{"id":4191,"date":"2020-10-01T14:52:27","date_gmt":"2020-10-01T19:52:27","guid":{"rendered":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/?p=4191"},"modified":"2020-10-01T23:14:06","modified_gmt":"2020-10-02T04:14:06","slug":"el-ultimo-lector-ricardo-piglia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo lector:  Ricardo Piglia"},"content":{"rendered":"<p>En la presente rese\u00f1a nos asomaremos a uno de los libros claves, en cuanto al ensayo literario se refiere, del autor argentino Ricardo Piglia. <em>El \u00faltimo lector<\/em> es un libro que re\u00fane una serie de ensayos donde se replantea el acto mismo de la lectura o los modos de leer y su recepci\u00f3n; a su vez, es un acercamiento no exhaustivo pero muy loable a un par de obras literaria de escritores tan emblem\u00e1ticos como c\u00e9lebres: Franz Kafka, James Joyce, Jorge Luis Borges, Le\u00f3n Tolst\u00f3i, Edgar Allan Poe y Ernesto Guevara. Figuras que son presentadas no s\u00f3lo como lectores apasionados sino como narradores que asimilaron de manera notable sus lecturas para luego ofrecernos en su propia obra literaria una s\u00edntesis y condensaci\u00f3n de su contexto hist\u00f3rico, de manera que sus obras trascendieron a lo meramente anecd\u00f3tico.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave<\/strong>: <em>lectores, escritura, ensayo, narrativa, recepci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Abstract<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>In this review we will take a look into one of the key books, as far as the literary essay is concerned, by the Argentine author Ricardo Piglia. El \u00faltimo lector (The last reader) is a book that brings together a series of essays where the act of reading itself is rethought or the ways of reading and their reception; in turn, it is a non-exhaustive but very praiseworthy approach to a couple of literary works by writers as emblematic as famous: Kafka, Joyce, Borges, Tolstoy, Alan Poe and Ernesto Guevara. Figures that are presented not only as passionate readers but as narrators who assimilated their readings in a remarkable way and then offer us in their own literary work a synthesis and condensation of their historical context, so that their works transcended the merely anecdotal.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Keywords:<\/em><\/strong><em> readers, writing, essay, narrative, reception.<\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4191-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sergio-Audio-firma-vocal.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sergio-Audio-firma-vocal.mp3\">https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sergio-Audio-firma-vocal.mp3<\/a><\/audio>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"width: 640px;\" class=\"wp-video\"><video class=\"wp-video-shortcode\" id=\"video-4191-1\" width=\"640\" height=\"360\" preload=\"metadata\" controls=\"controls\"><source type=\"video\/mp4\" src=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el_ultimo_lector.mp4?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el_ultimo_lector.mp4\">https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el_ultimo_lector.mp4<\/a><\/video><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el-ultimo-lector.pdf\"><b>Art\u00edculo PDF<\/b><\/a><\/h3>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong><em>El \u00faltimo lector<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ricardo Piglia siempre pens\u00f3 en la lectura como clave para definir la po\u00e9tica de todo escritor. Se pregunt\u00f3 c\u00f3mo le\u00edan los otros: aqu\u00e9llos que tambi\u00e9n escrib\u00edan, aqu\u00e9llos a los que \u00e9l le\u00eda. Siempre lo persigui\u00f3 la idea de lo que significaba ser un lector en el mundo literario y m\u00e1s concretamente, c\u00f3mo se lee y c\u00f3mo se construye el sentido en el acto mismo de la lectura. Ese peque\u00f1o acto de ver y descifrar signos en los libros significaba, para nuestro autor, un interminable di\u00e1logo con aquellos que practicaban el ejercicio literario.