Los Museos del INAH: Evolución Institucional y sus nuevos retos

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Resumen


Este artículo se centra en mostrar la evolución de los museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), desde el primer museo que existió en el territorio nacional, la creación del Instituto y su devenir en el tiempo. Se presentan los acuerdos internacionales con respecto a la salvaguarda del patrimonio cultural que se preserva en esos recintos y la alineación de México a sus normas. Así mismo, se aborda la normatividad del INAH desde la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, y se analizan los puntos que faltan por satisfacer para que los recintos museísticos a cargo del Instituto permanezcan vigentes ante una sociedad actual.

Palabras Clave:

INAH, Museos, Lineamientos, Política Institucional, Coordinación, Nacional de Museos y Exposiciones, Organismos Internacionales, ICOM, Ibermuseos.

Abstract

This article focuses on the development of the museums run by the National Institute of Anthropology and History (INAH), since the opening of the first museum to the creation of the Institute and its different changes. International agreements are presented regarding the safeguarding of the cultural heritage that is preserved in these precincts and Mexico’s alignment with those standards. It also addresses the matter of regulations issued by the INAH National Coordination of Museums and Exhibitions, and the points that remain to be satisfied are analyzed, as well as some recommendations to keep the museums alive at the actual social demands are given.

Keywords

INAH, Museums, Guidelines, Institutional Policy, National Coordination of Museums and Exhibitions, International Organizations, ICOM, Ibermuseos.

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Escultura en piedra al que la gente llama comúnmente Tláloc, aludiendo así al dios del agua entre los mexicas.

Introducción

Dentro del país, una de las instituciones más reconocidas, tanto por su longevidad como por su trayectoria y sistematización para la investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural es, sin duda, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Desde su creación, se conjugó el binomio cultura-educación, bajo el entendido de generar educación no formal que se acercara a la nación, a través de la apertura de zonas arqueológicas y museos de distinto orden, encargados de difundir las diferentes civilizaciones para el conocimiento de los habitantes de México, con la finalidad última de ensalzar la soberanía territorial a través de los vestigios materiales que conformaron a lo largo de los siglos lo que hoy se reconoce como país o nación.

En la actualidad, y por el mismo desarrollo del INAH, sus leyes, reglamentos y normativas, así como las cartas internacionales que rigen a distintos actores que se encargan de la conservación del patrimonio global, se ha generado un abanico amplio que abarca aristas con un alto nivel de especialización, las cuales han permitido mantener la posición del órgano institucional dentro del ámbito cultural como ente rector para generar conocimiento.

En este artículo se hace una revisión sobre los organismos internacionales que rigen la labor museológica mundial, dentro de la cual se ha insertado el INAH, a través de su Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones. Esto con la finalidad de identificar los puntos que el mismo ha tomado en cuenta para cumplir con sus tareas sustantivas «conservar, investigar, proteger y difundir», dictadas desde su creación.

Se pretende, entonces, que estos organismos ayuden a tender puentes entre lo que de manera histórica el INAH ha establecido como el discurso museístico y cómo a la fecha este puede ser reformado en relación con la demanda cultural de sus públicos.

El objetivo de este escrito es identificar los distintos factores que han influido en los museos del INAH, tanto desde su interior con sus políticas institucionales, como desde el exterior, por medio de la injerencia de organismos internacionales para que sean aprovechados por los distintos públicos que se acercan a ellos, esto con la finalidad de comprender la evolución institucional y los retos a los que se enfrentan en la actualidad para permanecer vigentes.

Aquí se aborda el devenir de los museos en México desde su creación como sitios de resguardo de antigüedades hasta el día de hoy, que se ven obligados a transformarse con el afán de seguir vigentes en una época en donde casi todo se puede conocer por medio del mundo digital.

Pieza prehispánica de la colección del museo nacional de antropología en la Ciudad de México

Para lograr lo anterior, se realiza una revisión bibliográfica y comparativa sobre los documentos internacionales tocando únicamente lo relacionado con museos, su misión y actuar; así como los lineamientos establecidos por parte del INAH desde su Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones.

Esta revisión sirve para identificar la evolución de dichos lineamientos, y cómo se han adecuado conforme a la demanda cultural de la sociedad mexicana en relación con los museos y cómo el INAH ha tratado de subsanarlas al replantear o crear nuevas estrategias.

Finalmente, se hablará sobre los retos actuales que enfrentan los museos en México y los pasos que deben seguir para conservar su función primordial: ser faros de conocimiento y ejes culturales para generar cohesión social.

1. Antecedentes

Aquí se presenta la manera en que el Estado ha forjado el cuidado y la preservación del patrimonio a partir de leyes que lo protegen, y cómo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), desde su fundación hasta la fecha, ha sido el encargado de velar por el patrimonio cultural de la nación. Es así como el INAH ha marcado los lineamientos alrededor de los museos bajo su resguardo, al formar una red en el país, al formular y replantear su apreciación ante un público plural y heterogéneo.
Los museos nacieron en Francia con la creación en el siglo XVIII del Museo de Louvre para albergar colecciones de arte, al alcance de todo el pueblo a raíz de la Revolución francesa. (Tibol párrafos 3-4) Entonces, la finalidad fue acercar el arte al pueblo para que todos los interesados tuvieran acceso a los “tesoros” que pertenecían a las clases de élite. Esta idea permeó por Europa y en el siglo XIX se acondicionaron palacios para albergar colecciones.

En México, en el año de 1822, se creó el Conservatorio de Antigüedades, y el 18 de marzo 1825 el presidente Guadalupe Victoria fundó el primer Museo Nacional que dejó a cargo del presbítero y doctor Isidro Ignacio de Icaza, quien conservaba la mayor parte de los objetos en la universidad. (Tibol párrafos 3-4)

Fue con el Emperador Maximiliano de Habsburgo que el Museo Nacional encontró un recinto, la antigua Casa de Moneda1, y en 1865 se estableció el Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia. (Olivé 50) En México, la idea del museo permeó a partir de la independencia de la corona española, con el plus de recordar y revalorar aquello que los españoles se encargaron de ocultar: el pasado prehispánico, en un afán nacionalista.

El nacimiento de estos museos correspondió directamente al Estado, quien, movido por un interés de identificación nacional, se propuso no sólo conservar los bienes culturales de la nación, sino también salvaguardarlos, estudiarlos y protegerlos por medio de leyes y decretos que los aseguraran para el goce de los nacionales, esto lo menciona Yáñez:

En su origen, este proceder del Estado mexicano estuvo marcado por una voluntad de soberanía, identidad y nacionalismo. […] donde se desarrolla durante el siglo XIX la acción gubernamental en la cultura, está dado por el vínculo entre ésta y la educación. A partir de entonces, educación y cultura constituyen un binomio prácticamente indisoluble en el cual se fincan diversas expectativas. […] Hasta el final del siglo XIX, las subsecuentes legislaciones refrendaron siempre esta noción original de una educación vinculada con el elemento identitario de las culturas precolombinas. Tal fue el caso del artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1857, las leyes juaristas de 1861 y la Ley Orgánica de Instrucción Pública de 1867, así como la ley de Maximiliano de Habsburgo, en 1865. (Yañez Reyes 49-50)

Al retomar lo dicho por Yáñez, la creación de museos en el país se enlazó directamente con la educación, haciéndolos recintos que se encargan de exhibir objetos que dan cuenta de las distintas culturas que habitaron el territorio nacional y su devenir histórico, dentro de las aulas los magisterios harían uso de estos sitios para reforzar con imágenes tangibles el sentido de identidad nacional, por lo que, desde el ámbito constitucional, se ha procuró el acceso a la cultura a través de los museos.
Después de la Revolución mexicana, surgieron y se reformularon distintas instituciones estatales, como la Secretaría de Educación Pública, y la Dirección de Antropología. Lo cual dio paso a la creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el 3 de febrero de 1939, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas.

