva para las mujeres alcanzó el mismo nivel que tenía cuatro años antes para los hombres, un fenómeno pocas veces registrado en otros países con similares niveles de desarrollo respecto del nuestro.

“Quedada” o “Solterona” es un término despectivo, un estereotipo, que suele asignarse a mujeres (generalmente desde la segunda mitad de la década de los treintas) que no tienen una relación comprometida, que no se han casado o que, habiéndose divorciado, no rehicieron su vida de pareja. El estigma de la “quedada” incluye un juicio de valor, una crítica y hasta exclusión social que sufren algunas mujeres por no vivir o tener una pareja estable pasada cierta edad. Desde el siglo XVIII se empieza a generar una idealización del matrimonio como una meta especialmente necesaria para la mujer y su realización personal. El matrimonio y adquirir el apellido de un hombre se volvió la única forma de ser respetable como mujer, por lo que en aquella época las mujeres se concentraban en cuándo, cómo y con quién casarse.  Esto perduró hasta ya bien entrado el siglo XX. Cuando tienes 30 y no tienes pareja la gente suele cuestionarse a nombre de quién enviar la invitación o si darte uno o dos boletos para la fiesta.  La violencia simbólica aparece en comentarios despectivos, tales como:

–        Esta viene a la fiesta sola a ver que agarra.

–        Yo creo que esta ya se quedó a vestir santos

–        ¿Y tú para cuándo te casas?

–        Oye, nunca te hemos conocido a un novio verdad?

–        Ya sabemos lo que le gusta a ESA, por eso ni pareja tiene. A mi se me hace que es lesbiana.

–        Hermana saltada, hermana quedada

–        ¿Por qué no tienes novio si estás tan bonita?

Lástima social

–        ¿Cuándo te casas? Implicando con esto que debe ser inevitable y obligatorio hacerlo.

–        Ay mirala, vino sola la pobre. Pobrecita, yo creo que esta ya no se casa.

–        Mira a esa comiendo sola, yo creo que la dejaron plantada.

–        Te voy a presentar a un galán que anda en las mismas que tú…

 

Presiones sociales y familiares:

–        ¡Ya casate! Te vas a quedar sola

–         ¡Ya sienta cabeza!

–   ¡Ya para cuando te cases vas a tener nietos en vez de hijos!

– Ya se te está yendo el tren “mijita”

Representaciones en filmes

–        Antes era la nana soltera, obesa, abnegada y triste. Luego, la mujer fatal, fácil o maligna y seductora

–        Mujeres con hijos “bastardos”

–        Mujer torpe, fracasada e infeliz (hasta que tiene pareja)- Bridget Jones

Categorizaciones

–        O estás en una relación o estás “disponible”

–        O tienes pareja o eres “Forever alone

–        No digas que ya te quedaste sola amiga, todavía estás joven y puedes encontrar pareja (¿implícitamente sugiriendo que entonces luego ya de cierta edad no se puede?)

CAUTIVERIO VISIÓN PERIFÉRICA

MUJERES

Prácticas violentas

CAUTUVERIO VISIÓN PERIFÉRICA

VARONES

Prácticas violentas

Viuda

-Implica vulnerabilidad

-Trae imagen de debilidad

Viudo

-Ser marginado por no ser útil ante lo social

Soltera adulta mayor

– Quedada

Soltero adulto mayor

– Quedado, obsoleto.

Niña seductora

-Son manipuladoras

Niño Mimado

– La falta de disciplina los convierte en pequeños tiranos

Delincuente

– La pobreza en la periferia trae como consecuencia la delincuencia y el resentimiento social que genera violencia

Niño con carencias económicas

-Marginados sin acceso a alimentación, educación o vivienda

 

– Soltera que decide no casarse y seguir sus estudios

– Ser señalada por ser solterona, quedada, amargada.

Soltero con profesión y/o Señor de negocios.

-Hombre exitoso, futuro proveedor, buen partido.