<\/p>\n<p>Anota Ricardo Piglia refiri\u00e9ndose a la lectura de <em>Finnegans Wake<\/em> de Joyce: \u201c\u2026 las palabras se transmutan, combinan, el texto es un r\u00edo, un torrente m\u00faltiple, siempre en expansi\u00f3n.\u201d (Piglia, 18) Esta misma posibilidad se revela en el conjunto de ensayos <em>El \u00faltimo lector.<\/em><\/p>\n<p>Ahora bien, cabe la pregunta: \u00bfqu\u00e9 es ser un lector? o m\u00e1s exactamente, \u00bfqu\u00e9 significa el acto de la lectura? Tal vez un acontecimiento, un encuentro y hasta un modo de vida. Es decir, la lectura como pr\u00e1ctica social. Y en esta pr\u00e1ctica, cuando leemos: \u00bfqu\u00e9 leemos?, \u00bfa qui\u00e9n leemos?, \u00bfcu\u00e1les son nuestros <em>modos de leer<\/em>? \u00bfCu\u00e1les son esos modos de apropiaci\u00f3n?, dir\u00edan los estudiosos de la recepci\u00f3n literaria.<span id='easy-footnote-1-4191' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/#easy-footnote-bottom-1-4191' title='1.La\u00a0est\u00e9tica de la recepci\u00f3n\u00a0es una posici\u00f3n te\u00f3rica que analiza la respuesta del lector ante los textos literarios, sus fundadores son: &lt;em&gt;Hans Robert Jauss&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;, Wolfgang Iser y\u00a0&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Harald Weinrich&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;.&lt;\/em&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>Y aqu\u00ed, en el libro referido, su autor, Ricardo Piglia (1940-2017), nos regala dos joyas: primero, sus lecturas como modo de apropiaci\u00f3n literaria, y segundo, los modos de escribir esas lecturas. En otras palabras, el autor escribe todo ese torrente m\u00faltiple de reflexiones (o tal vez sensaciones), que le provocaron esas lecturas y que marcaron su encuentro con la literatura contenidas en el libro que hoy nos ocupa: <em>El \u00faltimo lector<\/em>.<\/p>\n<p>Apenas es necesario aclarar que \u00e9ste no es un texto did\u00e1ctico o pedag\u00f3gico, ni siquiera una gu\u00eda de lectura; es m\u00e1s bien, un reencuentro con apenas algunos de los grandes narradores del siglo XX, que antes de ser referentes del mundo literario fueron excelentes lectores. Y as\u00ed los vemos, o mejor dicho, as\u00ed lo leemos. As\u00ed es el encuentro: narraci\u00f3n acerca del acto narrativo.<\/p>\n<p>Ricardo Piglia insiste, tanto en su excelente obra narrativa como en su obra ensay\u00edstica,<span id='easy-footnote-2-4191' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/#easy-footnote-bottom-2-4191' title='2.La obra ensay\u00edstica de Ricardo Piglia es: &lt;em&gt;Cr\u00edtica y ficci\u00f3n&lt;\/em&gt; de 1986; &lt;em&gt;Formas breves&lt;\/em&gt; de 1999; una compilaci\u00f3n sobre un ciclo de conferencias en 1995, sobre Juan Carlos Onetti, llamado &lt;em&gt;Teor\u00eda de la prosa&lt;\/em&gt;, y el t\u00edtulo que aqu\u00ed rese\u00f1amos: &lt;em&gt;El \u00faltimo lector&lt;\/em&gt; del 2015.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>lo que implican los modos de leer, sus huellas y sus condiciones materiales. As\u00ed, en el mundo literario constatamos que los grandes narradores de todas las \u00e9pocas nacieron en primera instancia, gracias a sus particulares y extraordinarias maneras de leer; leyeron como pocos. Con <em>El \u00faltimo lector<\/em> constatamos los puentes vitales entre la lectura y sus implicaciones en el acontecimiento social de la escritura.<\/p>\n<p>Si bien Ricardo Piglia no es el \u00fanico ni el primero en se\u00f1alar la importancia y la funci\u00f3n del lector -incluso dentro de su misma obra narrativa muchos de sus protagonistas son grandes lectores-, tal vez es de los pocos que lleva la pr\u00e1ctica lectora al l\u00edmite; es decir, ah\u00ed donde la lectura de la novela reflexiona sobre la misma literatura. As\u00ed pues, <em>El \u00faltimo lector<\/em> es la pasi\u00f3n de la lectura hecha instancia narrativa. Y como lo menciona el autor en este mismo libro, no intenta ser exhaustivo, no reconstruye todas las escenas de lecturas posibles, son m\u00e1s bien, algunos modos de leer. Con ello agregar\u00eda que son grandes ejercicios literarios: modos de leer entre una gran fluidez narrativa.