El INAH fue la primera institución en la que se materializaron y conjugaron lo que hoy denominamos una política cultural de Estado, un marco legal específico y una institución cultural especializada, de escala nacional, para valorar nuestras raíces y convertirlas en fundamento de identidad propia. (Yañez Reyes 51)

Con la creación del INAH, como institución máxima de resguardo cultural (de una temporalidad específica) se cimentó la noción de cultura nacional. Este instituto tiene como encomienda gubernamental el estudio, conservación y difusión de la cultura, tal como se lee en su página de Internet en la sección de su misión: “El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) investiga, conserva y difunde el patrimonio arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de la nación con el fin de fortalecer la identidad y memoria de la sociedad que lo detenta.” (INAH párrafo 1) Esta misión refleja directamente el ideal de conjugar educación y cultura para la identidad nacional. Este instituto y su organización son único en el mundo, por lo que:

… tiene plena facultad normativa y rectora en la protección y conservación del patrimonio cultural tangible e intangible, y se encuentra a la vanguardia gracias a su nivel de excelencia en investigación y en la formación de profesionales en el ámbito de su competencia. Sus actividades tienen alto impacto social, pues junto con los diferentes niveles de gobierno y sociedad participa en la toma de decisiones para la conservación y conocimiento del patrimonio, y de la memoria nacional. (INAH párrafos 2-5)

Esta facultad normativa se refleja en distintas leyes, como la Ley Federal sobre monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos y la Ley Orgánica del INAH, en donde se especifican las acciones para la protección y conservación de los bienes culturales.

El instituto ejerce sus funciones por medio de una estructura normada por la Secretaría Técnica, que es responsable de supervisar la realización de sus labores sustantivas2, cuyas tareas se llevan a cabo por medio de las siete coordinaciones nacionales y los 31 centros regionales distribuidos en los estados de la República. (INAH párrafo 5) Las coordinaciones nacionales comprenden, entre otras, a la Coordinación Nacional de Arqueología (CNA), la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) y la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones (CNME), quienes también se vinculan con los centros regionales. Estos centros regionales atienden las necesidades de cada estado, gracias al trabajo de investigadores, custodios, administrativos, arqueólogos, antropólogos y restauradores. Esto quiere decir que se trata de una red que atiende desde distintos aspectos las necesidades de salvaguarda del patrimonio.

En el caso que atañe a este documento, es importante mencionar que la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones “… tiene a su cargo una red de 120 museos en el territorio nacional divididos en categorías, obedeciendo a la amplitud y calidad de sus colecciones, su situación geográfica y el número de sus visitantes. Hay museos nacionales, regionales, locales, de sitio, comunitarios y metropolitanos. Sus exposiciones permanentes dan cuenta del devenir histórico de México y muchas de las piezas que éstos resguardan también han formado parte de exposiciones nacionales e internacionales de carácter temporal sobre diversos temas.” (INAH párrafo 7-9)

La Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones traza los lineamientos específicos relacionados a dichos recintos. Cada museo cuenta con una estructura de gobierno interna que responde directamente a esta coordinación.

El INAH ha establecido la función del museo a grandes rasgos, sin discriminar si se trata de un museo nacional, metropolitano, regional, local o de sitio desde su visión institucional y su imaginario. Dichas funciones radican principal y fundamentalmente en la educación no formal a través del discurso que cada museo contiene. La misión de cada museo es la de conservar cada acervo para poder examinarlo y difundirlo.

Fue hasta finales del siglo XX cuando el Instituto mostró interés por estudiar y comprender a sus diversos públicos con la finalidad de generar espacios de diálogo entre la comunidad y el museo, para que se generen lazos de apropiación del conocimiento no formal y se logre la transmisión de sus contenidos de manera adecuada.

Otros investigadores sociales han desarrollado estudios de públicos dentro de los museos, por ejemplo, Néstor García Canclini señala que las políticas gubernamentales se han ocupado muy poco de investigar a los públicos que se acercan a los museos, por lo que sus discursos son normados desde la hegemonía del Estado, que se jacta de acercar el arte y la cultura a las masas, sin realmente comprender la recepción de éstas conforme al arte y cultura que se les presenta como oficial. (García Canclini 15-42) Es por esto que el instituto ha mostrado su interés por acercarse a los públicos desde otras perspectivas, sin perder de vista su función primordial, es decir, abrir su discurso sin obviar la relación con el discurso del Estado.

En algunos casos, sobre todo los museos nacionales, han comprendido que el público que se acerca a ellos es heterogéneo, por lo que su propuesta no puede ser unificada desde una misma visión o concepción institucional, más bien debe ser incluyente, suficientemente amplia y focalizada a su entorno social. Es por estas razones que nacen los estudios de públicos, para identificar y reconocer las necesidades culturales que demandan aquellos que se acercan a estos recintos, para generar que los espacios no sean únicamente espacios de exhibición, sino que generen un tejido sociocultural.
El interés que deben tener los museos de manera inmediata es la de acercar a sus públicos de una manera que favorezca su permanencia desde un ámbito social, con miras de erigirse como faros de intercambio cultural entre las instituciones que los administran y sus visitantes.

Por otro lado, la reducción progresiva de los recursos para la operación, conservación y restauración de sus colecciones, así como para la investigación y difusión de los acervos, ha colocado a buena parte de los museos federales o dependientes del gobierno, en una situación crítica para operar de manera óptima y eficiente que enfrente adecuadamente la transformación del entorno en el que se encuentran. (Rosas 83) Esto, en la actualidad, ha provocado que los museos se vean obligados a generar nuevas propuestas con el mínimo de personal y recursos, no sólo para continuar en funciones, sino también para que sus contenidos sigan vigentes y atractivos y así justificar su permanencia, no por mero capricho, sino por cumplir a cabalidad las ordenanzas constitucionales de acercar la cultura y promoverla a todos.

Imagen gráfica de la organización de ibermuseos

2. Organismos internacionales: el ICOM e Ibermuseos

Internacionalmente, se han creado distintos documentos, producidos en la UNESCO, para garantizar la salvaguarda de los bienes culturales y lo que se comprende como patrimonio mundial. Estos documentos se han firmado como resultado de la participación de distintos países representados en la ONU.

Los primeros documentos se gestaron por la preocupación de la pérdida del patrimonio de la humanidad, reflejo fiel de los aconteceres en Europa durante la II Guerra Mundial. Dichos documentos se engloban en convenciones, cartas culturales, declaraciones, recomendaciones, principios, convenios y memorandos bilaterales; así como, normas, resoluciones y planes de acción.

