El cuento de ‘La sirenita’: metáfora del amor romántico desde una perspectiva psicológica del apego

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Resumen


En este trabajo, nuestro objetivo es analizar el apego o vínculos afectivos del personaje de la Sirenita del cuento homónimo de Hans Christian Andersen, ya que consideramos que existen ciertos elementos que permiten plantear el tipo de apego del personaje y algunas ideas sobre el amor romántico. Partimos principalmente de los estudios de John Bowlby (1989), Mary Aisnworth (1970), sobre la teoría del apego, así como de un breve recorrido histórico acerca de la idea del amor romántico, un componente de la idealización del amor de pareja, para explicar los vínculos afectivos que se detectan en La sirenita1.

Palabras clave
La sirenita, apego, amor romántico, Psicología.



The Little Mermaid: A Metaphor for Romantic Love Through the Lens of Attachment Theory

Abstract

In this paper, we analyse the attachment and affective bonds of the Little Mermaid character in Hans Christian Andersen’s fairy tale. To this end, we examine elements in the story that may provide insight into the character’s attachment style and conceptions of romantic love. We draw primarily on the studies of John Bowlby (1989) and Mary Aisnworth (1970) on attachment theory, as well as a brief historical review of the idea of romantic love, a component of the idealization of romantic relationships, to explain the affective bonds detected in The Little Mermaid.

Keywords
Little Mermaid, Attachment Theory, romantic love, Psychology.



Tlatempoualistli tlen Siuamichi: Neskatilistli tlen tlasojtlalistli tlen motlasojtla ika se tlachiyalistli tlen tlakuiloli ipan apapacholistli*

Tlanextilistli

Ipan in tekitl, tikneki tiktemojtinemise tlen apapacholistli noso tlen sentilistli tlen Siuamichi tlen itech se tlatempoualistli tlen Hans Christian Andersen, pampa tikneltoka onka sekin tlamantinij tlen techpaleuia tiknextise tlajke tlamantli apapacholistli kipia in personaje uan nojkia sekin tlanemililistli ipan tlasojtlalistli. Tikpeualtia ika tlamatilistli tlen John Bowlby (1989) uan Mary Ainsworth (1970), tlen moteneua tlamatilistli tlen apapacholistli, nojkia ika se tepitsin tlatempoualistli tlen kenijkatsa mochijtok tlanemilistli ipan tlasojtlalistli, se tlamantli tlen kiyekana uan kiualtia tlasojtlalistli ipan ome maseualtin, para ijkino tikpouase uan tiknextise tlen sentilistli tlen moita ipan Siuamichi.

Tlaixmatkayotl
Siuamichi, apapacholistli, tlasojtlalistli, pakkayematilistli.

*Traducción al náhuatl.


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Introducción

La transformación de los signos lingüísticos en narrativas, tales como los cuentos, es una de las características que nos distinguen como individuos. Los relatos nos conducen a ámbitos de la imaginación que superan la realidad y nos presentan los anhelos más profundos, la afirmación individual, los temores, retos y desafíos de la vida. A través de los cuentos se representa el modo de relacionarse con los otros, la manera de interactuar con ellos desde lo afectivo, cultural, contextual e histórico. Los cuentos son un recurso de representación de los vínculos afectivos, que desde la perspectiva psicológica refiere al apego. En este sentido, el cuento de La sirenita, escrito originalmente por Hans Christian Andersen en 18372, ofrece una interesante perspectiva para analizar cómo nos vinculamos en las relaciones de pareja.

La sirenita es un clásico de la literatura universal, que se ha convertido en un referente del amor romántico y en este trabajo, nuestro interés es analizar el tipo de apego de la Sirenita del cuento de Andersen, ya que consideramos que en su versión original existen los mismos componentes a través de los cuales podemos plantear los tipos de apego del personaje principal femenino, así como algunas ideas del amor romántico. El cuento de La sirenita es un agente constructor en la educación infantil, en la transmisión de valores, generador de conductas específicas en el rol de lo femenino y masculino para alcanzar la felicidad mediante el autosacrificio, y como un costo por vivir el amor de pareja. La sirenita, es una obra poética del amor romántico que transforma la sensibilidad, las normas morales y las relaciones interpersonales.

En concordancia con lo expuesto previamente, nuestro interés es responder a las siguientes cuestiones: ¿Qué tipo de apego tiene el personaje de la Sirenita del cuento de Hans Cristian Andersen? Y ¿cuáles son los componentes del amor romántico en la idealización del amor de pareja en el personaje de la Sirenita de Andersen? Para encontrar la respuesta, se abordarán los siguientes temas: la idea del amor romántico como componente de la idealización del amor de pareja, la teoría del apego, los tipos de apego, análisis del tipo de apego y amor romántico del personaje de la Sirenita de Andersen.