 

Imagen 4. Prácticas violentas en cautiverios periféricos

La mujer hoy decide desarrollar una carrera o dedicarse a una familia desde el punto de vista más tradicionalista. Es un cambio de identidades. Existe un desfasamiento cultural hacia las personas solteras entre el cambio Macro-social que fomenta la soltería como una opción deseable de realización personal y los persistentes estereotipos Micro-sociales que sostienen al matrimonio como un ideal de la persona.  Hoy las mujeres tienen más oportunidad de decidir, quizá no todas, si permanecen solteras o si se casan, si viven solas o en pareja, si terminan o se quedan en una relación con conflictos interminables por no ser la relación que estaban buscando. Hoy hay mujeres que tienen menos hijos, o que ya no los tienen; mujeres que tienen una expectativa de vida más alta y por lo tanto más años de vida productiva. Existe un conflicto entre la libertad y la necesidad de pertenencia. Un cambio social. Hoy las relaciones suelen durar menos tiempo adoptando, cuando mejor funcionan, un modelo de monogamia secuencial. Los modelos más conservadores dramatizan esto como el triunfo de la individualización y la destrucción de la familia y la comunidad, como si se tratara del fin de los tiempos. Lo interesante a observar en esta periferia es, el grado de violencia que se vive en cada una de estas situaciones, dentro de la marginación que viven surgen practicas violentas en su conducta al señalar su condición como una desventaja en lo social, asumiendo su cautiverio de acuerdo al papel que eligió, ejerciendo o siendo víctima de la presión social que esto implica.

3. Lo femenino y masculino, sus prácticas violentas en los programas cómicos televisivos.

Es importante señalar que se hizo el análisis de uno de los capítulos más vistos en la historia de la serie “El ratero de la vecindad”1 . De los datos expuestos se dedujo que la violencia que más impera en el programa del Chavo del 8 es la violencia verbal, misma que se proyecta en la violencia emocional y simbólica, los insultos son referentes al nivel cognoscitivo, al nivel adquisitivo y a la posesión. Algunos insultos van acompañados de una advertencia de llegar hasta los golpes, en algunos casos se presenta la violencia física. De acuerdo a los datos de la tabla (Imagen 5), la violencia que recibe el Chavo del 8 en un capítulo, es física, emocional y económica. De un capítulo de 42 minutos con 42 segundos, se manifiestan 43 acciones violentas en contra de distintos personajes dentro de la serie. La matriz que se propone para identificar y cuantificar la violencia en solo un episodio del programa del Chavo del 8 es la siguiente, el primer registro que arroja es que de 43 de 43 formas de violencia, 7 son ejecutadas por el sexo masculino y 4 por el sexo femenino, a continuación se observa en la imagen que se registra el personaje y la violencia que ejerce:

Imagen 5. Tipos de violencia que aparecen en el programa del Chavo del 8 identificados por sexo (femenino-masculino)

Imagen 5. Tipos de violencia que aparecen en el programa del Chavo del 8 identificados por sexo (femenino-masculino)

Imagen 6. Registro de violencia dirigida a personajes del sexo femenino y masculino

Imagen 6. Registro de violencia dirigida a personajes del sexo femenino y masculino

Con los datos clasificados, cuantificados y registrados, se puede mencionar que la violencia que impera es la de los insultos.

Imagen 7. Gráficas de los tipos de violencia que imperan en el programa.

Imagen 8. Registro de violencia ejecutada por los personajes del sexo femenino

Si bien es cierto que la gráfica expone los insultos como la violencia más recurrente, se puede observar que los personajes del sexo femenino tiene el porcentaje más alto como ejecutoras de esta violencia.  El personaje que más recibe violencia es el Chavo del Ocho, quien en un solo capítulo fue objeto de insultos, advertencias y golpes; los insultos hacen referencia a sus procesos cognoscitivos, y son acompañados en algunas ocasiones de violencia física, también es violentado por no poseer bienes materiales y su falta de poder adquisitivo. La violencia como poder y control va implícita al castigar o recompensar su conducta, pero constantemente se observa que las palabras dirigidas al Chavo del Ocho llevan como particularidad la violencia, se le ridiculiza por pobre, se le remarca que no tiene poder adquisitivo, ni posesiones y por ello carece de inteligencia; como si tener dinero o posesiones implicara ser inteligente.