En general, los documentos se centran en la definición de patrimonio y los lineamientos específicos para el caso que reúne a los países firmantes, los cuales se engloban en participantes de África, Estados Árabes, Asia, Europa, América del Norte, América Latina y el Caribe. En la actualidad existen escritos enfocados en la salvaguarda del patrimonio ante el tráfico ilícito, la protección de bienes procedentes de contextos subacuáticos, la defensa del patrimonio en lugares de conflicto armado, protección del patrimonio natural, defensa del patrimonio arqueológico, histórico y artístico, salvaguarda del patrimonio intangible o inmaterial, promoción de la diversidad de las expresiones culturales, conservación y restauración de monumentos y sitios, conservación de jardines y ciudades históricas, conservación de poblaciones y áreas urbanas históricas, gestión del patrimonio, conservación del patrimonio vernáculo, conservación y restauración del patrimonio arquitectónico, conservación de pinturas murales, inventario y catalogación de los bienes culturales de la iglesia, conservación de paisajes culturales, sobre los derechos de pueblos indígenas, entre otros.

De todos esos documentos internacionales, existen dos que tocan directamente el tema de museos: Recomendación sobre los medios más eficaces para hacer los museos más accesibles a todos (UNESCO, París, 1960) y Código de Deontología del ICOM para los museos (ICOM, Seúl, 2004).
La recomendación sobre los medios más eficaces para hacer los museos más accesibles a todos, firmado por los países que conforman la UNESCO, habla sobre los museos como factores para impulsar la educación popular y la difusión de la cultura, además de que a través de estos recintos se promueve el reconocimiento mutuo de las naciones facilitando la colaboración entre ellas, persiguiendo el ideal de igualdad de posibilidades de educación para todos, puesto que todos los museos son una fuente de deleite espiritual y de conocimientos. (Cultura 325)

Por otra parte, el Código de deodontología3 del ICOM para museos establece que éste constituye un conjunto de normas profesionales mínimas y alienta a reconocer los valores compartidos por la comunidad museística internacional. El ICOM define a este código como una herramienta referencial, para proporcionar orientación a los profesionales dentro de los museos, dentro del cual se presentan principios que se respaldan en normativas detalladas para la práctica dentro de los recintos museísticos, como los procedimientos para la adquisición de colecciones o bienes, la legislación y su cumplimiento, la gestión de recursos, la seguridad, las devoluciones de colecciones y las restituciones de bienes culturales. (ICOM párrafos 1-3)

El consejo Internacional de Museos o ICOM, por sus siglas en inglés, se fundó entre 1946 y 1947, cuando se reunieron varios profesionales de museos en París y se determinó la fundación de este organismo no gubernamental, legitimándose en la primera asamblea general de la organización realizada en México.

Desde su creación, el ICOM ha tenido varias líneas de atención a los museos. Aquellas que dieron base a la existencia de esta organización son: “… el papel educativo de los museos, las exposiciones y la circulación internacional de los bienes culturales, la conservación y la restauración de los bienes culturales.” (ICOM párrafo 4) Estas líneas de acción se han ido ramificando conforme el avance teórico, ético y tecnológico de los miembros que conforman esta organización. En la actualidad, también se centran en la protección y lucha contra el tráfico ilícito, la protección y conservación ante catástrofes naturales o causadas por el hombre, los lineamientos teóricos para los museos, la capacitación de especialistas en materia de conservación y restauración, la creación de políticas de los museos al servicio de la sociedad y de su desarrollo, además de la conservación del patrimonio inmaterial.
En su página WEB, esta organización se describe como: “El ICOM es la organización internacional de museos y profesionales de los museos cuya finalidad es investigar, perpetuar, perennizar y transmitir a la sociedad el patrimonio cultural y natural mundial, presente y futuro, tangible e intangible.” (ICOM párrafo 1 ) Esto es muy similar a la visión que tiene el INAH de sí mismo, pero, en este caso, la visión se enfoca directamente a lo referente a museos.
Así mismo, las misiones que la organización reporta como puntos clave para lograr su cometido de manera internacional son:

Establecer estándares de excelencia.

Ser un foro diplomático.

Desarrollar la red profesional.

Animar un centro mundial de reflexión.

Llevar a cabo misiones internacionales. (ICOM párrafo 6)

Cabe señalar que los países que se encuentran inscritos en este organismo son los que se ven obligados a cumplir con estas normativas, sin embargo, cada país puede tener lineamientos propios que se apeguen al ICOM como una directriz.

Por otro lado, en lo que se puede comprender como Iberoamérica, a partir del 2007 se gestó el programa conocido como Ibermuseos, que se entiende y define a sí mismo como “el programa de cooperación para los museos de Iberoamérica”; que tiene como objetivo el fortalecimiento y promoción de las nueve mil instituciones de la región. (Ibermuseos páarafo 1)

Ibermuseos forma parte del Espacio Cultural Iberoamericano (ECI), que está formado por los más de 20 programas y las iniciativas de cooperación cultural, por la Conferencia Iberoamericana de Ministros y Altas Autoridades de Cultura, por los Congresos Iberoamericanos de Cultura, así como por las políticas públicas regionales, por los programas de movilidad, gestión y fomento cultural y por las acciones derivadas de los ejes estratégicos Culturales, Diplomacia Cultural y Cultura y Cohesión Social. Toda esta estructura favorece la producción, coproducción, circulación y estímulo directo a creadores culturales. (Ibermuseos columna izquierda)

México forma parte de este programa desde el 2008, por lo que, también se ha de alinear a las disposiciones dictadas para la mejora de los museos, la conservación y difusión del patrimonio museológico, valoración del mismo y la capacitación de los trabajadores involucrados con los recintos desde sus distintas vertientes. Esto con la finalidad de intercambiar conocimientos y la formación de redes para la promoción de políticas públicas para país, que fomenten la unidad de la región iberoamericana

… Ibermuseos actúa como instancia intergubernamental dedicada al fomento y la articulación de políticas públicas para el área de los museos en el Espacio Cultural Iberoamericano, coordinado por la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB), y asimismo promueve la realización de diferentes proyectos que contribuyen a la integración, la modernización y el desarrollo de dichas instituciones. (Ibermuseos párrafo 3)

Este programa es dirigido por un Consejo Intergubernamental integrado por doce países miembros: Argentina, Brasil. Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, México, Perú, Portugal y Uruguay. Tiene como objetivo articular las políticas públicas museológicas en Iberoamérica para favorecer el desarrollo sostenible y la integración regional de los museos. (Ibermuseos párrafos 5 y 7)
Las actividades de Ibermuseos se dividen en cinco líneas de acción o ejes temáticos que comprenden: la educación, el patrimonio, la formación y capacitación de los especialistas y trabajadores de museos, la sostenibilidad y el observatorio iberoamericano de museos. Cada eje temático se conforma de expertos en la materia y se encarga de generar proyectos que permeen hacia cada museo de los países miembros.

Que México se encuentre inserto en ambos programas internacionales constituye una plataforma de recomendaciones y medidas internacionales con dos visiones distintas, sobre las cuales el INAH puede regirse para retomarlas y comparar su actuar desde sus propios lineamientos. Por un lado, la visión que dota el ICOM por su carácter anglosajón y por el otro la iberoamericana, han permitido el desarrollo de programas que confronten ambas posturas. Esto a su vez indica una mayor observación internacional sobre el manejo en cuanto a museos se refiere.

Sin embargo, tanto para el ICOM como para Ibermuseos, la visión no se concentra únicamente en el INAH, más bien comprende al país como un ente dentro del cual el Instituto es sólo una parte. El INAH al ser la institución con mayor alcance puede tomar una postura real sobre las directrices que se trazan dentro del país a nivel cultural, sin olvidar que en la actualidad depende directamente de la Secretaría de Cultura quien es el máximo órgano rector en cuanto al tema se refiere, aunque por ser la institución con mayor experiencia sigue siendo el punto de referencia, por lo que se ve obligado a marcar los parámetros a seguir, en este caso a través de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones.

Exposición Teotihuacán, City of water, City of fire, INAH

3. La Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones y sus lineamientos

La Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones ha tenido su propia historia de transformación dentro del Instituto. Desde 1940, el INAH se ha preocupado por generar una política nacional en torno a sus museos, sean estos nacionales, regionales o de sitio. (Castro-Pozo 292)

Castro-Pozo indica que esta transformación se trató de cinco etapas, primero, en 1950, cuando se instituyó el Departamento de Museos Regionales, posteriormente, en 1960, se realizó el sistema de Museos Nacionales, después, entre 1970 y 1976 se creó la Dirección de Museos y de Estímulos Escolares, esto originó el establecimiento del Consejo Nacional de Museos y la elaboración del Programa Nacional de Museos, en 1983 y, finalmente, en 1989, la Dirección de Museos se transformó en la Coordinación Nacional de Museos. (Castro-Pozo 292-293)

Este devenir se acompañó de la generación de lineamientos para los museos a corto y mediano plazos en un principio para dotar a los recintos locales de una infraestructura básica. Además de buscar la solución de problemas técnicos y administrativos, para las distintas áreas sustantivas de cada uno, que comprenden la conservación, la investigación, la difusión y las actividades museísticas que los conforman. Así mismo, se buscó la unificación para el manejo y catalogación de los bienes culturales y piezas museográficas.

Uno de los puntos fundamentales dentro de esta transformación es, sin lugar a duda, la alineación entre el programa del Instituto y el programa nacional del Gobierno federal en materia educativa, lo que significó el refuerzo de la política nacionalista y de apoyo a la educación extraescolar, por lo que, a través de la conservación de ciertos objetos culturales e históricos, reconocidos como representativos de la conciencia nacional, se ha construido el imaginario cultural de la nación. (Castro-Pozo 292-295) Aunque como lo menciona el mismo Castro- Pozo:

Desafortunadamente no ha habido continuidad en las diferentes propuestas hechas en el transcurso del tiempo, lo que ha redundado en un crecimiento caótico de los museos y un desarrollo desigual de las áreas que le dan vida: museografía, investigación, restauración, mantenimiento, servicios educativos y difusión. (Castro-Pozo 295)

Esto ha significado que, aunque existe la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, cada museo, aun siguiendo lineamientos generales, ha generado su propio actuar conforme a sus necesidades específicas y las demandas culturales de aquellos quienes se acercan a cada recinto. “… esta transformación museística se hizo cada vez más rígida y centralista, y terminó por no reconocer plenamente la variedad de prácticas socioculturales y la diversidad de historias regionales y locales que por lo regular fundamentan al ser nacional.” (Castro-Pozo 295)

Por lo anterior, la función principal de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, en la actualidad, se centra más bien en la generación de proyectos especiales, dotando de apoyo a manera de asesorías para los museos que no cuentan con el personal suficiente que cubra con las tareas sustantivas del INAH a través de sus museos y de la generación de exposiciones nacionales e internacionales que respondan al interés propio o por solicitud de terceros.

Dentro de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones se han escrito ciertos documentos que tratan sobre la operación administrativa y sustantiva de los museos de los que se encarga en el país. Como se dijo anteriormente, en 1983 se estableció la Dirección de Museos y Exposiciones que, posteriormente, se transformó en la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones.

Su objetivo es dotar apoyo y enlaces entre los museos existentes, además de impulsar la reorganización de los museos regionales, locales y de sitio, para convertirlos en expresiones reales de la historia regional y de la especificidad cultural de los diversos grupos étnicos y de las diferentes regiones del país. (CNME 4) Para esto, en 1986, se escribió el Programa Nacional de Museos. Este programa es la base sobre la cual se han sustentado los museos del INAH hasta la fecha, con la finalidad de generar contenidos que orienten y permeen dentro de la estrategia de desarrollo nacional:

… el cual considera esencial que la sociedad participe en la apropiación y disfrute de la producción cultural, así como fomentar el conocimiento de nuestra historia y de las historias regionales; preservar, enriquecer y divulgar nuestro patrimonio histórico, arqueológico y artístico, defender y revalorar la creación y el acervo cultural de los diversos grupos étnicos, alentar las iniciativas creadoras de los diferentes grupos sociales y las expresiones del genio individual. (CNME 3-4)
Dentro de los lineamientos que dictan este plan están:

a) El conjunto de museos del INAH funcionará como un sistema nacional, con base en lineamientos comunes y complementarios, y una reglamentación precisa. Los museos definirán, por medio de un Consejo Nacional de Museos, integrado con representantes de cada tipo de museo, sus prioridades, programas, procedimientos y actividades, de acuerdo con sus propias características y necesidades, y en concordancia con la política general del Instituto. Dicho Consejo conocerá los programas y actividades de los museos nacionales, regionales, locales, de sitio, escolares y comunitarios y propondrá programas generales e integrados que respondan a los lineamientos de la política general del Instituto. (CNME 4)

Sin embargo, hasta la fecha el Consejo Nacional de Museos no se encuentra conformado. La intención de dicho consejo era el de dirigir oportunamente los tipos de exposiciones, préstamos de obra y diseñar los contenidos para las exposiciones dependiendo de las regiones. En la realidad, cada museo gestiona sus exposiciones y préstamos, siendo la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones quien dota a cada museo de los trámites legales en cuanto a permisos, protección, aseguramiento y apoyo, y de ser requerido, de embalajes y traslados.