<\/p>\n<p>Las grandes obras literarias nos han ense\u00f1ado a leer de otro modo, quiz\u00e1 porque fueron escritas para leerse de otro modo. Es este mismo sentido, los grandes autores de admirables obras narrativas nos han ense\u00f1ado a leer el mundo real y ficticio desde otro horizonte. Franz Kafka, Edgar Allan Poe, Ernesto Guevara, Le\u00f3n Tolstoi y James Joyce, son apenas unos cuantos consolidados narradores que fueron excepcionales \u201cdescifradores\u201d del acto narrativo. La literatura como patente experiencia de la lectura.<\/p>\n<p>De esta manera, Ricardo Piglia no s\u00f3lo nos presenta a los autores citados, no s\u00f3lo nos comenta su relaci\u00f3n literaria con esas lecturas, nos regala tambi\u00e9n todo un relato acerca del acto mismo de ver y descifrar el signo literario; nos ayuda a entrever la relaci\u00f3n lectura-escritura de cada uno de ellos y sus efectos est\u00e9ticos y narrativos en el mundo literario. <em>El \u00faltimo lector <\/em>emprende la b\u00fasqueda de los diferentes tipos de lectores que reflejaron a cada uno de estos grandes autores y que lo extendieron tanto a sus obras como a sus emblem\u00e1ticos personajes: Hamlet, Anna Karenina, Bloom, Robinson Crusoe. La lectura como aventura.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que surjan algunas otras preguntas que se deslizan: \u00bfqui\u00e9n es el que lee? \u00bfdesde d\u00f3nde est\u00e1 leyendo? \u00bfcu\u00e1l es su historia, su circunstancia? Ahora que en los comienzos del nuevo siglo, pero ya desde finales del pasado, vivimos una serie de cambios sociales y de transformaciones tecnol\u00f3gicas que est\u00e1n cambiando nuestra relaci\u00f3n con la din\u00e1mica de la lectura y con los modos de apropiaci\u00f3n de la misma, cabe de nueva cuenta la pregunta sobre los lectores y el acto mismo de la lectura. Se torna particularmente interesante saber si los diferentes dispositivos electr\u00f3nicos, por ejemplo, s\u00f3lo nos presentan la lectura en <em>otro formato<\/em> o si bien, hay un cambio sustancial en relaci\u00f3n a nuestra comprensi\u00f3n lectora. Es decir, si el aparente fin de la lectura lineal afectar\u00e1 nuestra relaci\u00f3n con la experiencia literaria, en tanto recepci\u00f3n, circulaci\u00f3n e interacci\u00f3n entre lo escrito y sus lecturas. \u00bfQui\u00e9nes ser\u00e1n o c\u00f3mo ser\u00e1n los lectores del futuro? O, en un panorama m\u00e1s extremo, tambi\u00e9n podr\u00eda suceder un futuro m\u00e1s desolador donde la lectura deje de existir, al menos en sus modos de creaci\u00f3n y recepci\u00f3n practicados hasta ahora.<\/p>\n<p>Temor que tampoco es nuevo. La extinci\u00f3n de la sociedad de los lectores, comenta Ricardo Piglia, se anuncia desde siempre: \u201cOrwell en [el libro] <em>1984<\/em>, Bradbury en <em>Fahrenheit 451<\/em>, Aldous Huxley en <em>Un mundo feliz<\/em>, entre otros, han narrado mundos futuros en los que el acto de leer ha sido prohibido y la lectura considerada una pr\u00e1ctica subversiva.\u201d (Piglia, 136) De ah\u00ed que, como virtud lectora, podamos sentir las tensiones sociales de cada \u00e9poca expuestas en cada obra narrativa.<\/p>\n<p>Escribir es un acto de violencia contra el olvido, dijo alguna vez Jos\u00e9 Emilio Pacheco; en este entorno tal parece que tambi\u00e9n leer se convertir\u00e1 en un acto de violencia contra el olvido, sobre todo en la sociedad del espect\u00e1culo del siglo XXI en la que nos ha tocado vivir.<\/p>\n<p>Por fortuna en el libro que nos convoca, su autor insiste en aquellos grandes lectores y adem\u00e1s nos hace lectores part\u00edcipes, en sus relatos leemos las tramas de esas escrituras, el azar, el destino, la historia; la condena en forma de conciencia literaria. \u00bfQu\u00e9 tipo de lector ser\u00e1 Don Quijote, Hamlet, Anna Karenina, Bloom, Robinson Crusoe?, protagonistas de sus propias novelas ya cl\u00e1sicas. Qu\u00e9 tipo de lectores fueron Kafka, Ernesto Guevara, Borges, Orwell, Joyce, por ejemplo.