Un ensayo sobre el cuerpo y el transhumanismo

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Resumen


Este trabajo presenta un panorama sobre algunas de las consideraciones que ha tenido el hombre en relación al cuerpo y la corporalidad y plantea una reflexión sobre el cuerpo posmoderno y el ser humano. Primero se observan las connotaciones negativas del cuerpo como pecado y las positivas, del cuerpo y los actos fisiológicos como posibilidad de vida y renovación. Estas concepciones sirven como marco para presentar el concepto del cuerpo posmoderno, rechazado, pero ahora mejorado gracias a la tecnociencia.

Finalmente, en la era digital la evolución acelerada apunta a la abyección del propio cuerpo, para dar paso a la pura conciencia. Tras la superación de lo orgánico, la nueva metáfora para el ser humano es: “sólo información”.

Abstract

This piece presents an overview on some considerations regarding the body concepts and connotations through History thus reflecting on the postmodern concepts of body, and human being.

Negative body connotations are examined first, and then the positive ones; such as the connection between the body and physiology functions with life and renovation principles. The postmodern body concept is presented afterwards, where body rejection and body enhancement are upsettingly common, thanks to technoscience.

Finally, it seems that today’s digital era is giving birth to the new man metaphor which rises as a result of body abjection: “man is pure information”.

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Introducción

El abanico de reflexiones que genera el tema del transhumanismo es vertiginoso. Este ensayo es sólo un acercamiento al tema del cuerpo en diferentes momentos de la historia. Se considera en primer término la concepción del ser humano como dual, en la filosofía y la religión; después se recupera la idea del cuerpo grotesco en Bajtin y finalmente se reflexiona sobre el cuerpo posmoderno, las abyecciones y el transhumanismo.

El esfuerzo por hacer un trabajo completo es estéril. Hace falta perspectiva histórica para sopesar la propuesta del transhumanismo y hace falta mucho conocimiento para intentar una argumentación sólida. Sin embargo, la inquietud que despiertan estos temas es auténtica…

Desarrollo

¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.
Génesis 3:22

El origen de las contradicciones, la paradoja humana, es la tensión angustiosa entre el saber y el poder. El ser humano se ha percibido como un ser dual y de ahí las definiciones que regían nuestra manera de concebir al hombre: “espíritu encarnado” (G. Marcel); “animal metafísico” (Schopenhauer); “cuerda tendida entre el animal y el superhombre” (Nietzsche). El mito del Génesis así lo explica: Adán y Eva comieron del árbol de la ciencia, mas les fue impedido el acceso al árbol de la vida eterna. De modo que la vida humana es un sistema de tensiones entre el querer y el poder, “… el hombre está destinado a la racionalidad ilimitada, a la totalidad y a la bienaventuranza, al igual que se ve limitado a una perspectiva, condenado a la muerte y encadenado al deseo.” (Ricoeur 27)

El cuerpo, la materia, lo orgánico es la falla, la fractura. El origen de nuestros problemas es la corrupción de la materia, en todos sentidos. En concordancia con el pensamiento religioso, el cuerpo es el origen del mal, del pecado. Somos concupiscentes porque nos arrastra la carnalidad.

Soy mi cuerpo.
Jaime Sabines

¿Pero qué sería de nosotros sin el cuerpo? ¿Por qué es impensable una subsistencia inorgánica? ¿Qué tiene de grandioso el cuerpo? Según Paul Ricoeur el cuerpo limita, pero también abre. Mi cuerpo me permite estar-en-el-mundo, ser-presente. De igual modo, el cuerpo es expresión. Muchas veces el cuerpo delata al exponer las emociones como signos ante los demás. Pensemos en las enfermedades psicosomáticas, cuyo porcentaje es cada vez más elevado; o en la consideración del intestino como un “segundo cerebro”. Pensemos en Gregorio Samsa cuya horrenda forma exterior expresaba la deshumanización que conllevan los tiempos modernos. Consideremos también las manifestaciones simbólicas del piercing y los tatuajes que hablan de interioridades humanas y son considerados arte; no olvidemos tampoco las heridas abiertas de los Emos, que exhiben su desamparo… y de nuevo recordemos a Kafka con su “Colonia penitenciaria”, donde el cuerpo del condenado exhibe la culpa y el castigo. El cuerpo es un símbolo.