Imagen 9. Victimarias

Al Chavo del 8, es su cautiverio lo que le hace aún más vulnerable, la violencia como poder y control va implícita en castigar o recompensar su conducta, pero constantemente se observa que las palabras dirigidas a él llevan como particularidad la violencia, se le ridiculiza constantemente. Ahora bien, para continuar con el análisis, se retoma un dato que dio origen a este tercer capítulo: los victimarios son tres personajes, y  en orden de jerarquía por edad y poder adquisitivo son  doña Florinda, la Popis y la Chilindrina, la primera y la segunda se enfrentan constantemente a la tercera, doña Florinda es temida por Jaimito el cartero, y los niños de la vecindad son violentados por la Chilindrina. Los tres personajes femeninos no dependen de un hombre:

¿Por qué las victimarias son más violentas? Son las características de su cautiverio en comparación con el de los otros lo que las hace empoderarse para ser las que ejerzan más violencia sobre los más débiles o más susceptibles. Su cautiverio sería el siguiente:

Personaje CAUTIVERIO VISIÓN PERIFÉRICA

MUJERES

Prácticas violentas

Doña Florinda

 

Viuda

-Aunque implica vulnerabilidad por no tener un hombre que sea el abastecedor, en el caso de doña Florinda, su imagen es la de una viuda pensionada, por ello la que mejor posición económica tiene en comparación de los demás miembros de la vecindad, esta situación la hace una mujer dominante sobre los demás, puede decirse que es la mujer alfa. Muestra cierta debilidad cuando aparece el profesor Jirafales, deja de hacer sus actividades para atenderlo, sin embargo es el profesor, un varón con profesión. La presencia de Jirafales la torna seductora, considero que la debilidad es una estrategia para captar la atención y el deseo del varón. Habría que ponderar si realmente busca casarse pues perdería la pensión de viudez. Por la construcción narrativa parece buscar una pareja intermitente que satisfaga su deseo sexual y romántico, no garantizar la manutención o la protección masculina.

La chilindrina

 

Niña seductora

– Es la imagen de una niña manipuladora, a pesar de no tener mejor condición que los demás niños; su padre es desempleado, resulta ser la más lista, de tal forma que engañando o seduciendo obtiene lo que quiere. Su técnica es el abuso a partir de la presunción de ingenuidad, consejo o ventaja.

Popis Niña Mimada

– La popis es una niña tirana, tiene todos los juguetes que quiere y por ello mismo se muestra como una niña caprichosa que pide. La falta de disciplina los convierte en pequeños tiranos.

Imagen 10. Las victimarias y su cautiverio

Y ¿cuál es el cautiverio de los demás?

PERSONAJE CAUTIVERIO VISIÓN PERIFÉRICA

MUJERES

Prácticas violentas

PERSONAJE CAUTIVERIO  VISIÓN PERIFÉRICA

HOMBRES

Prácticas violentas

Doña Florinda Viuda

-Implica vulnerabilidad

-Trae imagen de debilidad. El personaje NO busca un cónyuge, busca satisfacción.

Don Ramón Viudo

-Es un ser doblemente  marginado por no ser útil y por desempleado, no es capaz de proveer ni de garantizar el compromiso familiar. La utilidad es asimilable a la producción de capital o generación de patrimonio.

Doña Clotilde Soltera adulta mayor

– Quedada, no se cumple la condición de autorrealización.

Jaimito el cartero Soltero adulto mayor

– Quedado, obsoleto.

La Chilindrina

 

 

Niña seductora

-Son manipuladoras, obtiene beneficio del engaño.

Kiko

Ñoño

 

Niño Mimado

– La falta de disciplina los convierte en pequeños tiranos, no se les hace ver sus límites, la autoridad está desdibujada.

Chavo del 8 Niño con carencias económicas

-Marginados sin acceso a alimentación, educación o vivienda, no tiene estructuras familiares o redes sociales que le garanticen certidumbre para enfrentar su subsistencia, en condición de calle.