b) El sistema nacional de museos se apoyará en los mecanismos previstos para la desconcentración del Instituto, en los que se estipula que: 1. Son facultades de los órganos centrales el establecimiento de la normatividad institucional y la determinación de prioridades culturales a nivel nacional, que se conforman con la planeación regional, que capta las necesidades y características de su entorno, y la planeación general del Instituto. 2. Los órganos centrales se reservan la responsabilidad de tomar decisiones estratégicas relativas a la actividad cultural en el país, y la toma de decisiones táctico— operativas relativas a procedimientos de ejecución queda delegada a los centros regionales del Instituto. 3. Los centros regionales tienen la facultad de participar en los mecanismos institucionales de planeación, programación, presupuestación, control de gestión y evaluación. 4. La desconcentración que intenta impulsar el INAH deberá hacerse en dos vertientes; esto es, una desconcentración técnica que abarque la actividad sustantiva del Instituto, y otra que llamaremos desconcentración administrativa, en la que confluya toda la actividad de apoyo y de suministro de recursos. (CNME 4-5)
Esto quiere decir que, en algunos aspectos, la descentralización se han cumplido, dotando a cada museo la responsabilidad de la toma de decisiones, aunque la CNME es el ente rector para todos los museos del Instituto, puesto que, como se mencionó anteriormente, es quien se encarga de regular las actividades sustantivas en cuanto a exposiciones; aunque cada museo propone exposiciones, la CNME genera las propias, ya sean nacionales o internacionales y dispone de los acervos y recintos para su exhibición o itinerancia. Por otro lado, desde el sexenio de 2006-2012, el INAH realizó una reestructuración que determinó que los museos de sitio fueran atendidos directamente por los centros INAH o regionales, desde su administración y actividad operativa, dejando así, la responsabilidad de dichos recintos de forma desconcentrada, aunque desde el punto de vista sustantivo, siguen formando parte de la CNME, pues es quien determina, sobre todo para los muses regionales, estatales y locales, las adecuaciones conforme a su discurso museístico.

c) Deberá existir una estrecha vinculación entre los centros regionales y los museos ubicados en la zona geográfica de su competencia, que tienda al cumplimiento óptimo de las responsabilidades y funciones que a cada uno corresponde. Los museos regionales, locales y de sitio se harán cargo de las labores de tipo técnico, en tanto que los centros regionales cumplirán fundamentalmente una labor de apoyo administrativo y financiero a los museos. (CNME 4-5)
Dicha vinculación también toma en cuenta a las secretarías de cultura de cada estado, por lo que varios museos que anteriormente eran injerencia del INAH han pasado a manos de los gobiernos locales, en donde el Instituto únicamente hace recomendaciones conforme a su actuar y el manejo de los bienes en custodia. Esto puede ocasionar que los museos atendidos por las secretarías de cultura estatales ya no se ciñan directamente a los lineamientos de la CNME, lo que llega a ocasionar la distorsión o poca atención a las tareas sustantivas del Instituto, además de poner en riesgo la salvaguarda del patrimonio cultural que resguardan.

d) En el marco de la política general del Instituto los museos realizarán las actividades de divulgación, conservación e investigación en las áreas de arqueología, antropología, etnografía e historia, de acuerdo con las necesidades, prioridades y características de cada área geográfica y cultural. Estas actividades se cumplirán con un fin museístico, con las mejores técnicas y métodos de exposición, considerando que los museos son medios de comunicación social y espacios de divulgación masiva de una amplia gama de conocimientos que deben transmitirse en un lenguaje fundamentalmente visual. (CNME 5)

Conforme a este punto, cada museo se ha hecho cargo de su divulgación conservación e investigación. Sin embargo, dependiendo de la “importancia” o “reconocimiento” que recibe cada museo, su impacto a la sociedad es mayor o menor. Un ejemplo claro es el Museo Nacional de Antropología que estadísticamente recibe la mayor cantidad de visitantes al año, en comparación con el museo de sitio de Pomoná, Tabasco, que se encuentra casi en los últimos lugares de dicha estadística4. Por lo que, la CNME debe atender u dotar a todos los museos de programas que apuntalen estas acciones con el fin de generar una verdadera permeabilidad a la sociedad y generar un mayor interés por los museos que tiene a su cargo.

e) Los museos deben responder a las demandas de conocimientos de la propia región, localidad o zona cultural en que estén situados, para fortalecer su conciencia histórica e identidad cultural, y deberán generar los elementos necesarios para promover o estimular la crítica positiva de la realidad circundante. En ese sentido los museos deberán ofrecer interpretaciones históricas generales que permitan la comprensión de los principales problemas que afectan a una determinada comunidad, por medio de un análisis coherente, riguroso e imaginativo del pasado y de su vinculación con el presente. (CNME 5-6)

Los museos del Instituto procuran, a través de la educación no formal, la exposición de conocimientos específicos ligados al plan de desarrollo nacional y, por lo mismo, al refuerzo de la idea nacionalista; sin embargo, muchos museos se han quedado en la muestra del devenir histórico, sin importar si se trata de una cultura prehispánica o del México independiente, como una ventana al pasado, sin cumplir la vinculación con el presente, esto conlleva que sean vistos como recintos estáticos. Lo mismo sucede en aquellos museos a cargo de las secretarías de cultura estatales o locales, dado que se pierde el vínculo directo con la CNME y por lo tanto, con sus lineamientos.

f) El sistema nacional de museos, además de preservar el patrimonio cultural de la nación, deberá llevar a cabo, en coordinación con los centros regionales y la política general del Instituto, las actividades culturales que la población promueva y solicite —principalmente niños y jóvenes—, así como también se convertirá en el mejor instrumento de difusión de su historia y sus manifestaciones culturales propias. De acuerdo con los principios anteriores, el presente programa perseguiría los siguientes objetivos prioritarios:

1) Apoyar aquellas acciones que incrementen las tareas de divulgación, conservación e investigación tanto del patrimonio histórico y cultural como de las manifestaciones culturales actuales de cada localidad, región o área cultural, de acuerdo con sus necesidades y prioridades, y con fines museísticos. Al mismo tiempo se deberán fomentar y fortalecer aquellas medidas tendientes al rescate de los bienes culturales de cada zona cultural y su conservación en su lugar de origen.

2) Fomentar y estimular la participación de la sociedad en la divulgación y conservación de nuestro patrimonio cultural, promoviendo la responsabilidad individual y la solidaridad social en la apropiación y respeto de nuestros bienes culturales.

3) Promover las actividades que permitan la permanente renovación y mejoramiento de los museos de acuerdo con sus características y necesidades prioritarias.

4) Establecer convenios que sirvan de apoyo y enlace a las actividades del sistema nacional de museos tanto con diferentes instituciones culturales nacionales y extranjeras, como con los gobiernos de las entidades federativas a nivel local, regional y nacional.

5) Establecer la normatividad y la reglamentación general de los museos, de acuerdo con su denominación genérica (nacionales, regionales, locales, de sitio, escolares y comunitarios) y características específicas (infraestructura museal, ubicación geográfica, área cultural, etcétera), dentro del marco jurídico y reglamentario del INAH.

6) Establecer los mecanismos de coordinación necesarios para que los centros regionales del Instituto promuevan y difundan a través de los museos las políticas de divulgación y preservación del patrimonio cultural de la nación. (CNME 6-10)

Todo esto se realiza dentro de cada museo del Instituto, cada área interna es la responsable de dirigir sus esfuerzos para cumplir las metas auto fijadas de manera anual y sexenal.

Dependiendo de la infraestructura de cada museo, sus activos humanos y económicos, es que se realizan dichas acciones y actividades, dentro de las cuales impera el cumplimiento de las tareas sustantivas, aunque en ocasiones, la operatividad es la que rige el actuar de los museos, principalmente, los museos de sitio que, por falta de personal y recursos, realizan actividades meramente reactivas sin una planeación real a corto, mediano y largo plazos con visión para generar un impacto y tender puentes entre los recintos y la sociedad que se acerca a ellos.