Algunas ideas del amor en Occidente

El amor romántico tiene una historia que se remonta a diversas culturas y épocas. Las expresiones y percepciones del amor romántico en Occidente han experimentado un cambio significativo en el transcurso de la historia, sus orígenes se remontar a la Europa de la Alta Edad Media (1000–1300 d.C.), en donde surgió el género literario conocido como Amor Cortés o poesía de amor provenzal, que consistía en poemas narrados por trovadores que expresaban el amor a través del arte de la seducción, la pasión y de la prohibición.

Uno de los ensayos que detalla con mayor profundidad la historia del amor, sexualidad y erotismo es la Llama doble, escrito en 1993 por el ganador del Premio Nobel de literatura Octavio Paz, quien dice al respecto sobre el amor cortés que es un sentimiento elevado, purificado, refinado:

En menos de dos siglos estos poetas crearon un código de amor, todavía vigente en muchos de sus aspectos, y nos legaron las formas básicas de la lírica de Occidente. Tres notas de la poesía provenzal: la mayor parte de los poemas tiene por tema el amor; este amor es entre hombre y mujer; los poemas están escritos en lengua vulgar. (Paz 77)

El ejemplo más cercano a la poesía de aquella época y a la corte de Leonor de Poitiers, quien probablemente concibió la idea de un caballero virtuoso al servicio de su dama, se encuentra en la leyenda asturiana de la reina Ginebra y Lancelot, que representa el amor cortesano dentro de la leyenda del Rey Arturo. La conceptualización del amor de la época y el papel de lo femenino en la vida real de la mujer evidencia una estructura moldeada en la nobleza, que no se ajusta a la realidad histórico social de la mayoría de las mujeres de la época. Las cortesanas eran aquellas que se casaban con el rey persiguiendo intereses políticos, económicos, religiosos y estratégicos para el dominio territorial. El amor cortés se encuentra impregnado por las normas morales del cristianismo y de las condiciones políticas y culturales de aquella época, con una marcada construcción idealizada sobre masculinidad y feminidad, otorgando roles estructurales en la relación de pareja. La idealización sobre este tipo de relación se presenta con la figura del hombre heroico y con los atributos del príncipe azul, que protegerá a su amada ante las adversidades de la vida.

Según Paz (1993), el amor cortés termina con la civilización provenzal, dejando una marcada influencia en Europa y convirtiéndose en un ideal de vida. El legado del amor cortés para occidente fundamentó ciertas ideas sobre el amor y las formas poéticas de expresar este sentimiento, a través de la literatura y el arte a lo largo de la modernidad con autores como Dante, la poesía de los surrealistas e incluso, las canciones, mitos populares y el cine actual.

En el Renacimiento, la idea del amor romántico se centró en la tragedia del enamoramiento, con la obra de Romeo y Julieta, víctimas de la casualidad, ante la aspiración por permanecer unidos. La prohibición e idealización de los amantes enmarca el sufrimiento del espectador de la obra maestra de Shakespeare. En este periodo histórico se exhibe la belleza femenina y la idealización del amor a través de las bellas artes; las obras de los artistas enmarcan el encanto de lo femenino y sus simbolismos estéticos de belleza.

Posteriormente, en el Romanticismo se conforma la idea del amor romántico idealizado como elemento afectivo individualizado y pasional, que construía las relaciones amorosas con intensidad por vivir y morir por la persona amada. La poesía y literatura enaltece al sujeto desde su experiencia y práctica amorosa, que impregnará al siglo XIX con la concepción del amor romántico pasional y su constante búsqueda como fin para una vida plena. La literatura de Jean Austen y Lord Byron, por ejemplo, moldearon la idea del amor romántico caótico, trágico, devoto, merecedor de todos las tormentas y sacrificios. Así, la promesa del amor incluso más allá de la muerte, se condiciona desde convenciones sociales y de género, estando de por medio la moral de la burguesía con los matrimonios por conveniencia y la falta de libertad individual. Entonces, durante el siglo XIX se construyó la idea moderna del amor romántico como advenimiento de las influencias de los siglos XVII y XVIII, pero hasta el siglo XX se enalteció la idea de persona, como sujeto individual que acciona su propio interés afectivo, mediante la elección del ser amado que persigue el ideal del romanticismo como un logro en la vida. Para Paz (1993), Bretón como fiel representante del movimiento surrealista, reflexionó sobre la elección de lo que llamó el amor único como resultado de circunstancias y coincidencias.