Profesor Jirafales

 

Señor Barriga

Soltero con profesión y/o Señor de negocios

-Hombre exitoso, futuro proveedor, buen partido.

Imagen 11. Cautiverios y prácticas violentas

Es el cautiverio, entendiéndolo como otro tipo de violencia, el que define roles y conductas a seguir, permeadas de prácticas violentas. En el programa se puede observar la situación de doña Florinda, que es viuda pero pensionada, lo que significa tiene más poder y por consecuencia el control.  Se muestra más prepotente e incluso golpeadora en contra del más desfavorecido en comparación con ella, sin embargo, dentro de su cautiverio resulta también vulnerable y débil,  su aspiración es retener una pareja como el profesor Jirafales, que es maestro y esto significa que esta a su nivel, pese a ello, sigue teniendo el papel de mujer que debe atender, procurar y cuidar a los varones; el profesor y su hijo.

En el caso de don Ramón, no solo es viudo sino desempleado, padre soltero y deudor sin solvencia económica, lo que lo hace vulnerable ante los que tienen más poder adquisitivo o educación. Es por ello que sus victimarios son doña Florinda, el profesor Jirafales y el señor Barriga, sin embargo, ese cautiverio le permite ser violento con otros más desvalidos en comparación con él. Por lo menos él es viudo y tiene una hija, en comparación con Doña Clotilde, objeto de burlas por ser mayor de edad y soltera. Don Ramón puede insultar y pegarle al Chavo del 8 porque es huérfano y a Quico por ser mimado y por ello más torpe. El cautiverio de doña Clotilde; ser soltera y mayor de edad, le lleva a ser objeto de burlas.  Es agredida por los niños de la vecindad llamándola “La Bruja del 71” o momia.  La mujer que es viuda con hijo y pensionada, toma esto como ventaja, Doña Florinda agrede por ello y con ello a Doña Clotilde, sin embargo, aún está en ventaja por su solvencia económica en comparación con el Chavo del 8, que es agredido por sus carencias. El otro personaje vulnerable por el cautiverio de la edad adulta y la soltería es Jaimito el cartero, que enfrenta agresiones por su edad, que buscan hacerle ver que por ser viejo es obsoleto, puede ser golpeado y agredido; aun así sigue siendo un habitante de la vecindad, mostrando ventaja sobre el Chavo Del 8. El cautiverio que vive la Chilindrina incluye ser hija de un papá viudo, desempleado, flojo, ignorante, esto la pone en un primer momento como vulnerable, pero para sobrevivir ante tal panorama, se vuelve una niña seductora, manipuladora y astuta, que consigue a través de estas herramientas los juguetes y la comida de los niños mimados. Su agilidad y juventud son utilizadas para la sobrevivencia, la hacen agresora de mujeres  que son adultas mayores, agrede a mujeres que no cuidan su apariencia, y agrede a niños y niñas que por ser tan mimados son más torpes.

Ñoño, Kiko y la Popis viven en el cautiverio de ser niños mimados, son caprichosos, dependientes  y privilegiados por tener comida, ropa y juguetes de mejor calidad que el resto, lo que tiende a convertirlos en pequeños tiranos que presumen y humillan al que menos tiene, sea adulto o niño, pero su cautiverio también incluye carecer de una figura materna o paterna, en compensación a ello es que se les premia o consiente constantemente.

El cautiverio que vive el profesor Jirafales es el de ser una representación de un candidato a pareja, visto como hombre exitoso, futuro proveedor, “un buen partido”. Es por estás características y su profesión que se espera de él la inteligencia y sentido común, sin embargo, durante las clases es puesto en evidencia constantemente por su ignorancia y por su falta de preparación. Dado que es el personaje que presenta un alto nivel educativo en comparación a los demás, puede agredir, insultar y golpear. El cautiverio del señor Barriga, un hombre de negocios, dueño y casero de la vecindad,  le  permitir poder humillar e insultar a los inquilinos que no pagan a tiempo, su gordura es muestra de su opulencia.