Conmemoriación Mundial del día Internacional de Museos, INAH

El Programa Nacional de Museos indica también que:

Para el cumplimiento de los objetivos prioritarios del programa, se sugieren cinco subprogramas cuya responsabilidad directa será de los mismos museos. En función de su tipo, ámbito geográfico, cultural y social de competencia, participarán activamente en la realización de los diversos proyectos mencionados en cada subprograma. La Dirección de Museos y Exposiciones (DME) procurará el apoyo de las Direcciones y dependencias del Instituto a los museos en el cumplimiento de estos subprogramas y proyectos.

1. Apoyo a la estructura organizativa de los museos. Con el fin de que los museos del Instituto funcionen a nivel nacional como un sistema coherente y nacional con funciones, actividades y prioridades definidas, se ha considerado la elaboración de seis proyectos que a continuación se exponen:

1.1. Establecer la reglamentación y normatividad general de los museos, de acuerdo con su denominación genérica y sus características específicas. También se elaborará una reglamentación para cada área y actividad (préstamo de colecciones, seguridad, investigación, museografía, etcétera). El Consejo Nacional de Museos será el foro apropiado para la presentación, y en su caso la aprobación, de las propuestas que los museos elaboren al respecto. A su vez el CNM (ahora CNME) creará comisiones técnicas para la rápida elaboración de reglamentos.

1.2. Establecimiento de criterios definidos para la reestructuración de los museos existentes y para la creación de los nuevos. Para la formulación y definición de dichos criterios se considerará además la denominación genérica de los museos, y su ubicación en el territorio nacional de acuerdo con la representatividad cultural de cada área o zona. El Consejo Nacional de Museos será la instancia adecuada para recibir, y en su caso aprobar, las propuestas que hagan en este sentido los museos.

1.3. Establecimiento de mecanismos de control de gestión y evaluación de los programas de los museos. Esta labor es fundamental no solamente para garantizar la ejecución de las diferentes tareas de los museos, sino también para evaluar sus resultados y darles continuidad. De acuerdo con su competencia, el Consejo Nacional de Museos y la Unidad de Control de Gestión del Instituto emitirán las normas y los lineamientos que aplicarán los museos en este caso, así como también supervisarán el procedimiento, con el objeto de hacer recomendaciones sobre su aplicación.

1.4. Creación de Consejos Técnicos en los museos, como órganos de programación y seguimiento de las actividades de las áreas que integran los museos, así como para el diseño de mecanismos para la presentación de proyectos de trabajo por parte de dichas áreas. La composición de estos Consejos se hará a propuesta de los propios museos, con el objeto de que permitan un mayor vínculo entre éstos y los centros regionales, para que las actividades de ambos estén coordinadas y así se evite la duplicidad u obstaculización de sus respectivas funciones.

1.5. Formulación de mecanismos de evaluación de los museos como medios de comunicación social, que sirvan también para medir el interés del usuario en ellos. De acuerdo con la denominación genérica y las características de cada museo, deberán formular ante el Consejo Nacional de Museos sus propios mecanismos de evaluación, como medios de comunicación que a su vez permitan medir el interés del usuario en ellos, así como también su influencia en la zona cultural o comunidad en la que se ubican. De este modo los museos podrán establecer una relación más estrecha con el público y sus necesidades de conocimientos.

1.6. Definición de las relaciones de los museos con los gobiernos estatales, municipales y locales. Los museos presentarán sus propuestas a través del Consejo Nacional de Museos.

2. Apoyo a la investigación con fines museísticos. Los museos del Instituto tienen como función prioritaria la divulgación del patrimonio cultural de la nación. En ese sentido, los museos no son centros de investigación especializada con fines ajenos a su función básica. Es prioritario redefinir las tareas muy específicas que tiene la investigación aplicada a los museos. Con la finalidad de brindar algunos elementos de apoyo a dicha área, se han considerado los siguientes tres proyectos.

2.1. Elaboración de un instructivo para la realización de los guiones del sistema nacional de museos (guiones temáticos, museográficos, histórico— generales, etcétera), que precise los criterios para su realización, así como también los fines didácticos más adecuados a las características de cada tipo de museo. La elaboración de dicho instructivo servirá de apoyo a los investigadores que participen de las actividades de los museos y, en cierta medida, podrá unificar sus criterios de investigación con los objetivos prioritarios de la política de museos del Instituto. Se pretende también evitar dentro de lo posible la arbitrariedad con la que usualmente se elaboran los guiones para los museos. La DME y la Dirección de Apoyo a los Centros Regionales (DAC) (ahora Coordinación Nacional de Centros INAH) promoverán y coordinarán la presentación de propuestas que en este sentido harán los museos, en cuanto al contenido del instructivo.

2.2. Elaboración de diversos instructivos para guías escritas, catálogos, folletos, trípticos, y publicación de antologías sobre el sistema nacional de museos y de materiales educativos y didácticos de apoyo. Los museos deberán elaborar el proyecto que defina los objetivos de dichos materiales, sus características y su periodicidad. Estas publicaciones y materiales servirán a los fines de los museos, según sus características y la zona cultural en la que se ubiquen, así como también se apoyarán en los diagnósticos que los centros regionales elaboren sobre las necesidades y demandas de divulgación cultural que la población o comunidad respectiva requieran.

2.3. Elaboración de una revista especializada en museología y museografía que, además de difundir diversos temas relativos al sistema de museos del Instituto, lo hará también acerca de la situación internacional de los museos. Con esta finalidad se elaborará una bibliografía comentada sobre museología, como parte del material de apoyo a las actividades de la investigación aplicada a los museos.

3. Apoyo a la infraestructura museal. Con la finalidad de apoyar la infraestructura del sistema de museos, se han elaborado cuatro proyectos. Para el mejor desempeño de su labor, es necesario que los museos cuenten con una infraestructura mínima que requiere de una distribución racional de los recursos humanos, técnicos y financieros de que se disponen en el Instituto. Son fundamentalmente los museos regionales, locales y de sitio los que tienen las mayores carencias y la necesidad de soluciones nuevas e inmediatas.

3.1. Elaboración de un sistema de catalogación de bienes muebles con un código unificado de los museos, con el objeto de organizarlos de manera coherente para su mejor control y estudio. El Instituto en su conjunto podrá conocer con precisión la calidad y el volumen de su acervo, además de mejorar los mecanismos de seguridad del mismo; sin embargo, el objetivo fundamental es que dicho sistema de catalogación favorezca los mecanismos de intercambio entre los museos.

3.2. Creación de un Fondo Nacional de Adquisición de Bienes Culturales, que permita la obtención de fondos para la adquisición de piezas o colecciones valiosas, con objeto de satisfacer las demandas del sistema nacional de museos. Dicho Fondo evitará la desintegración de las ya mermadas colecciones existentes, garantizará el incremento de los acervos, y permitirá recuperar aquellos objetos que tengan una gran importancia histórica y artística. Favorecerá principalmente a los museos del interior del país, los cuales carecen de los recursos económicos suficientes para obtener colecciones representativas de sus zonas culturales. Los museos deberán ser activos promotores del Fondo ante los sectores público, social y privado de las entidades federativas donde se encuentren, incluido el Distrito Federal. Así, también procurarán el apoyo de los centros Página 14 de 16 regionales, para de este modo obtener un mejor resultado.

3.3. Creación de secciones técnicas de mantenimiento en los museos que no cuenten con ellas, para satisfacer sus necesidades más inmediatas (conservación de los edificios, instalaciones, limpieza, transportes, etcétera). Será necesario que los museos elaboren, de acuerdo con un programa de prioridades, sus necesidades más inmediatas, y reciban el apoyo técnico y financiero por parte de los centros regionales para satisfacerlas. Además, deberán programar aquellas acciones que les permitan el suministro eficiente de los materiales solicitados a los almacenes generales del Instituto. Esta será una labor que deberán cubrir satisfactoriamente los Consejos Técnicos de cada museo.

3.4. Creación de servicios a educandos y público en general, particularmente en los museos regionales, locales y de sitio. Son este tipo de museos los que carecen de una red de servicios a educandos y al público en general, que satisfagan las funciones básicas de divulgación del patrimonio cultural nacional. Estos museos deberán crear sus propios proyectos y programas, de acuerdo a sus necesidades y prioridades, y las demandas de la zona cultural en la que se ubican.

4. Fortalecimiento de los recursos humanos con el objeto de satisfacer las necesidades de los museos, profesionalizar las tareas relativas a los mismos y garantizar a largo plazo la formación de profesionales comprometidos con las actividades museísticas, se han considerado los siguientes proyectos.

4.1. Elaboración y realización de diversos programas de capacitación en museografía y museología, con base en las propuestas que elaboren los museos de acuerdo con sus necesidades y prioridades.

4.2. Participación de estudiantes en servicio social de las escuelas del Instituto, así como de otras instituciones educativas que deseen intervenir en las tareas de guías del sistema nacional de museos.

Los museos también elaborarán sus propuestas de acuerdo con sus necesidades y prioridades.

4.3. Creación de programas de actividades para la formación de profesionales en las áreas de arqueología, antropología, historia, etnohistoria, etnología y lingüística, comprometidos con las funciones de los museos. El sistema nacional de museos deberá definir los criterios y características de estos programas, con base en un diagnóstico que precise sus principales demandas.

5. Difusión. Con el fin de promover en la población el interés por los museos y fomentar su participación en la conservación Página 15 de 16 del patrimonio histórico y cultural, se llevarán a cabo los siguientes proyectos de difusión.

5.1. Elaboración de mensajes destinados a los medios de comunicación (televisión, radio y prensa escrita), que inviten al público a conocer los museos y a participar o asistir a los eventos y actividades que se lleven a cabo en ellos. Se solicitará la colaboración de la Dirección de Difusión y Asuntos Internacionales (DDAI) y de los centros regionales del Instituto para este efecto.

5.2. Elaboración de audiovisuales y documentales que fomenten la responsabilidad de cada comunidad ante su patrimonio histórico, y que promuevan el rescate de sus tradiciones culturales. También aquí se pedirá la colaboración de la DDAI, especialmente en los casos en que los museos no cuenten con los recursos técnicos o financieros para la realización del proyecto.

5.3. Elaboración de un programa anual de exposiciones itinerantes, con el propósito de ampliar La acción de los museos a aquellas poblaciones que carecen de servicios culturales, y cuyos contenidos respondan a sus necesidades e intereses, a la vez que difundan y promuevan el interés por la conservación y divulgación del patrimonio cultural del país. (CNME 10-16)

Estos lineamientos se han tratado de seguir, sin embargo, no todos se han concretado, como la creación del fondo de adquisiciones y del propio Consejo Nacional de Museos, para mencionar un par de ejemplos. No obstante, en general y de manera poco sistematizada, los museos del INAH han logrado cumplir dentro de lo que cabe con su función bajo estos lineamientos.

Es necesario que dichos lineamientos sean revisados nuevamente y se incorporen acciones que pongan a sus públicos en un punto prioritario, puesto que en la actualidad estos tienen otras demandas culturales para con los recintos, dado que el Estado ha coartado o delimitado lo que la sociedad consume en cuanto a cultura se refiere; las funciones del Instituto a través de sus museos y, en ciertos casos, como en algunos museos de sitio, se han roto por completo y la consigna de una educación no formal se ve comprometida. Se requiere realizar una serie de ajustes que involucren a aquellos que se acercan a los museos como principales ejes rectores de su devenir.

Disco de la muerte. Periodo Clásico.
Museo Nacional de Antropología

4. Retos y cómo subsanarlos

En la actualidad los museos están cambiando, ya no basta con verlos como meros depósitos de objetos, es necesario ofrecer más información sobre dichos bienes, así como, la importancia de conocerlos, estudiarlos y conservarlos. Los museos, al igual que otros centros culturales, han ampliado su oferta hacia sus públicos, incorporando tendencias digitales, de experiencia del visitante, talleres alrededor de la temática del museo, entre otras actividades que promueven una vinculación más cercana, haciendo una labor social.

El INAH, a partir de este milenio, ha tomado acciones para reactivar el interés por los museos, aunque aún falta generar propuestas concretas que abarquen a los museos desde el punto de vista institucional, sin dejar de lado la unicidad de cada recinto, para poder proyectar los alcances tentativos de dichas propuestas, esto con la finalidad de saber qué se ha hecho y qué falta por contemplar.

Se debe dejar de considerar al museo como un lugar donde la cultura está “puesta” y es estática. En este afán, se debe pensar al museo como un espacio cultural disfrutable, donde se cubren necesidades sociales de conocimiento, transmisión de saberes y proposición de nuevas rutas culturales.

El acercamiento de los visitantes al museo debe estar fundamentado en el reconocimiento del individuo y su sociedad dentro del recinto por parte del museo, así será una oportunidad para que pueda apropiarse de él y, por lo mismo, interpretarlo, conservarlo y estudiarlo, es decir, convertirlo en una extensión física de su campo cultural cotidiano; lo anterior, considerando que el visitante se acerque al museo con curiosidad.

Desde el punto de vista institucional, el público que acude al museo cuenta con educación, interés y conocimientos previos para comprender al recinto, sin contemplar las desigualdades sociales, económicas, de accesibilidad y de educación, lo que complejiza la apropiación del lugar y su contenido. En la actualidad, el mayor reto de los museos es “… reconceptualizar su función como instituciones incorporadas al desarrollo económico y cultural de la sociedad contemporánea.” (Rosas 2007 97) Esto quiere decir que los museos deben transformarse para formar parte integral de la sociedad. Según Rosas, se puede reconocer que cada museo es un individuo, con personalidad propia y específica que atrae una gama particular de visitantes que tienen intereses específicos, los cuales deben ser identificados para ser atendidos adecuadamente (Rosas 2007 98), sin perder de vista el objetivo central que da razón de existir al museo.

Ya desde 1986, el Instituto tenía claro que debía reformar el actuar de los museos, como lo menciona dentro del Plan Nacional de Museos:

Uno de los principales objetivos de una nueva política de museos podría resumirse como la necesidad de garantizar la continuidad de aquellas acciones y actividades que mejoren su museología y museografía e incrementen la calidad y el volumen de sus colecciones, así como también la disponibilidad de sus recursos humanos y financieros, con el fin de fomentar la responsabilidad y participación de la sociedad en la conservación, investigación y divulgación de nuestro patrimonio histórico y cultural. (CNME 4)

En la actualidad, este objetivo se encuentra incompleto o sesgado, no todos los museos generan acciones o actividades que mejoren su museografía y museología debido a la falta de presupuesto y a una visión de su potencial como foco cultural, no hay incremento de la calidad y cantidad de sus colecciones, únicamente existe el préstamo de obra entre museos para exposiciones temporales y pocas veces se ceden en comodato para que se exhiban en las exposiciones permanentes de otros museos, al mismo tiempo, la disponibilidad de recursos humanos y financieros cada vez se disminuye más porque están supeditados a recortes presupuestales de cada gobierno.

Por otra parte, los museos han difundido la idea común de que en ellos se conserva sólo el pasado, y que ese pasado no tiene una relación viva con el presente. Más que los historiadores, los museos han difundido la idea errónea de que la historia es un conocimiento que se refiere sólo a eventos pretéritos, a hechos alejados de los hombres actuales. Los museos tradicionalmente han buscado mostrar el desarrollo histórico a través de colecciones de objetos que se consideran “preciosos”, y los cuales se presentan al público en una exposición evolucionista lineal. Desde este punto de vista el discurso de los museos ha sido más una secuencia cronológica de sucesos y hechos aislados, ilustrada por objetos artísticos, que una reflexión sobre las continuidades y rupturas de la formación histórica y social de México. (CNME 5)

Esto es preocupante, ya que hasta la fecha en el imaginario colectivo no se comprende la función primaria de los museos, es decir, la muestra del pasado para reflexionar el devenir social del presente. Por eso, es una de las tareas urgentes que el INAH debe subsanar. Dentro de los museos, aunque se presenta la historia lineal por tratar de abarcar periodos específicos, no se genera una reflexión real que interconecte los acontecimientos, no sólo para una comprensión más amplia sino para realmente aprender de dichos sucesos y sus contextos, compararlos con los actuales con la idea de trazar prospecciones a futuro que conlleven a un mejor desarrollo sociocultural. Si la intención es continuar con el binomio educación-cultura, se debe ejercer un juicio crítico desde las instituciones que los rigen, es decir, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el INAH, a través de la Secretaría de Cultura, y generar un programa que abarque no sólo los intereses institucionales, sino fomentar en la sociedad una verdadera comprensión de la historia, haciéndola consciente de que el presente está íntimamente ligado con su pasado histórico y que su actuar define su futuro en colectividad.

Es necesario generar una verdadera conexión entre los museos y sus visitantes. Como ya se mencionó, con el cambio del milenio el Instituto se ha enfocado en identificar, a través de estudios de públicos, las demandas de quienes se acercan a sus recintos museísticos, sin embargo, han sido esfuerzos aislados que no se han aterrizado en una verdadera estrategia que transforme a los museos en sitios vivos y activos que vinculen directamente a los objetos con el conocimiento y reconocimiento de la sociedad.

Como propuesta, considero que el INAH debe generar programas que permitan la vinculación y el diálogo entre museos, más allá del mero préstamo de colecciones, para reactivar el intercambio de ideas que se ha dado entre ellos. Además, los programas deberán trascender los cambios de sexenios para garantizar su continuidad. Se ha perdido la perspectiva del Instituto, se ha puesto en primer lugar la subsanación de la operatividad, por encima de sus tareas sustantivas, dando cabida a intereses focalizados.

Es de reconocer que los museos han buscado la forma de sobrevivir ante los embates externos, tratando de seguir los lineamientos institucionales, pero es momento de replantear y redirigir esos esfuerzos. Si los museos unifican sus estrategias y se orientan hacia la misma dirección, conseguirían ya no sólo sobrevivir, sino realmente generar un cambio que impacte a la sociedad a la que sirven.

Conclusiones

Este documento realizó un recorrido sobre la conformación de los museos del INAH y su relación con organismos internacionales. Así mismo, se presentó la forma en que el INAH ha organizado a sus museos y las normativas que los rigen, aunque con el paso de los años dichos lineamientos, deben ser revisados a fondo, observando de manera crítica y objetiva, cuales se encuentran rebasados o no se han completado adecuada y oportunamente.

Desde el ámbito cultural y social, se puede vislumbrar la problemática que significa la relación que existe, de una forma u otra, entre los museos y sus visitantes, para convertirlos en más que espacios estáticos. El INAH tiene en sus manos la labor de generar estudios de públicos, enfocándose en la experiencia del visitante, retomando herramientas atractivas para las nuevas generaciones.
Se propone revisar la política institucional alrededor de los museos, generar lineamientos claros en materia operativa y sustantiva, sin que estas tareas se dividan entre Coordinaciones Nacionales, y crear programas de intercambio entre la sociedad y el INAH de manera continua y permanente para volverse más cercanos entre sí con la finalidad de fortalecer el entendimiento de lo que se reconoce como patrimonio cultural; adicionalmente, es necesario generar espacios y discursos que unan y entretejan vínculos que resignifiquen qué es la cultura.

El INAH tiene la oportunidad de reestructurar su visión y cambiar su posición dentro del campo cultural para transformarse acorde con las necesidades y demandas de la actualidad. Los museos requieren atención para convertirse en espacios focales de transmisión de conocimientos de manera integral. Esto sin dejar de lado la razón principal de su creación, aunque debe cambiar sus estrategias y comprenderse a sí mismo como un ente que debe estar más cercano a la sociedad, erradicando los discursos hegemónicos, reconociendo los grupos sociales que conforman nuestra actual nación, con miras a su transformación y permanencia en el futuro.

Fuentes de consulta

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Olivé, J y B. Cottom. INAH. Una Historia. Vol. 1. Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia Vol. I. México: INAH, 2003.

Tibol, Raquel. «Para la historia de los museos en México.» 27 de Marzo de 1982. proceso.com.mx. 14 de Junio de 2018. <https://www.proceso.com.mx/133136/para-la-historia-de-los-museos-en-mexico>.

Yañez Reyes, Sergio. «El Instituto Nacional de Antropología e Historia: Antecedentes, trayectoria y cambios a partir de la creación del CONACULTA.» Cuicuilco (2006): 47-72.

Semblanza Curricular

Leslie Julieta Cabriada Martínez

Formación Académica: Maestra en Comunicación y Estudios de la Cultura por ICONOS Instituto de Investigación en Comunicación y Cultura. Licenciada en Restauración de Bienes Muebles por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía ENCRyM-INAH.

Actividad laboral: Restauradora especialista en textiles arqueológicos y conservación de restos óseos. Investigación de públicos y su relación con los museos. Labora como subdirectora técnica del Museo Nacional de las Intervenciones a cargo del INAH.

Contacto: julieta_cabriada@hotmail.com

  1. 1.- En la actualidad este museo es el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicado en la calle de Moneda en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
  2. 2.- Es decir, el estudio, protección, conservación y divulgación del patrimonio cultural.
  3. 3.- La RAE define deodontología como el conjunto de reglas relacionadas con el ejercicio de cada profesión que, en su caso, pueden codificarse en un código deontológico. (RAE párrafo 1)
  4. 4.- Estas estadísticas se pueden consultar en la página del INAH: Estadística de visitantes https://www.estadisticas.inah.gob.mx/

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