<\/p>\n<p>Cuando emprendemos la lectura de cualquier texto narrativo hacemos algo tan aparentemente sencillo y trivial que, sin embargo, no lo es: ver y descifrar esos signos que se abren a universos m\u00faltiples es el primer acto de confianza que goza de modo particular la literatura.<\/p>\n<p>Por ejemplo, al referirse a Kafka, Ricardo Piglia nos aproxima a una serie de \u201cclaves\u201d para leer al autor de <em>El Proceso<\/em>, a partir, se\u00f1ala el autor, de c\u00f3mo ley\u00f3 su propio destino de escritor. \u00bfQu\u00e9 tipo de lector es Kafka? Es aqu\u00e9l que re\u00fane la experiencia en lo que lee y escribe. \u201cLa lectura suspende la experiencia y la recompone en otro contexto.\u201d (Piglia, 51) Para Piglia, Kafka narra la historia desde otro lugar y en otro tiempo. No por casualidad en sus narraciones caemos en medio de laber\u00ednticos enigmas de pesadilla burocr\u00e1ticas, donde no sabemos ni entendemos mucho del mundo que rodea al personaje. Kafka en busca de la realidad.<\/p>\n<p>En este mismo cap\u00edtulo dedicado a Kafka, tambi\u00e9n nos asomamos al encuentro entre \u00e9ste y Felice Bauer, su pretendida novia, en particular a la correspondencia entre ambos, situaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de la simple correspondencia personal, porque en ella se resalta el estilo particular del autor de<em> El castillo<\/em>, correspondencia, que Piglia define, como la lectura del<em> otro<\/em>. \u201cLa escritura es una cifra de la vida, condensa la experiencia y la hace posible.\u201d (Piglia, 47) De ah\u00ed tambi\u00e9n que Kafka escribiera un diario para volver a leer las conexiones que no ha visto al vivir. No se narra para recordar, resalta Piglia, sino para hacer ver. La literatura como enigma.<\/p>\n<p>Gran lector y narrador de la novela policial, Ricardo Piglia le dedica el siguiente apartado, <em>Lectores imaginarios<\/em>, al creador del g\u00e9nero: Edgar Allan Poe, quien encarna en la figura del detective privado al \u201chombre de letras\u201d Auguste Dupin. <em>Los cr\u00edmenes de la calle Morgue<\/em> no s\u00f3lo es la primera novela del g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n, la primera escena ah\u00ed narrada sucede ni m\u00e1s ni menos que en una librer\u00eda. Para Piglia, la invenci\u00f3n del detective es la clave del g\u00e9nero ya que Dupin usa su capacidad lectora para descifrar los casos que investiga. Otra de las virtudes para Piglia en <em>Los cr\u00edmenes\u2026 <\/em>es que, de un aparente relato de fantasmas, del sombr\u00edo terror g\u00f3tico, se pasa a la comprensi\u00f3n intelectual del g\u00e9nero policial: \u201c\u2026 se sigue discutiendo sobre los muertos y la muerte, pero el criminal sustituye al fantasma.\u201d (Piglia, 70) El lector como detective.<\/p>\n<p>En <em>Lectores Imaginarios<\/em>, el autor contin\u00faa buscando pistas sobre la narrativa de Poe, cual detective literario; as\u00ed mismo se detiene en <em>La carta robada<\/em>, \u201cese gran texto sobre la lectura\u201d. Pero con <em>The Long Goodbye <\/em>de Raymond Chandler, quiz\u00e1 la mejor novela policial que se haya escrito nunca, a juicio de Piglia, es donde el autor argentino despliega sus m\u00e1s amplios conocimientos sobre el g\u00e9nero policial, al subrayar, entre otras reveladoras observaciones, que se narran situaciones que parecen no tener funci\u00f3n, pero esas mismas situaciones llevan al l\u00edmite las reglas del g\u00e9nero policial, \u201c\u2026 o en todo caso las confirma, si seguimos la l\u00ednea de lo que hemos visto en el caso de Dupin.\u201d (Piglia, 78) Con la lectura de la novela <em>The Long Goodbye<\/em>, Piglia resalta las conexiones del g\u00e9nero con \u201c\u2026 la alta cultura que est\u00e1 impl\u00edcita en los or\u00edgenes del g\u00e9nero, pero de un modo desplazado, ir\u00f3nico y fuera de lugar (como debe ser en el arte de leer). A partir de ella, todo se va a invertir y a disolver.\u201d (Piglia, 79)<\/p>\n<p>Observamos las conexiones narrativas y causales entre las clases sociales, entre la poes\u00eda y los millonarios; las pistas nos llevan a Hemingway, incluso, sale a relucir el prestigioso poeta ingl\u00e9s T.S. Eliot. Para Piglia, Chandler y su particular estilo narrativo refuerza un viraje en el mundo del detective y en las reglas del g\u00e9nero. \u201cLo que nos interesa es que insin\u00faa, alude, muestra, sin decirlo todo.\u201d (Piglia, 81) Ricardo Piglia como el mejor detective literario.<\/p>\n<p><em>Ernesto Guevara: Rastros de lectura<\/em>, es el siguiente apartado dedicado a este m\u00edtico personaje, que antes que revolucionario fue un infatigable lector. Comenta Ricardo Piglia: \u201cNo debe de haber nada m\u00e1s antag\u00f3nico que la imagen de Guevara leyendo en las pausas de la marcha continua de la guerrilla.\u201d (Piglia, 99) El lector guerrillero y sus batallas: entre los libros y la vida; entre las armas y las letras. Me parece que <em>El \u00faltimo lector<\/em> nos condensa una muy justa apreciaci\u00f3n del hombre y del pensador, descubrimos a otro Ernesto Guevara, el mejor tal vez. Un lector que busca el sentido de la experiencia en la lectura, pero tambi\u00e9n en la acci\u00f3n pol\u00edtica: literalmente en el campo de batalla. Ricardo Piglia nos lleva a conocer al personaje, al m\u00e9dico, al compatriota, al margen de lo ideol\u00f3gico. As\u00ed pues, se exalta al hombre. Se traza un retrato m\u00e1s personal, m\u00e1s vivo. Leemos y contemplamos al hombre que vive c\u00f3mo piensa. Se nota una simpat\u00eda por aquel joven guerrillero que pretend\u00eda ser escritor: \u201cpor que lee, escribe\u201d. Ernesto Guevara como el escritor de <em>La guerra de guerrillas, Mi primer gran viaje y Diario en Bolivia<\/em>, \u00bfvirtud o condena?\u00a0 \u201cLa primera vez que entra en combate en Bolivia, Guevara est\u00e1 tendido en su hamaca y lee.\u201d (Piglia, 97) La causa pol\u00edtica y el compromiso literario en la personificaci\u00f3n del <em>Che<\/em>. Desafortunadamente es la pol\u00edtica y no la literatura la que termina por \u201carticular\u201d, como lo se\u00f1ala Piglia, el mundo del m\u00e9dico argentino. Ernesto Guevara o la lectura como pr\u00e1ctica pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En una novela alguien lee una novela -comenta Piglia en el apartado de <em>La linterna de Anna Karenina<\/em>&#8211; y esas cosas le gustaban a Borges. En <em>Anna Karenina, <\/em>la famosa novela de Tolstoi se presenta una constante, la cada vez mayor tensi\u00f3n entre ficci\u00f3n y realidad. Para nuestro autor, en esta novela \u201c\u2026 encontramos una descripci\u00f3n magn\u00edfica de las <em>condiciones<span id='easy-footnote-3-4191' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/#easy-footnote-bottom-3-4191' title='3.El subrayado es mio '><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/em> de lectura en ciertas clases sociales del siglo XIX.\u201d (Piglia 126) Anna, la protagonista, lee una novela inglesa a bordo de un tren, s\u00edmbolo del progreso y la modernidad en el Siglo XIX, y en este sentido el recorrido del tren se vive m\u00e1s que como un viaje. Tal vez sea preciso subrayar que una mujer, la protagonista, est\u00e1 leyendo una novela inglesa. No olvidemos el contexto de aquella \u00e9poca: las novelas eran consideradas adecuadas para las mujeres, porque eran \u201c\u2026 criaturas de capacidad intelectual limitada, imaginativas, fr\u00edvolas y emotivas.\u201d (Piglia, 129) Lo opuesto a la lectura \u201cpr\u00e1ctica e instructiva\u201d -lo que sea que esto signifique-. Por ello, remarca muy acertadamente Piglia, la novela de Tolstoi complejiza y atrapa toda la cultura de una \u00e9poca. La virtud de Tolstoi para Piglia es que \u201c\u2026 en Anna Karenina todo se noveliza; la propia vida es concebida como una novela [y con ello] \u2026 las mujeres complejizan la figura del lector moderno.\u201d (Piglia, 130) De esta manera, el personaje en Anna Karenina viene a resaltar su calidad de mujer lectora donde \u201c\u2026 descifra su propia vida a trav\u00e9s de las ficciones de la intriga\u201d; (Piglia 128) a\u00fan inmersa en las condiciones materiales de su contexto y de su condici\u00f3n hist\u00f3rica. \u201cSe manifiesta as\u00ed una tensi\u00f3n entre la experiencia propiamente dicha y la gran experiencia de la lectura.\u201d (Piglia, 128) La lectura como pr\u00e1ctica subversiva.<\/p>\n<p>No est\u00e1 de m\u00e1s insistir en que la novela como g\u00e9nero literario siempre trabaja la relaci\u00f3n entre realidad y ficci\u00f3n, y esto, es el origen mismo de la novela. Baste se\u00f1alar que la primera gran obra narrativa considerada del g\u00e9nero es el <em>Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha<\/em>, que, dicho sea de paso, relata las aventuras y peripecias de un lector tal vez aturdido o agobiado por la ficci\u00f3n narrativa. O tal vez, en un sentido m\u00e1s aleg\u00f3rico, es el resultado de una \u201cmala\u201d lectura por parte de su protagonista. En este sentido, Piglia cita a Chartier: \u201c\u2026 la novela ha definido nuestra manera de leer otros libros que no son novela.\u201d (Piglia, 134) Y <em>Ana Karenina <\/em>es de esas novelas.<\/p>\n<p>Continuamos con el apartado dedicado al escritor de una de las obras m\u00e1s representativas de toda la narrativa del Siglo XX, el <em>Ulysses<\/em> de James Joyce. Aqu\u00ed Piglia trabaja a la manera de Joyce: como si la lectura y, por tanto, la escritura del libro nunca estuviera terminada, donde no existe el texto cerrado y perfecto; vaya, la narraci\u00f3n como una obra en marcha: \u201c\u2026 se trata de un uso pr\u00e1ctico de la literatura, una lectura t\u00e9cnica que tiende a desarmar los libros, a ver los detalles, los rastros de su hechura.\u201d (Piglia, 151) Algo que Joyce denominaba <em>Work in progress<\/em>. En este apartado la apropiaci\u00f3n que hace Piglia de la lectura del <em>Ulysses<\/em> es del tama\u00f1o de la obra misma: reveladora. La prioridad con la novela va en funci\u00f3n de c\u00f3mo ha sido construida, plantea los problemas de la construcci\u00f3n y no necesariamente los problemas de la interpretaci\u00f3n. Producci\u00f3n m\u00e1s que interpretaci\u00f3n. Pr\u00e1ctica literaria que el propio Joyce realiza con uno de sus autores predilectos, Flaubert<span id='easy-footnote-4-4191' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/#easy-footnote-bottom-4-4191' title='4.Gustave Flaubert es el autor de la famosa novela &lt;em&gt;Madame Bovary&lt;\/em&gt; de 1856, donde la protagonista, Emma Bovary, es una gran aficionada a la lectura de las novelas rom\u00e1nticas.\u00a0 '><sup>4<\/sup><\/a><\/span> y que Ricardo Piglia en este libro, <em>El \u00faltimo lector<\/em> evidencia muy bien.<\/p>\n<p>En el <em>Ulysses<\/em>, leer es asociar. \u201cLa lectura se define por lo que no se entiende, por las asociaciones que rodean las palabras, por los virajes y los cortes.\u201d (Piglia, 155) Aqu\u00ed la lectura tiene que ver con la relaci\u00f3n de una palabra enigm\u00e1tica que no es comprendida, incluso es mal le\u00edda y llevada hasta el l\u00edmite, pero esto es precisamente el motor de la trama. As\u00ed Joyce, para Piglia, construye sus relatos pero a la vez postula su modo de leer. \u201cUna palabra enigm\u00e1tica es la clave, y su significado es un relato y no una interpretaci\u00f3n.\u201d (Piglia, 156) Y la asociaci\u00f3n que hace Piglia en este sentido con Marcel Proust<span id='easy-footnote-5-4191' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/#easy-footnote-bottom-5-4191' title='5.Cuya obra monumental es &lt;em&gt;En busca del tiempo perdido,&lt;\/em&gt; escrita entre &lt;a href=&quot;https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1908&quot;&gt;1908&lt;\/a&gt; y &lt;a href=&quot;https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1922&quot;&gt;1922&lt;\/a&gt;, y considerada una de las obras cumbres de la literatura francesa y universal.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>, es sumamente fruct\u00edfera:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 se trata de hacer entrar la vida, la sintaxis desordenada de la vida, en la lectura misma. No ordenar, dejar correr el flujo de la experiencia. El sentido avanza, como en un sue\u00f1o, en una direcci\u00f3n que no es lineal. La lectura se fragmenta. (Piglia, 161)<\/p><\/blockquote>\n<p>Con este tratamiento en sus respectivas novelas, tanto Joyce como Proust, expanden y renuevan las posibilidades de la lectura y la ficci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, \u00bfqu\u00e9 decir del pr\u00f3logo escrito en <em>El \u00faltimo lector<\/em>? Que es una narraci\u00f3n y no propiamente un ensayo literario. Una ficci\u00f3n sobre un hombre que construye una r\u00e9plica de una ciudad:<\/p>\n<p>No es un mapa, ni una maqueta, es una m\u00e1quina sin\u00f3ptica; toda la ciudad est\u00e1 ah\u00ed, concentrada en s\u00ed misma, reducida a su esencia. La ciudad es Buenos Aires, pero modificada y alterada por la locura y la visi\u00f3n microsc\u00f3pica del constructor. (Piglia, 11)<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo que tiene que ver algo con Borges y su c\u00e9lebre cuento el <em>Aleph<\/em>, que, por cierto, la presencia de Borges y su entramado literario intercalado a lo largo de <em>El \u00faltimo lector<\/em> es siempre oportuna y edificante, refrendando de alguna manera el arte de la lectura y el trabajo artesanal del escritor. La escritura, siempre enigm\u00e1tica y provocadora de Borges, es otro ejemplo de la mejor narrativa ficcional del mundo literario, misma que tambi\u00e9n es le\u00edda de <em>otro modo<\/em> por su compatriota. Borges adem\u00e1s de ser una figura clave, parece ser un recuerdo memorioso para Piglia, tal vez insinuando que todav\u00eda hay mucho por aprender del gran fabulador de ficciones.<\/p>\n<p>As\u00ed <em>El \u00faltimo lector<\/em> es una insistente reconceptualizaci\u00f3n de la funci\u00f3n del lector y su condici\u00f3n en la literatura en este cambio del siglo. \u201c<em>El \u00faltimo lector<\/em> se instala, as\u00ed como una ficci\u00f3n de la literatura, como una novela de la literatura.\u201d (Premat, 227)<\/p>\n<p>Me parece que Ricardo Piglia logra forjar en el conjunto de su obra narrativa y ensay\u00edsticas toda una po\u00e9tica de la re-lectura y la escritura literaria, porque como anota Julio Premat: \u201cDescifrar (y) revelar, es crear lenguaje.\u201d (Premat, 225) La literatura leyendo literatura en un c\u00edrculo vital y virtuoso. Replanteando de alguna manera la aseveraci\u00f3n de \u201cla muerte de autor\u201d promulgada por Roland Barthes.<span id='easy-footnote-6-4191' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/el-ultimo-lector-ricardo-piglia\/#easy-footnote-bottom-6-4191' title='6.En 1967 en la &lt;em&gt;American journal Aspen&lt;\/em&gt;, aparece por primera vez el ensayo de Roland Barthes titulado: &lt;em&gt;The Death of the Author&lt;\/em&gt;, donde el autor define la escritura como un acto de reconstrucci\u00f3n, de reescritura donde los autores reformulan textos anteriores para actualizarlos; una especie de \u201ctejido de citas\u201d que no son ideas originales, sino que pertenecen a la cultura en un sentido general, a la historia de las ideas; donde el autor tiene que desaparecer para que pueda existir el lector.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> En definitiva: \u201cTodo es literatura, por supuesto, en particular la vida de un escritor, vuelta relato.