En el contexto de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las repercusiones en todos los ámbitos de la humanidad se vieron influenciadas por múltiples factores y en la construcción del amor alcanzó la libertad de las costumbres, sobre todo eróticas, según Octavio Paz (1993). La liberación femenina: “La liberación erótica coincidió con la revolución que mezclaba al cuerpo con la mente, a la rebelión de los sentidos con la del pensamiento, a la libertad con la sensualidad”. (Paz 79) Esta liberación erótica marcó una oposición con el enamoramiento y esté último fue relacionado con la alienación, como una escisión del actuar afectivo, sobre todo en el contexto de entre guerras marcado por la pérdida de la libertad. Ya la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), heredó a las futuras generaciones el amor desde la idea de libertad como reconstrucción y cambio de roles ante las nuevas realidades; la inclusión de las mujeres en la participación en la vida pública y laboral afrontando las repercusiones emocionales de la enfermedad mental, el apoyo emocional y la conexión humana como prioridad al vínculo amoroso.

Y como antes fue señalado, la cultura del amor se terminó de construir en la época contemporánea a partir del cine y ya no solo de la literatura, en contraste con otras épocas y a partir de la idealización del amor romántico como vía de escape al acontecer inmediato de cada espectador, la trama de las relaciones complejas, de traición, pasión y poder, así como la reconstrucción de la familia ideal, destacando la importancia de los valores humanos. Si bien la sexualidad en el cine fue más abierta, íntima e impregnada por símbolos de prosperidad y normas morales de la época.

También durante el siglo XX, el amor romántico idealizó la superación de los obstáculos del amor apasionado y eterno, atenuando las formas de relacionarse con los cambios de género desafiando las normas tradicionales, para dar cabida a diferentes formas de expresión amorosa y de convivencia entre los actores de la relación afectiva. A su vez, el feminismo y la contracultura estructuraron la importancia del individualismo con la libre elección y la libertad en las formas de amar; igualitarias y respetuosas con la autonomía personal de múltiples expresiones de la sexualidad, de los valores y el afecto. El desarrollo tecnológico y la comunicación digital transformaron la interacción del amor romántico, que para el siglo XXI modificó la manera de relacionarse con el otro. El uso de la tecnología y los múltiples dispositivos como artefactos de interacción social, modificaron la manera de entender el amor romántico y la interacción no solo con el otro, sino también con los objetos vitales para la vida, a partir de los teléfonos inteligentes. Así, la comunicación digital con usos de interacción afectiva, aplicaciones de citas y plataformas de mensajería han reestructurado la manera de relacionarse amorosamente con el otro, propiciando las relaciones a distancia. Se alcanzó una mayor diversidad en las relaciones amorosas interculturales, interreligiosas, intersexuales, etc. Así la interacción con la diversidad de experiencias amorosas, incluido no solamente la interacción sujeta a sujeto, sino sujeto a objeto, surgió el enfoque del bienestar emocional en las relaciones amorosas, promotor del crecimiento personal.



El apego, una perspectiva psicológica de las relaciones interpersonales

Uno de los aspectos más estudiados de la psicología sobre las relaciones y los vínculos afectivos entre las personas es el apego. En la década de los sesenta del siglo XX, el psicoanalista inglés John Bowlby, se interesó en las relaciones de crianza y el efecto de las separaciones en las personas. Desarrolló una teoría del apego desde diversas perspectivas interdisciplinarias, que lo llevaron a ser considerado el padre de la teoría del apego. Y con las investigaciones de su colega Mary Ainsworh, se establecieron los denominados estilos de apego, los cuales, al paso del tiempo y de nuevas investigaciones se han ampliado.

En la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, Bowlby trabajaba para la Organización Mundial de la Salud (OMS) y escribió su libro Cuidado maternal y salud mental (1951), allí estableció las bases de su teoría con estudios previos a menores abandonados y delincuentes, en los que observó su historial de separaciones en comparación con otros jóvenes. Estudió el trauma y las relaciones de apego en el impacto de la separación con relación al cuidador, y utilizó la noción de trauma freudiano, pero no desde el punto de vista sexual, sino desde el punto de vista de las separaciones. Otro aspecto importante que influyó en la teoría del apego de Bowlby fueron los estudios sobre etología3, desde una perspectiva evolucionista y los estudios sobre el cuidado de niños en contextos hospitalarios de esa época. El teórico consideró los estudios de Mary Ainswort (en Oliva, 2004), sobre el cuidado de los bebés en la llamada privación del cuidado materno, que sumó a la teoría y agregó los estudios del psicólogo Harry Harlow sobre los efectos de la privación del cuidado materno en macacos, así como las investigaciones del etólogo y psicólogo Robert Hinde. Así Bowlby reestructuró su teoría del apego con el tiempo, cuyos aspectos fueron fundamentales.