En la dinámica que se presenta en la vecindad, el más desfavorecido en situación familiar, poder adquisitivo y pertenecías; en comparación a los demás, es el Chavo del 8. Su cautiverio de niño con carencias económicas lo hace el más vulnerable, el más agredido por varones y mujeres adultos y niños.

Conclusiones

Es verdad que existe una construcción de lo que debe asumirse socialmente cuando se habla de la idea de ser mujer, sumisa, dramática, violentada, asesinada, violada y la construcción de lo que debe ser lo masculino, fuerte, dominante, poderoso, victimario, agresor, violador, asesino. Esta idea tiene empatía con los estudios de la doctora Lagarde, en específico con su categoría de cautiverio, cada mujer que vive en lo social es privada de su libertad, asumiendo y sufriendo un cautiverio, como una construcción cultural, un cautiverio que es necesario señalar existe en una visión nuclear y patriarcal de la hegemonía en algunas las civilizaciones occidentales. Sin embargo, se puede concluir que también los varones viven en sometimiento asumiendo lo que se espera de ellos, proveedores fuertes y poderosos, pero también obedeciendo a un sistema que explota por igual a hombres y mujeres. Dentro de esta revisión sobre lo que  es ser varón o mujer, existen entonces otros cautiverios en la parte periférica de este sistema hegemónico, en él las condiciones precarias definen las actitudes violentas, es decir, la pobreza va a determinar los niveles de violencia; a pesar de pertenecer a la zona periférica que implica por si misma carencias, aquel que tenga un poco más de acceso en el poder adquisitivo, educación, cultura, comida y/o juventud tendrá más ventaja sobre el que no.

Fuentes de consulta

    1. Fuentes, L. M. México social: robo, el delito favorito de la delincuencia. Marzo 15, 2016. Excelsior. Ciudad de México.  http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/03/15/1080950
  • Guerrero, A. Los custodios sin derecho. Enero 28, 2015. Publicado por blogalaizaqmx en Blogs, La partitura del gran garrote.  https://alaizquierda.com.mx/2015/01/28/los-custodios-los-sin-derechos/
  • Instituto Nacional de las Mujeres. Programa Vida Sin Violencia Clasificación y modalidades de la violencia http://vidasinviolencia.inmujeres.gob.mx/vidasinviolencia/?q=clasificacion
  • Lagarde, M. Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, putas, presas, monjas y locas. Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad Universitaria. 4ª.ed. 2005. México.
    1. OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud. Washington, DC: OPS. 2002. Organización Mundial de la Salud (2012) Instituto Nacional de las Mujeres, Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia 2007.  http://psiquiatria.facmed.unam.mx/doctos/descargas/Violencia%20OMS%5B1%5D%5B1%5D.pdf

    Semblanza curricular 

    Adriana Barragán Nájera 

    Formación académica: licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales). Cuenta con una Especialidad en Docencia por la Universidad Insurgentes, además tiene estudios de Maestría en Comunicación y Estudios de la Cultura por ICONOS, Instituto de Investigación en Comunicación y Cultura. Es doctora en Estudios Transdisciplinarios de la Cultura y la Comunicación, por ICONOS, Instituto de Investigación en Comunicación y Cultura.

    Actividad laboral: es docente en la Universidad Insurgentes (Plantel Tlalpan), en ICONOS, Instituto de Investigación en Comunicación y Cultura es coordinadora de las licenciaturas en Comunicación Digital y Diseño Digital. Tiene amplia experiencia en la organización de eventos culturales y colaboró en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en la Dirección de Participación Social, en el Senado de la República en el Área Comunicación Social, en la Central Mexicana de Noticias en el Área de Redacción. Publicó en el libro Reflexiones desde abajo/sobre la promoción cultural en México; su artículo: “El docente como promotor cultural”.

    Contacto: adriana@staff.iconos.edu.mx

  1. 1. El ratero de la vecindad. Chespirito y sus amigos. YouTube 27-01-18 Web 01-09-18 https://www.youtube.com/watch?v=yfMhrGsVXRY

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *