{"id":6408,"date":"2022-10-30T15:49:10","date_gmt":"2022-10-30T21:49:10","guid":{"rendered":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/?p=6408"},"modified":"2023-11-24T18:30:38","modified_gmt":"2023-11-25T00:30:38","slug":"las-toxicomanias-en-la-cultura-cibernetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/las-toxicomanias-en-la-cultura-cibernetica\/","title":{"rendered":"Las toxicoman\u00edas en la cultura cibern\u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p>El siglo XXI ha venido a mostrar de manera m\u00e1s intensa y generalizada la urgencia pulsional de grandes sectores poblacionales, para obtener satisfacciones cada vez m\u00e1s directas e inmediatas que se consiguen al amparo de consumos de sustancias y mercanc\u00edas de todo tipo, que en su uso compulsivo funcionan como t\u00f3xicos. Si bien esta expresi\u00f3n de las subjetividades est\u00e1 relacionada con el <em>malestar en la cultura<\/em> que Freud localiz\u00f3 a principios del siglo pasado, es hoy cuando encuentra terrenos cada vez m\u00e1s propicios para desarrollarse, como es el caso de la vida en la cibercultura, con sus ofrecimientos de rapidez y goce desmedido sin tener que disponer al cuerpo al encuentro en el lazo social, sino solo con las pantallas y su repetici\u00f3n de im\u00e1genes.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong> toxicoman\u00edas, cibercultura, sustancias, mercanc\u00edas, pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>Abstract<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>The 21st century has shown in a more intense and generalized way than before that large parts of society muster a drive to obtain more and more direct and immediate satisfactions that are obtained through the consumption of substances and merchandise of all kinds, which in their compulsive use function as intoxicants. Although this expression of subjectivities is related to the distress in culture that Freud identified at the beginning of the last century, today they find increasingly propitious terrains to develop, as in the case of cyberculture with its offers of speed and excessive enjoyment without having to expose the body to a face-to-face encounter, but only through screens and their images. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em>Keywords:<\/em><\/strong><em> drug addictions, cyberculture, substances, commodities, pulsion.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><em>Ra tsapu<\/em><\/strong><strong><em>\u0337<\/em><\/strong><strong><em> ts\u2019ike j\u00f1aa<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Kja kje<\/em><em>\u0337<\/em><em>e<\/em><em>\u0337<\/em><em> XXI ha e<\/em><em>\u0331<\/em><em>je a jichi nu manera mazi na punkju \u00f1e tex ene na ri tsjatjo pulsional nu na ri tsjatjo ja nzi j\u00f1i\u00f1i j\u00f1i\u00f1i, ngeko k\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em> ra ndo<\/em><em>\u0331<\/em><em>njo nijmi nzi na j\u00f1impa d\u2019a ri kja mazi ndecho e ndame pje ne jyod\u2019u yo pjo<\/em><em>\u0337<\/em><em>s\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em> tee nu si\u00f1i nu dyenchje \u00f1e pjenda po<\/em><em>\u0337<\/em><em>ji nu te<\/em><em>\u0331<\/em><em>xe b\u2019ezo, pje kja ne kjaji compulsivo jogu<\/em><em>\u0337<\/em><em> komo toxicos. Na joo b\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em>b\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em> ra \u00f1aa nu yo subjetividad b\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em>b\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em> cha<\/em><em>\u0337<\/em><em>ka ko dya je<\/em><em>\u0337<\/em><em>zi kja ne k\u2019o kjaa yo tee mi na zoo pje Freud jodu<\/em><em>\u0337<\/em><em> ja b\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em>b\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em> a nde nu kje<\/em><em>\u0337<\/em><em>e<\/em><em>\u0337<\/em><em> guema, ne oxu<\/em><em>\u0337<\/em><em> tee jango tot\u2019u juajma nzi na j\u00f1impa d\u2019a ri kja mazi propicos ngeko ra tee, nza kja na ne caso nu ne zaku kja ne ciberk\u2019o kjaa yo tee mi na zoo, ko nu s\u2019e<\/em><em>\u0337<\/em><em>ngua nu nzhu<\/em><em>\u0337<\/em><em>pu<\/em><em>\u0337<\/em><em> \u00f1e goce dya ra tsjaa b\u2019echjine sin tener pje ra unu<\/em><em>\u0337<\/em><em> yo cuerpo yo tot\u2019u<\/em><em>\u0337<\/em><em> kja ne tju<\/em><em>\u0337<\/em><em>jmu<\/em><em>\u0337<\/em><em> k\u2019a ka<\/em><em>\u0331<\/em><em>ra<\/em><em>\u0331<\/em><em> tee, na joo dya nats\u2019e ko yo ts\u2019ib\u2019e<\/em><em>\u0337<\/em><em>pji \u00f1e nu pja<\/em><em>\u0337<\/em><em>tjo kjext\u2019e nu jmicha.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em>J\u00f1a\u2019a na joo:<\/em><\/strong><em> taxicomanias, ciberk\u2019o kjaa, dyenchje, pjenda po<\/em><em>\u0337<\/em><em>ji, pulsi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>*Traducci\u00f3n lengua mazahua, variante norte del Estado de M\u00e9xico: Mar\u00eda Cristina Ventura Narciso.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/edna_tran_ev.pdf\">PDF<\/a><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/span><\/p>\n<p>La caracter\u00edstica fundamental de una sociedad capitalista es el consumo de las infinitas mercanc\u00edas que se producen de manera continua en todo tipo de industrias, desde las dedicadas a la elaboraci\u00f3n de bienes de uso b\u00e1sico como los alimentos cotidianos, hasta la fabricaci\u00f3n de productos de tal sofisticaci\u00f3n, que dejan claro c\u00f3mo los humanos no tienen necesidades b\u00e1sicas en el sentido de saldar vac\u00edos org\u00e1nicos, sino que tienen formas singulares de sostener la existencia comiendo, vistiendo, habitando, respirando, objetos construidos en una dimensi\u00f3n simb\u00f3lica para satisfacer goces propios de los seres que pertenecen al lenguaje. Dicho de otra forma, no se come, respira, habita, viste, cualquier cosa u objeto, hay un gusto singular en la elecci\u00f3n de los tipos de objetos o materiales, a trav\u00e9s de los cuales se consigue una satisfacci\u00f3n que entonces ya no es org\u00e1nica, sino simb\u00f3lica e imaginaria.<\/p>\n<p>Los consumos son de una naturaleza muy diversa por ejemplo en cuanto a la frecuencia con que se consume el objeto o el tipo de satisfacci\u00f3n que se cumple, el costo de las mercanc\u00edas consumidas, los efectos sociales del consumo singular, etc. En esa diversidad se encuentran mercanc\u00edas que en un momento de la historia de las culturas, fueron no mercanc\u00edas sino elementos con un gran valor simb\u00f3lico, \u00fatiles en rituales p\u00fablicos o privados, as\u00ed como elementos dispuestos para aliviar los padecimientos de vivir en sociedad. Su valor estaba tasado por su peso en la cosmogon\u00eda de culturas muy articuladas con la naturaleza y los dioses que la reg\u00edan: se trata de sustancias cuyo consumo estaba simb\u00f3licamente enmarcado, es decir, regulado bajo un sentido que sosten\u00eda un lazo social. Sin embargo, as\u00ed como todos los bienes materiales entraron a la l\u00f3gica de la producci\u00f3n en serie durante la modernidad, las sustancias proveedoras de \u00e9xtasis tambi\u00e9n se transformaron en mercanc\u00edas en las manos del mejor postor. Este devenir ha sido la historia del capitalismo en cuyo seno naci\u00f3 la cibercultura y que por lo tanto tiene el signo del consumo ilimitado, sostenido por el movimiento pulsional de la compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n bajo las condiciones del acceso m\u00e1s directo y el m\u00e1s r\u00e1pido a la satisfacci\u00f3n del tipo que sea, tanto la propiamente placentera como la satisfacci\u00f3n mort\u00edfera.<\/p>\n<p>Algunas disciplinas han dedicado su trabajo de investigaci\u00f3n al fen\u00f3meno del consumo de drogas en diferentes latitudes, lo que les ha permitido localizar formas poco reconocidas debido a las modalidades para consumir las sustancias y la consistencia de las mismas, lo que permite inferir que hay sustancias espec\u00edficas para cada persona, tan singulares como la persona misma, ya que es est\u00e1 quien las hace funcionar como droga. De esta forma se articula la propuesta psicoanal\u00edtica de orientaci\u00f3n lacaniana que ha descubierto en la pr\u00e1ctica con pacientes toxic\u00f3manos, que los sujetos establecen una relaci\u00f3n con el t\u00f3xico que funciona en un enlazamiento con su s\u00edntoma y que existe la posibilidad subjetiva de asignar un valor t\u00f3xico a sustancias tan inofensivas como el agua o por el contrario, elaborar cocteles (mezcla de varias sustancias), sin que estos tengan un efecto.<\/p>\n<p>Si no hay sustancias radicalmente t\u00f3xicas y cada sujeto puede investirlas o no de esa cualidad, es posible anticipar entonces que la cultura cibern\u00e9tica es un \u00e1mbito en el que se reproduce el hiperconsumo capitalista-toxic\u00f3mano, pero \u00bfqu\u00e9 nuevas formas hay de consumo t\u00f3xico propias de ese \u00e1mbito?<\/p>\n<p><strong>Algunas concepciones antropol\u00f3gicas sobre el consumo de sustancias t\u00f3xicas<\/strong><\/p>\n<p>Siempre ha interesado a los humanos el uso de sustancias que modifican su realidad: en los or\u00edgenes de la vida cultural, es decir, la vida organizada en n\u00facleos sociales con fines comunes, c\u00f3digos de transmisi\u00f3n de conocimientos y espacios para la creaci\u00f3n, se produjeron registros, se\u00f1ales de la importancia que adquir\u00edan ciertos elementos consumibles en distintos momentos de esa vida primera. Plantas, animales como el sapo del desierto de sonora, el pez sarpa salpa, el escorpi\u00f3n (Jimena O., 2016) o minerales extra\u00eddos de la naturaleza han sido combinados y destinados a ocupar un lugar simb\u00f3lico en eventos en los que se producen realidades que signan un pacto entre las fuerzas naturales y las propias de lo humano.<\/p>\n<p>Parece que, una manera de reducir el caos que amenaza a los sujetos habitantes del planeta ha sido tomar cierto control a trav\u00e9s de rituales que ordenaban -de acuerdo con la creencia de las distintas civilizaciones- la relaci\u00f3n con el universo y el resto de los grupos humanos. La utilizaci\u00f3n de las sustancias tuvo un marco simb\u00f3lico que eran los rituales, las ceremonias y adquir\u00eda as\u00ed un sentido que trascend\u00eda la existencia de los sujetos como individuos. En ese sentido, poder experimentar una realidad alterada y diversa de la que viv\u00eda el resto de los integrantes de un grupo, se\u00f1alaba a quienes estaban autorizados a acceder a un saber poderoso como la magia, la religi\u00f3n, la ciencia y que en algunos casos fue una pr\u00e1ctica que implicaba el sostenimiento de jerarqu\u00edas de poder; entonces, quienes pod\u00edan consumir sustancias sagradas, formaban parte de los conjuntos dominantes en las culturas.<\/p>\n<p>Se introduce aqu\u00ed una primera cualidad de las sustancias que despu\u00e9s ser\u00edan denominadas como propiamente t\u00f3xicas: la cualidad de lo sagrado, que refiere la presencia de sustancias y consumos reservados para aquellos que pactaban con lo divino. Se trata de una de las primeras formas -que se tiene registro- de relaci\u00f3n con sustancias t\u00f3xicas que datan de la era prehist\u00f3rica, como son algunos de los casos investigados por la antrop\u00f3loga Elisa Guerra-Doce, citada por Alec Forssmann, quien refiere lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>En un enterramiento en la cueva de los Murci\u00e9lagos de Albu\u00f1ol (Granada), por ejemplo, se hallaron c\u00e1psulas de adormidera junto a varios esqueletos con su ajuar funerario. Asimismo, los restos de una c\u00e1psula de adormidera fueron hallados en el c\u00e1lculo dental perteneciente a un enterramiento masculino en las minas prehist\u00f3ricas de Gav\u00e0 (Barcelona). (Forssmann, 2016, p\u00e1rr. 6)<\/p><\/blockquote>\n<p>Es posible especificar una diferencia entre las sustancias participantes en ceremoniales: aquellas que operan elementos f\u00edsicos, objetos que simbolizan lugares de lo divino y las que funcionan en el acto de ser consumidas, introducidas en el cuerpo de quien o quienes conducen los rituales. As\u00ed, las sustancias adquieren el grado de sagradas cuando permiten alcanzar un conocimiento para dirigir los destinos de otros. Armonizar, articular con lo divino, con los dioses fue y todav\u00eda es en algunos espacios, la funci\u00f3n de ciertas sustancias como el vino, el agua, vapores, polvos, tinturas, vegetales, temperaturas, incluso sonidos, dirigidas a acompa\u00f1ar y orientar acciones como el gobierno, la producci\u00f3n, la catarsis, la obtenci\u00f3n de los beneficios que son voluntad de los dioses.<\/p>\n<p>A las sustancias sagradas (<em>sakras<\/em>) se les atribuye el acercar al hombre com\u00fan a lo divino, elevarlo a una condici\u00f3n de trascendencia en la que su padecimiento en la tierra puede ser puesto un poco de lado para conservar la esperanza en una existencia menos pesarosa. Mientras, en lo m\u00e1s inmediato del consumo de tales sustancias, el cuerpo de algunos participantes y su vivencia, hace realidad lo que se supone: estar m\u00e1s all\u00e1 de la vida terrena, lo sobrenatural que tambi\u00e9n produce un cierto temor, incluso una experiencia de horror, pero justificada por el gozo enigm\u00e1tico que se consigue en el consumo de las sustancias sagradas, as\u00ed como la consolidaci\u00f3n de una creencia en la pureza y plenitud, a trav\u00e9s de estos rituales y en su posibilidad de emanciparse de la condici\u00f3n humana imperfecta. Para el antrop\u00f3logo S\u00e9bastien Petrie:<\/p>\n<blockquote><p>Existen tres maneras de provocar alucinaciones, la forma qu\u00edmica a trav\u00e9s del consumo de psicotr\u00f3picos; la producida por el dolor (ayuno, automutilaci\u00f3n, tortura, privaci\u00f3n de sue\u00f1o, etc); y la relacionada con las actividades r\u00edtmicas, la hipnosis, la meditaci\u00f3n, etc. (Cabieses 1987; Furst 1976). Dobkin de R\u00edos (1984) utiliza el t\u00e9rmino psicotecnolog\u00eda para caracterizar las maneras no qu\u00edmicas de alucinar. Eso quiere decir que, primero, el fen\u00f3meno de la alucinaci\u00f3n no se debe solamente a la acci\u00f3n de ingerir una sustancia. El cuerpo humano con ayuda externa o sin ella puede llegar a los mismos efectos producidos por un psicotr\u00f3pico. Segundo, si el cuerpo humano puede provocar efectos similares a los de los psicotr\u00f3picos, entonces ingerir esas sustancias no es necesario para llegar a los mismos efectos. (Petrie, 2020, 270-271)<\/p><\/blockquote>\n<p>Algunas de estas sustancias consumidas pueden poseer en su constituci\u00f3n un factor que altere la din\u00e1mica qu\u00edmica y ps\u00edquica en quien las consume; sin embargo, la propiedad de alterar la adquieren en conjugaci\u00f3n con lo que cada creencia o sujeto deposita en ellas. Esta propiedad est\u00e1 entonces \u00edntimamente relacionada con la posibilidad de acceso que se tenga a la sustancia, puede ser que en ocasiones baste con que se trate de una f\u00e9rrea prohibici\u00f3n sobre determinada sustancia, lo que la haga sagrada y\/ o t\u00f3xica. Entonces, el hecho de que un marco simb\u00f3lico establecido por una cultura convierta una sustancia en sagrada y por tanto prohibida, hace que esta adquiera un gran valor y provoque el empuje a tener acceso a ella, a ser consumida aun cuando no haya un argumento simb\u00f3lico, sea m\u00e9dico, ritual.<\/p>\n<p>Actualmente existe un movimiento masivo -que queda por fuera del ordenamiento ritual- que ha producido toda una nomenclatura para abordar el fen\u00f3meno de consumo de sustancias, hoy denominadas de manera m\u00e1s general como psicoactivas, creando as\u00ed una categorizaci\u00f3n de ellas por los diversos efectos que pueden provocar. Las hay alucin\u00f3genas, hipn\u00f3ticas, psicod\u00e9licas, embriagantes, sedantes, estimulantes y cabe distinguir la categor\u00eda de las sustancias intoxicantes. Todas las anteriores no tienen esta denominaci\u00f3n, aunque en la actualidad todas podr\u00edan ingresar en la clase de sustancias t\u00f3xicas, si bien, el hecho de que haya una categor\u00eda propiamente intoxicante plantea una pregunta: \u00bfsignifica que sus efectos sobre el cuerpo humano est\u00e1n fuera de los efectos considerados culturales? Podr\u00eda responderse de primera intenci\u00f3n que s\u00ed, que aun cuando su efecto sea directamente da\u00f1ino para el cuerpo, finalmente queda comprendido como consecuencia de pr\u00e1cticas culturales que podr\u00edamos denominar: por fuera de la ley divina y que sin embargo, encuentran su justificaci\u00f3n en producciones culturales que ya no est\u00e1n regidas por el orden simb\u00f3lico tradicional y que, por lo tanto, entran en el orden de lo ominoso.<\/p>\n<p>Aparece aqu\u00ed un aspecto interesante a discernir en la intenci\u00f3n de ubicar si el consumo de las sustancias definidas como t\u00f3xicas o intoxicantes est\u00e1 argumentado, es decir, si posee un marco simb\u00f3lico que le d\u00e9 sentido o no. Lo que resulta claro es la transformaci\u00f3n por la que atraviesa el uso de las sustancias y la implicaci\u00f3n de instancias legislativas, cient\u00edficas y religiosas que determinan el estatus moral y \u00e9tico de los diversos consumos, desde aquellas que los conciben como actos de criminalidad, enfermedad, falta moral, hasta las que en una reformulaci\u00f3n conceptual sobre lo t\u00f3xico, lo necesario, lo conveniente, explican por qu\u00e9 es imprescindible su liberaci\u00f3n y legalizaci\u00f3n. Por otra parte, existe una dimensi\u00f3n social que rebasa el abordaje de los consumos singulares y que atraviesa por la influencia, y control del lazo social por parte de grupos del crimen organizado. Especialmente en M\u00e9xico, como lo se\u00f1alan Trejo y Ley:<\/p>\n<blockquote><p>En las localidades donde los c\u00e1rteles de drogas y sus socios criminales se convirtieron en gobernantes de facto, la depredaci\u00f3n de los civiles y las violaciones graves a los derechos humanos son fen\u00f3menos generalizados. Citando [\u2026] a Hobbes, la vida en esos \u00f3rdenes sociales criminales puede ser \u201ctosca, embrutecida y breve\u201d. (Trejo y Ley, 2022, 316)<\/p><\/blockquote>\n<p>Por consecuencia, los niveles de control que se establecen sobre la poblaci\u00f3n a partir del consumo de t\u00f3xicos, representan uno de los conflictos m\u00e1s importantes en cuanto a la dimensi\u00f3n \u00e9tica de la existencia humana. L\u00f3pez Betancourt, enuncia lo siguiente sobre este aspecto:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 la naturaleza de cada una de las sustancias es distinta, y exige por tanto una intervenci\u00f3n humana diferenciada, tanto desde los \u00e1mbitos de la producci\u00f3n o la fabricaci\u00f3n, como en la distribuci\u00f3n y el consumo mismo. De suerte que resulta m\u00e1s \u00fatil, realizar an\u00e1lisis del comportamiento del fen\u00f3meno en una situaci\u00f3n o regi\u00f3n concreta, que la descripci\u00f3n ficticia de un monstruo omnipotente con tent\u00e1culos en todo el mundo, que se dedica a destruir las mentes de la juventud con sus venenos. (L\u00f3pez, 2016, 131)<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta visi\u00f3n que pone en primer t\u00e9rmino la decisi\u00f3n de cada sujeto de participar en diversos grados de implicaci\u00f3n en el fen\u00f3meno del consumo de t\u00f3xicos, parece aportar posibilidades para su atenci\u00f3n, ya que apunta a la dimensi\u00f3n \u00e9tica del sujeto como ciudadano que en su facultad de elegir, manifiesta el margen de libertad del que hace uso. Las culturas tambi\u00e9n son resultado de movimientos convulsivos que a momentos se alejan de toda visi\u00f3n humanista y que sin embargo son resultado de la vida subjetiva, y por lo tanto social.<\/p>\n<p>En el libro <em>Plantas de los dioses<\/em> de Richard Schultes y Albert Hofmann (2018), se puede llevar a cabo una revisi\u00f3n -m\u00e1s o menos exhaustiva, pero sobre todo condensada- en el apartado correspondiente al \u201cPanorama del uso de las plantas\u201d, de una gran diversidad de sustancias utilizadas en rituales de varias culturas alrededor del mundo. Lo que se puede extraer de ello es: primero, que esa diversidad seguramente es todav\u00eda mayor si se considera que en la actualidad se han agregado infinidad de sustancias dise\u00f1adas en laboratorios legales y clandestinos y de las cuales habr\u00eda que definir cu\u00e1ntas participan del universo simb\u00f3lico con un sentido significante y cu\u00e1ntas surgen como pura mercanc\u00eda que satisface goces incluso de tipo directamente mort\u00edfero; segundo, la enorme diversidad localizada en esta s\u00edntesis y las infinitas posibilidades de uso t\u00f3xico, se habla de que las sustancias son tan espec\u00edficas en sus efectos, porque cada sujeto condensa en ellas su goce que puede ser llevado hasta la toxicidad en diversos grados. As\u00ed, la distinci\u00f3n entre sustancias sagradas y t\u00f3xicas se pierde casi totalmente para dar paso a la relaci\u00f3n posmoderna con las sustancias como mercanc\u00edas. Lo cual significa un uso iterativo, repetitivo que busca un efecto que no llega en la medida en que lo calcula el usuario y de ah\u00ed que deba acudir frecuente, repetida, compulsiva y maniacamente a su uso, convirti\u00e9ndose as\u00ed en el consumidor perfecto para el sistema del capital.<\/p>\n<p>En esa misma l\u00ednea, las sustancias ya no son estrictamente las que de modo tradicional se han llamado t\u00f3xicas, en la actualidad una sustancia t\u00f3xica puede ser la que se produce cuando se compran y consumen art\u00edculos de cualquier tipo que empujen a los sujetos a la compulsi\u00f3n, desde zapatos hasta videojuegos, desde antidepresivos hasta el pan a ingerir en exceso, desde la pr\u00e1ctica maniaca de ejercicio hasta el uso de dispositivos que indican la cantidad exacta de pulsaciones cardiacas para que el due\u00f1o se detenga en la ingesta de coca\u00edna. As\u00ed, paulatinamente el mercado produce la oferta precisa para cada sujeto que antes ha sido moldeado en un est\u00e1ndar y entonces, las corrientes adictivas o toxic\u00f3manas proveer\u00e1n de manera r\u00e1pida y directa lo que antes costaba alcanzar despu\u00e9s de un recorrido en el que el sujeto pod\u00eda encontrar ciertos obst\u00e1culos que le ayudaban a desistir, a moderar o a resolver las consecuencias de los consumos.<\/p>\n<p><strong>Lo que el psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana dice sobre las toxicoman\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>Un ser que habla padece un malestar en la relaci\u00f3n que admite crear con la cultura, este malestar consiste -dicho freudianamente- en haber tenido que renunciar a un cierto monto de satisfacci\u00f3n para ajustar en alguna medida, su empuje pulsional a los lineamientos civilizatorios que permiten una convivencia entre las personas. Desde Lacan, se trata de la consecuencia del atravesamiento traum\u00e1tico que hacen las palabras sobre la materialidad que arriba al mundo, denominada cr\u00eda humana. En ese instante traum\u00e1tico del que no quedan marcas racionales, surge una vivencia mortificada que habla precisamente de lo paradojal del tipo de vida humana: una vida a la que se le resta lo placentero y que en su lugar queda un goce. La calidad de placentero entonces es un estado que se le niega al sujeto por pertenecer al mundo simb\u00f3lico: se tiene acceso al placer si hay una decisi\u00f3n de admitir las regulaciones simb\u00f3licas, para postergar un poco las satisfacciones. Esta l\u00f3gica hace evidente por qu\u00e9 los seres que hablan se ven en dificultades con respecto a la obtenci\u00f3n de la felicidad: si la condici\u00f3n para conseguirla es renunciar y postergar, habr\u00e1 sufrimiento y odio antes que la invenci\u00f3n de recursos subjetivos, para lidiar con la frustraci\u00f3n y resignificarla, y convertirla en un motor de b\u00fasqueda y conquista de algunos momentos de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Es por lo que, algunos colegas de la Red de Toxicoman\u00edas y Alcoholismo perteneciente al Campo freudiano, han equiparado el pedirle a un consumidor de drogas que deje de hacerlo, con pedir a Romeo que no ame a Julieta: \u00a1un absurdo! De ah\u00ed que la mirada del psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana sobre los consumos de drogas y consumos toxic\u00f3manos se realice desde la consideraci\u00f3n del desgarro, que es la vida humana y que lleva a muchos a explorar, y encontrar sustancias que aminoren el sufrimiento que no han decidido y podido llevar a otros destinos.<\/p>\n<p>Una mirada \u00e9tica que no parte del sufrimiento, sino b\u00e1sicamente de la posibilidad y libertad que posee cada persona para elegir la soluci\u00f3n a su existencia con alg\u00fan sentido, aunque en ello pueda irle la vida. Entonces la \u00e9tica que se pone a prueba en la forma en que el psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana concibe y trabaja con los sujetos que consumen t\u00f3xicos, se centra en esto y no en una terap\u00e9utica. Esto quiere decir que se aborda como la decisi\u00f3n de un sujeto de pleno derecho y no de un organismo al que se debe curar de una enfermedad, para que pueda adaptarse sin problemas al mundo.<\/p>\n<p>Los tratamientos anal\u00edticos as\u00ed orientados recogen la demanda, la palabra de aquellos consumidores de sustancias de cualquier tipo y en cualquier intensidad, para abrir la oportunidad a la subjetivaci\u00f3n de esos consumos. Esto quiere decir, crear las condiciones para que la persona haga una cierta distancia con respecto a la sustancia que ha elegido consumir por cuestiones de su s\u00edntoma y entonces mirarla, y mirarse bajo otras luces, para poner ah\u00ed las palabras que siempre estuvieron jugadas en ese consumo y para hacer emerger otras que vengan a constituir un tiempo distinto en la relaci\u00f3n que esa persona tiene con su forma de gozar.<\/p>\n<p>El consumo de sustancias t\u00f3xicas entra\u00f1a tambi\u00e9n un aspecto referido a la sustancia misma: cada sujeto produce una relaci\u00f3n \u00fanica con la sustancia que consume, esto quiere decir que las sustancias no producen efectos est\u00e1ndar en los consumidores. En tanto que hay un sujeto con su forma exclusiva de goce, entonces la sustancia tendr\u00e1 una cualidad \u00fanica para ese sujeto, ya que estar\u00e1 articulada con su modo \u00fanico del s\u00edntoma; no se elige cualquier sustancia, ni siempre se obtendr\u00e1 el mismo efecto de la misma.<\/p>\n<p>Las comunidades de consumidores como las que podr\u00edamos localizar en diversos puntos del planeta como en ciudades de Brasil, Argentina, Estados Unidos, M\u00e9xico y que se extienden cada vez a m\u00e1s sitios, comparten el goce toxic\u00f3mano, pero cada una y cada sujeto que las integra alcanza un goce singular que en esos \u00e1mbitos, se trata de una forma desbordada en la que dif\u00edcilmente puede reconocerse al sujeto, es decir, en la que, casi perdido el sujeto, lo que se presenta es la manifestaci\u00f3n de un puro cuerpo sin recursos simb\u00f3licos.<\/p>\n<p>Esos asentamientos denominados -por ejemplo- como Krakolandia<span id='easy-footnote-1-6408' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/las-toxicomanias-en-la-cultura-cibernetica\/#easy-footnote-bottom-1-6408' title='Extensiones geogr\u00e1ficas en zonas urbanas de diversas ciudades de Brasil, como en Sao Paolo, donde se aglutinan consumidores de diversas sustancias t\u00f3xicas y que convierten dichas zonas paulatinamente en su lugar de residencia. Condici\u00f3n distinta a los sitios cerrados, destinados &lt;em&gt;exprofeso&lt;\/em&gt; por los gobiernos en otras latitudes, para que los consumidores acudan a ellos para un consumo controlado. De ah\u00ed que Krakolandia se ha convertido en un caso paradigm\u00e1tico del consumo toxic\u00f3mano en el capitalismo desde la perspectiva del Observatorio correspondiente, de la Federaci\u00f3n Americana de la Orientaci\u00f3n Lacaniana (FAPOL).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> en Brasil, son una representaci\u00f3n de la forma m\u00e1s com\u00fan del habitante del mundo capitalista que es el consumidor. La denominaci\u00f3n Krakolandia indica la iron\u00eda del sistema neoliberal que ofrece el acceso a toda clase de mercanc\u00edas que prometen la plenitud y en las que se puede encontrar el destino m\u00e1s aniquilante de lo subjetivo. No solo se trata de las sustancias expl\u00edcitamente denominadas como t\u00f3xicas, en esa serie se cuentan tambi\u00e9n todas aquellas que pueden crear la fantas\u00eda de satisfacci\u00f3n absoluta, aunque sea por un instante y que por lo tanto en su invitaci\u00f3n, hacen entrar al sujeto en el circuito del consumo compulsivo. La repetici\u00f3n al infinito de la experiencia adictiva, es la propuesta nodal del mercado, que reduce as\u00ed la posibilidad creativa del sujeto en el amplio mundo de la cultura.<\/p>\n<p>No es inocente la propuesta capitalista -nunca lo ha sido-, pero en la actualidad sus recursos incluso de corte perverso, proponen a los sujetos desplazar la existencia y vivir nada m\u00e1s: casi como organismos biol\u00f3gicos que responden a los est\u00edmulos qu\u00edmicos de las sustancias que provee el mercado a trav\u00e9s de drogas, dispositivos, servicios, enseres, etc. Claro que el estatus en el consumo de sustancias es variable: hay consumos como adicciones y consumos como toxicoman\u00edas: el grado en que queda comprometido el sujeto es lo que puede hacer la diferencia en un mundo en que nunca ha existido un estado \u201cnatural\u201d, de \u201cpureza\u201d en los humanos, en tanto que hablan. De modo m\u00e1s estricto, es posible decir que vivir el forzamiento a la simbolizaci\u00f3n produce la sustancia t\u00f3xica en el cuerpo del ser que habla, pero no todos se sirven de ella para hacerse destituir como sujetos de pleno derecho. Pierre-Gilles Gu\u00e9guen, psicoanalista franc\u00e9s, dijo lo siguiente en el Primer Coloquio Internacional de la Red Toxicoman\u00edas y Alcoholismo:<\/p>\n<blockquote><p>El derecho de cada uno a su propio goce se ha convertido en un derecho humano. Es por eso que el modelo general para la vida cotidiana en el siglo XXI es la adicci\u00f3n. El Uno-solo goza con su droga, y cualquier actividad puede convertirse en una droga: deporte, sexo, trabajo, tel\u00e9fonos inteligentes, <em>Facebook<\/em>, etc. (Gu\u00e9guen, 2012, 19)<\/p><\/blockquote>\n<p>Este planteamiento lo hizo en el 2012, hace diez a\u00f1os que, por s\u00ed mismos, han tra\u00eddo grandes modificaciones en el ritmo de vida de la poblaci\u00f3n mundial. Sobre todo despu\u00e9s de dos a\u00f1os de pandemia que insertaron forzadamente el uso de sustancias qu\u00edmicas de todo tipo y mercanc\u00edas m\u00faltiples para paliar los efectos de un virus, promoviendo la familiaridad cada vez mayor entre las personas de cualquier edad, con la experiencia de consumos adictivos. Uno de los espacios potencializados para la aparici\u00f3n de esta modalidad de relaci\u00f3n con los t\u00f3xicos (considerando lo dicho por Gu\u00e9guen) ha sido el espacio cibern\u00e9tico, en que se han volcado muchos de los h\u00e1bitos compulsivos ya existentes en la poblaci\u00f3n y en el que pueden estar surgiendo algunos nuevos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>El ciberespacio: un potencial espacio de consumo toxic\u00f3mano <\/strong><\/span><\/p>\n<p>El espacio producido por el entramado de conexiones cibern\u00e9ticas se denomina ciberespacio, se puede entender entonces que cada sujeto produce su ciberespacio singular de acuerdo con las interacciones que cotidianamente lleva a cabo con distintos fines pr\u00e1cticos, educativos y de divertimento. Al tiempo que las huellas de las interacciones desarrolladas por el conjunto de las grandes poblaciones de usuarios de internet, instituyen un espacio cibern\u00e9tico que puede adquirir el estatuto de cibercultura.<\/p>\n<p>Antes de que existieran tales t\u00e9rminos, la importancia de la ficci\u00f3n cient\u00edfica se hizo patente cuando se mir\u00f3 emerger de la pluma de un escritor, William Gibson, en su novela <em>Neuromante<\/em>, la creaci\u00f3n del significante ciberespacio que a la postre \u201c\u2026 fue adoptado por la comunidad inform\u00e1tica para describir algunas de sus realidades y, en cierta medida, para determinar sus desarrollos futuros.\u201d (Moreno, 2003, 87) Es en la posibilidad de abstracci\u00f3n, de formalizaci\u00f3n, que los efectos de las pr\u00e1cticas culturales pueden adquirir un lugar en la nomenclatura de las realidades que van apareciendo como nuevas. Lo cual implica que, as\u00ed como el universo com\u00fan es estrictamente simb\u00f3lico, tambi\u00e9n lo es el ciberespacio, ya que cada sujeto lo construye a partir de los recorridos y b\u00fasquedas movilizadas por un inter\u00e9s especial sobre ciertos temas que est\u00e1n registrados en dicho espacio -cada vez con mayor consistencia- y en la medida en que se les da un <em>click<\/em>.<\/p>\n<p>Entonces, la recurrencia de visitas de un usuario a puntos se\u00f1alados, conforma su perfil de suma precisi\u00f3n a partir de que: el sistema cibern\u00e9tico est\u00e1 siendo marcado con determinadas consultas que hacen la configuraci\u00f3n de los intereses del usuario proyectando, as\u00ed su localizaci\u00f3n en ese espacio. Se trata de la determinaci\u00f3n del algoritmo que representa a cada usuario en el ciberespacio. En la medida que los sujetos lo habitan masivamente, se familiarizan con su c\u00f3digo y algunos de sus componentes adquieren un peso espec\u00edfico, concentraci\u00f3n de significantes que los convierten en significantes \u201camo\u201d, como el del algoritmo. Se condensa en \u00e9l una fascinaci\u00f3n y un enigma, ya que representa un saber al que no todos tienen acceso, pero al que se le supone una omnipresencia con capacidad de control sobre los sujetos. Y es que en efecto, construir y habitar el ciberespacio, y pertenecer a la cibercultura es ser objeto de c\u00e1lculos de un sistema del que no se domina su l\u00f3gica. La representaci\u00f3n algor\u00edtmica de un sujeto implica que para \u00e9l, el sistema cibern\u00e9tico tenga dispuesto un ofrecimiento de consumo cada vez que se est\u00e1 circulando por ese espacio.<\/p>\n<p>As\u00ed, la infinita multiplicidad de productos que se ofertan en el mercado est\u00e1 constantemente en el aparador que es una pantalla, no es un aparador del que se pueda pasar de largo como quien camina por la calle o incluso como quien est\u00e1 frente al monitor de la televisi\u00f3n, es una pantalla que una vez encendida lanza al espectador una enrome serie de opciones de consumo a su medida exacta en tanto que consumidor. La localizaci\u00f3n del sujeto que se lleva a cabo algor\u00edtmicamente es del sujeto como consumidor, esto es, sujeto perteneciente plenamente al discurso neoliberal en el que cada elemento tiene la cualidad de mercanc\u00eda. Se requiere de un sujeto consumidor para que el sistema opere, de lo contrario, los productos no resultar\u00edan atractivos, no corresponder\u00edan al objeto a consumir para el sujeto que se relaciona con el mundo de las mercanc\u00edas. Es el lugar que ocupa para cada sujeto el objeto que se ofrece, lo que puede producir una relaci\u00f3n de consumo o no, independientemente de qu\u00e9 objeto se trate. Si esto es as\u00ed, todo objeto ofrecido es factible de ser consumido de manera compulsiva, en una repetici\u00f3n que busca una satisfacci\u00f3n que no se encuentra, porque no se trata del objeto sino del goce, que s\u00ed se repite cada vez que se intenta la satisfacci\u00f3n total, completa.<\/p>\n<p>En el ciberespacio es posible de manera m\u00e1s r\u00e1pida y directa la adquisici\u00f3n de experiencias que casi pueden prescindir de los objetos concretos, ll\u00e1mese un auto para viajar por una carretera o cientos de <em>likes, <\/em>o cualquier otra reacci\u00f3n emocional que producen la ficci\u00f3n de ser importantes para otros. La vivencia es la mercanc\u00eda y por ejemplo, las personas que como <em>influencers<\/em> provocan la vivencia, se convierten tambi\u00e9n en la mercanc\u00eda. Con respecto a las formas tradicionales en que las personas se mov\u00edan en el mundo y c\u00f3mo consegu\u00edan experiencias por la cuales estaban dispuestas a esperar un poco, el ciberespacio es la inmediatez compulsiva en la obtenci\u00f3n de satisfacciones parciales, lo que produce un v\u00ednculo de naturaleza adictiva o toxic\u00f3mana entre los usuarios-consumidores y la diversidad de ofertas.<\/p>\n<p>La viva discusi\u00f3n sobre la regulaci\u00f3n de sustancias adictivas, psicoactivas, t\u00f3xicas, etc., incluye tambi\u00e9n desde luego, la conceptualizaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de estas de acuerdo a sus efectos. Hasta este momento es posible pensar que el ciberespacio en s\u00ed mismo no es una sustancia psicoactiva, pero s\u00ed puede serlo la forma de lazo que cada sujeto establezca con \u00e9l. Sus formas de uso y las consecuencias de estas, ser\u00e1n indicativas de un lazo adictivo, toxic\u00f3mano o social. Son tres formas de lazo que se superponen y que hablan de las distintas maneras en que el sujeto se articula con el Otro de la cultura, en este momento en el marco cibern\u00e9tico:<\/p>\n<p>a) Lazo adictivo en el que se puede ubicar a la persona haciendo uso ilimitado de los ofrecimientos de la experiencia de consumo en los diversos escenarios, aplicaciones, juegos, plataformas, en general oferta en la virtualidad; lo que puede tener aparejadas dificultades eventuales para la relaci\u00f3n con los otros. Compras que producen problemas en la econom\u00eda de los sujetos, gasto de tiempo en la soledad y el silencio de los dispositivos, notable inmovilizaci\u00f3n debida a las experiencias en la pantalla de dispositivos electr\u00f3nicos, establecimiento de comunidades en las que se consume el tiempo y el inter\u00e9s por el mundo f\u00edsico, la focalizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el mundo desde el objeto mirada (el goce por la mirada de escenas de degradaci\u00f3n), etc.<\/p>\n<p>b) Lazo toxic\u00f3mano en el que la persona lleva a cabo el consumo compulsivo de tipo maniaco, es decir, repetitivo y desbordado, en el que el v\u00ednculo es a la sustancia y no a lo social, donde el sujeto que se piensa a s\u00ed mismo, que se cuestiona, que reflexiona, se desvanece y cuya existencia subjetiva e incluso material, puede estar en riesgo. Compras de sustancias literalmente t\u00f3xicas de manera m\u00e1s directa e inmediata, adquisici\u00f3n de sustancias para la transformaci\u00f3n del cuerpo como hormonas, reclusi\u00f3n solitaria frente a las pantallas de los dispositivos, cancelaci\u00f3n del v\u00ednculo subjetivo con otros, disoluci\u00f3n del sujeto que se piensa a s\u00ed mismo y reflexiona, participaci\u00f3n como ente activo en la escena de consumirse como sujeto (<em>influencers<\/em> que ponen la vida en riesgo, ofrecimiento del propio cuerpo o el cuerpo de otros, como mercanc\u00eda), la exhibici\u00f3n ante la mirada del otro de manifestaciones de corte criminal.<\/p>\n<p>c) Lazo social en el que el ciberespacio funciona como una forma de enriquecer el encuentro con la producci\u00f3n subjetiva de la propia persona y de otros, que opera como un medio de interlocuci\u00f3n con la cultura e incluso como dimensi\u00f3n en la que se pueden llevar a cabo creaciones que provoquen nuevas formas de relaci\u00f3n con el mundo simb\u00f3lico e imaginario.<\/p>\n<p>En otra ruta, el espacio cibern\u00e9tico podr\u00eda pasar por una regulaci\u00f3n que impidiera la difusi\u00f3n de ofertas de todo tipo a la poblaci\u00f3n en general, sin embargo, la pol\u00edtica de prohibici\u00f3n volver\u00eda a fracasar como lo hace saber L\u00f3pez Betancourt en su libro <em>Drogas: su legalizaci\u00f3n,<\/em> al respecto de la prohibici\u00f3n del uso de drogas, lo menciona as\u00ed:<\/p>\n<blockquote><p>Si el objetivo de la pol\u00edtica antidrogas era erradicar el comercio, y por ende, el consumo de sustancias psicoactivas del planeta, puede afirmarse llanamente que ha sido un fracaso. A inicios del siglo XXI, no solo un n\u00famero sin precedentes de personas a lo largo de todo el mundo consumen drogas prohibidas, sino que la actividad il\u00edcita que se las proporciona goza de muy buena salud, al grado de ser, como se ha visto, el negocio m\u00e1s rentable en todo el sistema capitalista: tasado a nivel mundial en unos 320,000 millones de d\u00f3lares seg\u00fan el informe mundial sobre las drogas 2005 de la oficina de naciones unidas contra la droga y el delito. (L\u00f3pez, 2016, 117)<\/p><\/blockquote>\n<p>En efecto, el ciberespacio cerca todav\u00eda m\u00e1s a la poblaci\u00f3n al encausarla a consumos compulsivos y maniacos, al estar constituido por el goce m\u00e1s propio de los sujetos que es la repetici\u00f3n, el <em>automaton<\/em>, es decir, la tendencia inercial que es la del menor esfuerzo. Sin embargo existe a\u00fan el margen \u2013aunque m\u00ednimo pero posible- de que el sujeto elija sus formas de sostener su lugar subjetivo, \u00e9tico en la cultura cibern\u00e9tica. La propuesta generalizada puede ser convertirse en sujetos de puro consumo <em>ad hoc<\/em> al discurso capitalista y contar con la decisi\u00f3n propia de ser eso, o dirigirse a otros destinos.