Por añadidura, además de la expresión, el cuerpo permite el contacto. ¿Qué tipo de especie seríamos sin la posibilidad de tocarnos? Son justamente las “aberturas” corporales (oral, anal, genital, nasal, auditiva) las que permiten extender nuestra corporeidad a los otros. Al respecto es inevitable la alusión a Rabelais “el poeta de la carne” que glorificó los actos fisiológicos y la vida material: comida, bebida, fecundidad y también degradación, todo en sobreabundancia.

… el cuerpo posmoderno puede verse como un cuerpo pervertido o, tal vez, perverso, que se niega al deseo, casi en obediencia a una pulsión de muerte, a un goce.
Cecilia Secreto

Aquella unidad y comunión del cuerpo cósmico rabelaiseano se ha venido abajo con la modernidad y la posmodernidad. El cuerpo, actualmente es imperfecto, limitado. El cuerpo posmoderno parece negar la felicidad de la fisiología, pero con un adicional giro perverso. El cuerpo posmoderno no es ya solamente el origen de la corrupción y del pecado.

Si bien reconocemos el cuerpo como expresión en el mundo, no nos gusta, nunca es suficiente, o no es lo que quisiéramos. Hay una inconformidad, un rechazo profundo a nuestro cuerpo.

El horror a la descomposición, a la vejez (que en el fondo es la no-aceptación de la muerte), nos ha llevado al upgrade del cuerpo mediante cirugías, inyecciones y otras torturas para lograr la juventud permanente (valga el oxímoron).

Caso aparte es el de la transexualidad gracias a la cual las personas se acercan al físico que desean o a aquél con el que deberían haber nacido. Los avances en la medicina les permiten rozar su sueño. Otro ejemplo sería la alteración del cuerpo para lograr ideales de apariencia no humana, como el hombre gato o el hombre lagarto.

Pero son otras las violencias contra el cuerpo “natural” las que llaman la atención y son tema de salud pública. Es sintomática la “popularidad” de los desórdenes alimenticios, que ahora son ya la tercera enfermedad crónica en las adolescentes -pero también en adultos. Sin distinción de sexo, observamos cada vez más cuerpos agredidos y simbólicamente violentados: el binge eating, la obesidad mórbida (que no es feliz, a diferencia de la de Pantagruel), la anorexia (“el deseo de nada” [Lacan en Secreto 53]), y lo que parece ser el colmo de la autonegación: la bulimia.

androginado

El cuerpo posmoderno, inmerso en las prácticas corporales de la culturalight, se somete, de continuo, a ritos de privación, separación, maltrato y autocastigo… En muchos casos este ritual desemboca en la muerte. (Secreto 52-53).

Ninguno de estos trastornos es nuevo. Ya son conocidos los casos de las santas anoréxicas, y es famosa la bulimia romana.

De modo que queremos llegar al máximo de la abyección. Queremos abyectar el cuerpo, deshacernos de él como piel vieja, inservible, para que dé luz, abyectamente, al nuevo ser sin cuerpo. ¿Es este el mismo anhelo de pureza peroreloaded? Aprovechando su plasticidad, queremos superar al cuerpo, lo que ahora se conoce como upgrade, porque la materia nos ata, nos encierra y no nos permite ser como queremos ser. La metáfora ya no es espíritu-materia, ni siquiera es hombre-máquina. Si dejamos atrás el cuerpo, ¿qué queda? La nueva metáfora es: “El hombre es información”. Vida eterna sin cuerpo, mente sin cerebro.

En una perspectiva perfectamente coherente con el paradigma digital, la información es la “esencia” de toda y cualquier entidad…
Paula Sibilia

El transhumanismo explora las aplicaciones de la ciencia y la tecnología a los cuerpos (y a las mentes), incluyendo criogenia, cirugía plástica y modificación genética. Su interés es superar las barreras de la materia, espaciales y temporales; vencer la muerte y crear la vida, lograr la presencia en todo lugar, para siempre. No se trata de un problema de salud, sino de la mejora del cuerpo.

Para Buda, la iluminación, el estado de liberación del sufrimiento, se conseguía a través del cuerpo, por medio del cuerpo, no con su absoluto castigo, ni con el abandono a los placeres de la carne. ¿Es el cuerpo la condición de posibilidad de la conciencia? Y en esta cultura digital, ¿es posible la conciencia digital, sin cuerpo? Tal vez el transhumanismo ofrezca la posibilidad de una nueva identidad.

Las promesas de la biotecnología nos permiten regodearnos en la idea de la inmortalidad. Pero, la derrota de la muerte hace surgir un nuevo debate y nuevas (o viejas) angustias. ¿Qué hacemos con la inmortalidad? “Ser inmortal es baladí”, diría Borges “… menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.” (Borges 233) En la propuesta borgeana del tiempo infinito, tendríamos tiempo de vivir todas las vidas posibles, seríamos inmortales, pero grises. Por la acumulación de experiencias y de “vidas”, acabaríamos por perder la identidad. Sin embargo, tal vez en eso consiste la evolución, en compartir información y ser, todos, una red de información, sin distinciones, sin límites… ”Con la cibernética, la información se convirtió en un principio universal de organización y regulación y sustituyó la idea de la vida dentro de la definición del ser.” (Chavarría 12)

Pero este panorama de igualdad no deja de sembrar la duda. Nuevos tipos de discriminación surgirán, pues sólo los que estén en posibilidad de acceder a la biotecnología serán sujetos de criogenia o de upgrade. Hay quienes piensan que los nuevos discapacitados serán los que decidan permanecer con un “cuerpo natural”.

Se generarán nuevas convenciones de “belleza” y de “normalidad”.

Conclusiones

Junto con la idea del cuerpo como “cárcel del alma”, la filosofía, la religión y la tradición nos vendieron la idea de la inmortalidad. La Vida Eterna era, decían, asequible después de la muerte. La Resurrección, en cuerpo y alma, sólo alcanzable después de la corrupción de la carne… una cruel paradoja.

La evolución, que siempre había sido biológica y lenta, se produce hoy a velocidades vertiginosas. Ahora, los avances de la biotecnología nos hacen vislumbrar una tangente, una salida a ésa nuestra contradicción existencial, mediante la superación de la muerte y, en general, de la materia. Tal vez en eso consista la nueva evolución: las personas del futuro serán pura conciencia digital…

catrina

Fuentes de consulta

Antón, Alejandro. Post humanismo. Wikispace classroom. Web. 21-oct-13 URL

Borges, Jorge Luis. “El inmortal”, en Cuentos completos. México, D.F.: Random House Mondadori, 2011. Impreso.

Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais. Alianza Editorial, Madrid, 2003. Impreso.

Chavarría Alfaro, Gabriela. El posthumanismo y el transhumanismo: transformaciones del concepto de ser humano en la era tecnológica. Web. 21-oct-13 URL

Clark, Liat. “Science: Cryonics, avatars or medicine: a transhumanist’s dilemma”, en Wired. 08 Sept. 2012. Wired.com.uk. Web. 23-oct-13 URL

Ricoeur, Paul. Finitud y culpabilidad. Buenos Aires: Taurus, 1991. Impreso

Secreto, Cecilia. “El cuerpo posmoderno: continentes perversos, panóptico del porvenir”, en Mujeres que escriben sobre mujeres (que escriben) Cristina Piña (Editora) Buenos Aires: Biblos, 1997. Impreso.

Sibilia, Paula. El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales. Buenos Aires: Ed. Fondo de Cultura Económica, 2006. Impreso

Solon, Olivia. “Technology: Transhuman Week: exploring the frontiers of human enhancement”, en Wired. 03 Sept. 2012. Wired.com.uk. Web. 23-oct-13 URL

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