\u201d (Premat, 228)<\/p>\n<p>Para cerrar la presente rese\u00f1a, y parafraseando al autor de <em>Cr\u00edtica y ficci\u00f3n<\/em>, \u00e9sta no pretende ser exhaustiva, ni ofrece todas las virtudes literarias del libro en cuesti\u00f3n. Son apenas unos esbozos para abrir la posibilidad a nuevas y mejores lecturas, tanto del libro que nos convoca, como de los autores y textos en \u00e9l convocados. <em>El \u00faltimo lector<\/em> quiere ser la culminaci\u00f3n de una serie de trabajos ensay\u00edsticos encaminados a articular, desde la ficci\u00f3n literaria, una serie de estrategias de lectura. Es decir, desde las atribuciones mismas de la literatura reconstruir sus posibles lecturas. Un acontecimiento que exige aprender a leer mejor todas sus posibilidades de expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un lector? se pregunta el autor, y desliza una respuesta que me gustar\u00eda presentarla as\u00ed: <em>siempre seremos un relato<\/em>: inquietante, singular y siempre distinto. Tal vez la respuesta al \u00faltimo lector es aqu\u00e9l que sigue narrando su vida en el acto mismo de la lectura.<\/p>\n<p><strong>Fuentes de consulta<\/strong><\/p>\n<p>Piglia, Ricardo. <em>El \u00faltimo lector<\/em>. M\u00e9xico: Debolsillo, 2015. Impreso<\/p>\n<p>Premat Julio, <em>H\u00e9roes sin atributos<\/em>: <em>Figuras de autor en la literatura argentina<\/em>. Buenos Aires. FCE. 2008. Impreso.<\/p>\n<p>Sergio Segura Estrella<\/p>\n<p>Semblanza:<\/p>\n<p>Formaci\u00f3n acad\u00e9mica: maestro en Comunicaci\u00f3n y Estudios de la Cultura por ICONOS, Instituto de Investigaci\u00f3n en Comunicaci\u00f3n y Cultura; especializaci\u00f3n en Literatura Mexicana por la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco. Instructor Certificado por CFE\/STPS, Certificado en el proceso de Capacitaci\u00f3n CFE\/Tec de Monterrey.<\/p>\n<p>Actividad laboral: trabaja en la Comisi\u00f3n Federal de Electricidad en el \u00e1rea de Capacitaci\u00f3n y Seguridad. Profesor en ICONOS, Instituto de Investigaci\u00f3n en Comunicaci\u00f3n y Cultura.<\/p>\n<p>Correo: sergio-segura07@hotmail.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> La\u00a0est\u00e9tica de la recepci\u00f3n\u00a0es una posici\u00f3n <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Teor%C3%ADa_literaria\">te\u00f3rica <\/a>que analiza la respuesta del lector ante los textos literarios, sus fundadores son: <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hans_Robert_Jauss\"><em>Hans Robert Jauss<\/em><\/a><em>, Wolfgang Iser y\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/w\/index.php?title=Harald_Weinrich&amp;action=edit&amp;redlink=1\"><em>Harald Weinrich<\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> La obra ensay\u00edstica de Ricardo Piglia es: <em>Cr\u00edtica y ficci\u00f3n<\/em> de 1986; <em>Formas breves<\/em> de 1999; una compilaci\u00f3n sobre un ciclo de conferencias en 1995, sobre Juan Carlos Onetti, llamado <em>Teor\u00eda de la prosa<\/em>, y el t\u00edtulo que aqu\u00ed rese\u00f1amos: <em>El \u00faltimo lector<\/em> del 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> El subrayado es m\u00edo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Gustave Flaubert es el autor de la famosa novela <em>Madame Bovary<\/em> de 1856, donde la protagonista, Emma Bovary, es una gran aficionada a la lectura de las novelas rom\u00e1nticas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Cuya obra monumental es <em>En busca del tiempo perdido,<\/em> escrita entre <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1908\">1908<\/a> y <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1922\">1922<\/a>, y considerada una de las obras cumbres de la literatura francesa y universal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> En 1967 en la <em>American journal Aspen<\/em>, aparece por primera vez el ensayo de Roland Barthes titulado: <em>The Death of the Author<\/em>, donde el autor define la escritura como un acto de reconstrucci\u00f3n, de reescritura donde los autores reformulan textos anteriores para actualizarlos; una especie de \u201ctejido de citas\u201d que no son ideas originales, sino que pertenecen a la cultura en un sentido general, a la historia de las ideas; donde el autor tiene que desaparecer para que pueda existir el lector.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la presente rese\u00f1a nos asomaremos a uno de los libros claves, en cuanto al ensayo literario se refiere, del autor argentino Ricardo Piglia. 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