<\/p>\n<p>Hablar de discurso capitalista tiene implicaciones no solo de mercado, econ\u00f3micas, sino por supuesto pol\u00edticas, el caso de M\u00e9xico lo hace muy transparente, se revela entonces:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 la existencia de Estados multifac\u00e9ticos: algunos agentes estatales s\u00ed se comportan como agentes de las fuerzas del orden y combaten a los c\u00e1rteles (casi siempre son pol\u00edticas militarizadas de mano dura), pero muchos otros desarrollan redes informales de protecci\u00f3n gubernamental para el narco, y otros m\u00e1s desertan del Estado para dirigir los ej\u00e9rcitos privados de los capos. Reconocer esas m\u00faltiples caras del Estado es crucial para comprender mejor a los grupos del crimen organizado como redes de colusi\u00f3n entre el Estado y la delincuencia. (Trejo y Ley, 2022, 357)<\/p><\/blockquote>\n<p>Plantear esto en este momento podr\u00eda parecer exagerado, no obstante permite estar advertidos, primero, de que no hay un fen\u00f3meno social que en su estructura no incluya una complejidad organizada desde muchos intereses b\u00e1sicamente econ\u00f3micos; como si esa fuera la vertiente final de los movimientos de los poderes directivos en el mundo y segundo, pensar al espacio cibern\u00e9tico como una dimensi\u00f3n en la que se juegan hoy los m\u00e1s duros intereses econ\u00f3micos. De tal modo, que no es ingenuo empujar cada vez m\u00e1s decidida, velada y brutalmente a la poblaci\u00f3n a conformar una masa consumidora de cualidad toxic\u00f3mana, que perdiendo poco a poco la posibilidad de decidir sobre su posici\u00f3n en el mundo, queda como el ciudadano ideal de la \u00e9poca: trabajador que sostiene en su anhelo de placer, su consumo y a los grandes capitales. Y si por un lado se puede llegar a esta conclusi\u00f3n con respecto a la posici\u00f3n del sujeto, por otro William Burroughs ha sido muy claro partiendo del lugar de la sustancia droga para arribar tambi\u00e9n al lugar del sujeto:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 la droga es la mercanc\u00eda definitiva. No hace falta hablar para vender. El cliente se arrastrar\u00e1 por una alcantarilla para que le vendan. El comerciante no vende su producto al consumidor, vende el consumidor al producto. No mejora ni simplifica su mercanc\u00eda. Degrada y simplifica al cliente. (Zeleza, 2018, parr. 6)<\/p><\/blockquote>\n<p>Existe el c\u00e1lculo al que est\u00e1n sometidos los usuarios de Internet a partir de la configuraci\u00f3n del algoritmo de cada uno, no obstante, auxiliados de la definici\u00f3n de algoritmo en el diccionario y que dice lo siguiente: \u201cProcedimiento de c\u00e1lculo con s\u00edmbolos, seg\u00fan unas reglas determinadas y con un n\u00famero finito de pasos. En computaci\u00f3n, juego de reglas secuenciales preestablecidas para la resoluci\u00f3n de un problema expresado en un lenguaje de programaci\u00f3n de alto nivel.\u201d (Oc\u00e9ano, 1995, 64) Es posible saber que ese c\u00e1lculo tiene un l\u00edmite, por un lado, en el tipo de reglas, en el n\u00famero de pasos y en el resultado. Si bien la precisi\u00f3n de los procedimientos cibern\u00e9ticos y sus resultados es impresionante y puede producir una representaci\u00f3n algor\u00edtmica de un sujeto al grado de ofrecerle lo que va a satisfacerlo sin que este lo haya pensado todav\u00eda, hay un factor que no es posible calcular por la electr\u00f3nica, se trata del sujeto del inconsciente que incluso para la propia persona puede pasar desapercibido y desde ah\u00ed, desde esa deslocalizaci\u00f3n es como existe una posibilidad de que no todo del sujeto sea le\u00eddo y atrapado, que no se tenga el saber completo acerca de sus deseos. El sujeto del inconsciente a veces localizado y muchas veces deslocalizado, evanescente, mejor que siga produciendo enigmas no f\u00e1ciles de desentra\u00f1ar.<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>Conclusiones <\/strong><\/span><\/p>\n<p>Al finalizar este escrito se constata que los consumos adictivos y toxic\u00f3manos en las distintas culturas, corresponden primero a la creaci\u00f3n simb\u00f3lica que llevan a cabo los sujetos que habitan el mundo del lenguaje. Esto es, son consecuencia del impulso hacia la vivencia de goces in\u00e9ditos que <em>a posteriori<\/em> se incluir\u00e1n en los discursos, en la semiosfera.<span id='easy-footnote-2-6408' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/las-toxicomanias-en-la-cultura-cibernetica\/#easy-footnote-bottom-2-6408' title='Una semi\u00f3sfera se refiere a un conjunto de s\u00edmbolos en una cultura y la interacci\u00f3n que los usuarios tienen con ellos, es decir, los actos comunicativos de las personas que conforman esa semi\u00f3sfera. (Shadowzim, 2013, parr. 1)'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Y segundo, como fue dicho por la autora en el Observatorio \u00bfVamos hacia una cultura toxic\u00f3mana? de la Federaci\u00f3n Americana de la Orientaci\u00f3n Lacaniana \u201c\u2026 el consumo de t\u00f3xicos llevado a cabo por un sujeto del lenguaje, es le\u00eddo como el intento de un arreglo a lo insoportable, de tal forma que las sustancias definidas como t\u00f3xicas, son tambi\u00e9n de una naturaleza absolutamente singular, no son abordadas por sus efectos estandarizados sino por la relaci\u00f3n \u00edntima que cada sujeto establece con ellas desde la elecci\u00f3n del t\u00f3xico mismo.\u201d (G\u00f3mez, 2021, parr. 8)<\/p>\n<p>De esta forma, el espacio cibern\u00e9tico constituye un \u00e1mbito m\u00e1s en el que las personas llevar\u00e1n a la pr\u00e1ctica consumos dentro de la variedad que la Web propone e invenciones que ir\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de lo conocido hasta ahora. Y a pesar de que el habitar en el ciberespacio implique la exposici\u00f3n a una deriva de repeticiones propuesta por el algoritmo hasta el punto de la adicci\u00f3n y la toxicoman\u00eda, no por eso los sujetos est\u00e1n imposibilitados de realizar movimientos de elecci\u00f3n por fuera de las anticipaciones del sistema. El inter\u00e9s por el saber y la b\u00fasqueda de espacios l\u00fadicos encontrar\u00e1n un l\u00edmite en la capacidad real que tiene un sujeto de soportar la satisfacci\u00f3n siempre incompleta y fallida, lo que le permite renovar el \u00edmpetu vital y placentero, diferenciado de la compulsi\u00f3n toxic\u00f3mana.<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>Fuentes de consulta<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>Diccionario Enciclop\u00e9dico Oc\u00e9ano Uno<\/em>. Madrid: Oc\u00e9ano. 1995. Impreso.<\/p>\n<p>Forssmann, A. \u201cDrogas y alcohol en la prehistoria europea\u201d. <em>Historia<\/em> <em>National Geographic. <\/em>Web. 04.10.2022. &lt;<u>URL<\/u>&gt; <a href=\"https:\/\/hostoria.nationalgeographic.com.es\/a\/drogas-y-alcohol-prehistoria-europea_8241\">https:\/\/hostoria.nationalgeographic.com.es\/a\/drogas-y-alcohol-prehistoria-europea_8241<\/a><\/p>\n<p>G\u00f3mez, E. \u201cUn momento de encuentro con el Otro de lo social\u201d. <em>Federaci\u00f3n Americana de la Orientaci\u00f3n Lacaniana FAPOL<\/em>. Web. 03.08.2022. &lt;<u>URL<\/u>&gt; <a href=\"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/un-momento-de-encuentro-con-el-otro-de-lo-social\/?portfolioCats=59\">https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/un-momento-de-encuentro-con-el-otro-de-lo-social\/?portfolioCats=59<\/a><\/p>\n<p>Gu\u00e9guen, P-G. \u201c\u00bfTodos adictos?\u201d <em>Primer Coloquio Internacional del TyA<\/em>. Buenos Aires: Grama. 2013. Impreso<\/p>\n<p>Jimena, O. \u201cFauna psicod\u00e9lica. 5 animales con propiedades alucin\u00f3genas\u201d. <em>Pijama surf<\/em>. 26.06.2016. Web. 03.09.2022. &lt;<u>URL<\/u>&gt; <a href=\"http:\/\/pijamasurf.com\/2016\/06\/fauna-psicodelica-5-animales-con-propiedades-alucin%97genas\/\">http:\/\/pijamasurf.com\/2016\/06\/fauna-psicodelica-5-animales-con-propiedades-alucin\u00f3genas\/<\/a><\/p>\n<p>L\u00f3pez, E. <em>Drogas, su legalizaci\u00f3n<\/em>. M\u00e9xico: Porr\u00faa. 2016. Impreso.<\/p>\n<p>Moreno, H. <em>Cyberpunk: m\u00e1s all\u00e1 de Matrix<\/em>. Barcelona: Ed. Cidesa. 2003. Impreso.<\/p>\n<p>Petrie, S. \u201cAntropolog\u00eda y alucin\u00f3genos\u201d. <em>Al cruce de los discursos<\/em>. 2002. Web. 08.09.2022. &lt;<u>URL<\/u>&gt; <a href=\"http:\/\/Dialnet\/AntropologiaYAlucinogenosEl%20CrucedelLosDiscursos-5042249.pdf\">http:\/\/Dialnet\/AntropologiaYAlucinogenosEl CrucedelLosDiscursos-5042249.pdf<\/a><\/p>\n<p>Schultes, R., Hofmann, A. <em>Plantas de los dioses. Or\u00edgenes del uso de los alucin\u00f3genos.<\/em> M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. 2018. Impreso.<\/p>\n<p>Shadowzim. \u201cSemi\u00f3sfera\u201d. <em>Sistemas mutantes<\/em>. 09.09.2013. &lt;<u>URL<\/u>&gt; <a href=\"http:\/\/sistemasmutantes.wordpress.com\/2013\/09\/09\/2368\/\">http:\/\/sistemasmutantes.wordpress.com\/2013\/09\/09\/2368\/<\/a><\/p>\n<p>Trejo, G. y Ley. S. <em>Votos, drogas y violencia. La l\u00f3gica pol\u00edtica de las guerras criminales en M\u00e9xico<\/em>. M\u00e9xico: Penguin Random House. 2021. Impreso.<\/p>\n<p>Zeleza. \u201cRese\u00f1a #314. El almuerzo desnudo, de William S. Burroughs\u201d. <em>Paper blog<\/em>. 25.09.2018. Web. 03.09.2022 &lt;<u>URL<\/u>&gt; <a href=\"https:\/\/es.paperblog.com\/resena-314-el-almuerzo-desnudo-de-william-s-burroughs-5063759\/\">https:\/\/es.paperblog.com\/resena-314-el-almuerzo-desnudo-de-william-s-burroughs-5063759\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong><em>Semblanza<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Edna Elena G\u00f3mez Murillo<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>Formaci\u00f3n acad\u00e9mica:<\/strong><\/span> licenciatura en Psicolog\u00eda por la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico y maestrante de Comunicaci\u00f3n y Estudios de la Cultura por Iconos, Instituto de Comunicaci\u00f3n y Estudios Culturales.<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>Actividad laboral:<\/strong> <\/span>ha trabajado como psic\u00f3loga en el \u00e1mbito industrial, cl\u00ednico y educativo; tambi\u00e9n ha sido docente en la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional; dise\u00f1adora de material did\u00e1ctico escrito, en audio y video, curricular e instructora de docentes en el Colegio de Bachilleres. En medios ha participado como jefe de producci\u00f3n del programa televisivo \u201cRehilete\u201d, Serie VI; jefe del \u00c1rea de Radio y Televisi\u00f3n del Colegio de Bachilleres. Como psicoanalista realiza pr\u00e1ctica privada desde 2006 a la fecha. Miembro fundador de Matema <em>el poder de la palabra, <\/em>secci\u00f3n cl\u00ednica del Centro de Investigaci\u00f3n y Estudios Lacanianos A.C.; miembro del equipo de realizaci\u00f3n de los programas radiof\u00f3nicos <em>Emocionarte<\/em> y <em>El Emocional<\/em> creados por el Centro de Investigaci\u00f3n y Estudios Lacanianos A.C., miembro fundador de la Asociaci\u00f3n Espacio Lacaniano D.F.-Zacatecas. Conductora del programa de radio <em>El Trasfondo del Div\u00e1n Et\u00e9reo<\/em> transmitido en el Estado de M\u00e9xico; miembro de la Nueva Escuela Lacaniana del Campo freudiano (NELcf) y de la Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis (AMP); entre muchas otras actividades. Coordinadora por la NELcf del Observatorio de la \u00bfVamos hacia una cultura toxic\u00f3mana? de la federaci\u00f3n Americana de Psicoan\u00e1lisis de la Orientaci\u00f3n Lacaniana, 2019-2022. Responsable de la Biblioteca de la NEL CdMx 2020-2022, Directora de <em>Glifos Revista Virtual<\/em> <em>de la NEL CdMx,<\/em> 2019-2022. Integrante de la Secretar\u00eda de Bibliotecas de la NELcf, 2021-2023. Responsable de diversos espacios de lectura, investigaci\u00f3n y seminarios en el \u00e1mbito de la formaci\u00f3n de analistas. Expositora en Conversaciones, Jornadas, Encuentros y Congresos de la NELcf, la FAPOL, la AMP. Autora de escritos publicados en boletines, revistas y libros en papel y virtuales, del \u00e1mbito de la orientaci\u00f3n lacaniana.<\/p>\n<p><span style=\"color: #e53752;\"><strong>Correo: <\/strong><span style=\"color: #333333;\"><strong>aveclemot@gmail.com<\/strong><\/span><\/span><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siglo XXI ha venido a mostrar de manera m\u00e1s intensa y generalizada la urgencia pulsional de grandes sectores poblacionales, para obtener satisfacciones cada vez m\u00e1s directas e inmediatas que se consiguen al amparo de consumos de sustancias y mercanc\u00edas de todo tipo, que en su uso compulsivo funcionan como t\u00f3xicos. Si bien esta expresi\u00f3n&#8230;  <a class=\"excerpt-read-more\" href=\"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/las-toxicomanias-en-la-cultura-cibernetica\/\" title=\"Read Las toxicoman\u00edas en la cultura cibern\u00e9tica\">Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":168,"featured_media":6535,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[527,857,858,856,855],"coauthors":[813],"class_list":["post-6408","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-estudios-de-la-cultura","tag-cibercultura","tag-mercancias","tag-pulsion","tag-sustancias","tag-toxicomanias"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6408","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/users\/168"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6408"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6408\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6655,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6408\/revisions\/6655"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6535"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6408"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/entretejidos.iconos.edu.mx\/thesite\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}