Entonces Bowlby (1989) consideró las formas de interacción entre individuos fundamentales, evolutivas y que han persistido para garantizar la supervivencia humana. Con ello estableció que, las relaciones del niño en la primera infancia con la figura materna son determinantes para generar vínculos afectivos. La madre representa el primer vínculo que el bebé establece a través de la alimentación, siendo el alimento la vía primaria, mientras que la relación personal, que Bolwby califica con el término de dependencia, sería la vía secundaria. En este sentido, la conducta de apego es según Bowlby: “Cualquier forma de conducta que tiene como resultado el logro de conservación de la proximidad con otro individuo claramente identificado al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo.” (40) Para Bowlby esta interacción en situaciones conflictivas por las que atraviesa el sujeto, como es el miedo o enfermedad y teniendo en cuenta que tiene una figura de apego accesible y sensible, da al sujeto sentimientos de seguridad.

Según Oliva (2004), el modelo representacional de la relación de apego de Bowlby propone la representación mental de sí mismo y de las relaciones con otros individuos, mediante las figuras de apego. Estas actúan como modelo para dirigir e interactuar con los otros individuos, y con ello interpretar sus acciones e intenciones. Estos elementos, incluyen componentes afectivos y cognitivos los que se construirán la identidad del sujeto y su autoestima. Este modelo se estructura con cuatro sistemas conductuales interrelacionados en los que se manifiestan distintas conductas determinadas con factores personales y medio ambientales (Oliva 3) y que a continuación se explican:

  1. 1. El sistema de las conductas de apego es aquella que se produce ante la proximidad y el contacto con las figuras de apego, cuando, por ejemplo, se percibe la amenaza y se requiere la cercanía con la figura de apego, se manifiestan conductas como el llanto, sonreír, etc.
  2. 2. El sistema de exploración se realiza cuando no se presentan conductas de apego, ya que se persigue desactivar el apego mediante esta acción. En consecuencia, al activar la conducta de apego, disminuye la posibilidad de exploración del entorno.
  3. 3. El sistema de miedo a los extraños se incrementa debido a carecer de conductas de apego. Activa y desactiva el sistema de exploración.
  4. 4. El sistema afiliativo constituye una necesidad innata de proximidad e interacción con los demás, aún sin previo vínculo afectivo.

Por lo dicho, Bowlby cree que el apego se basa en los comportamientos que se activan y desactivan según el contexto, y las circunstancias que lo rodean para mantener una sensación de seguridad y reducir el malestar. Generalmente el vínculo emocional entre las personas es constante, si este no funciona adecuadamente, las emociones pueden verse alteradas, llegando incluso a la psicopatología, ya que la personalidad está determinada por el apego y por las relaciones con los demás.

Los tipos de apego

Las investigaciones de Mary Ainsworth (en Oliva 4), sobre la interacción entre madre e hijo en Uganda son fundamentales, para establecer los tipos de apego en niños:

  1. 1. Apego seguro, corresponde a niños que utilizan a la madre como base para la exploración y en su ausencia, para la conducta exploratoria con signos de afección mostrando la alegría nuevamente al retorno o proximidad con la madre.
  2. 2. Apego seguro-evitativo: corresponde a niños que se muestran seguros ante el contacto con extraños, son exploradores y no requieren de la presencia de la madre como base segura. Pueden llegar a rechazar el contacto con la madre cuando ella se aproxima.
  3. 3. Apego inseguro-ambivalente: corresponde a niños que muestran conductas de irritación, resistencia al contacto y su mantenimiento con otros en ausencia de la madre. Son poco exploradores del lugar.

Aunque, a partir de las investigaciones de Ainsworth se constituyen los tipos de apego, posteriormente se estableció otro llamado inseguro desorganizado, una mezcla entre los apegos seguro evitativo e inseguro ambivalente. Este apego se estructura en niños que según Oliva (2004) muestran una mayor inseguridad incluso en situaciones de interacción con la madre. Por su parte, Main y Solomon (en Ballester 377), incluyeron el apego desorganizado como otro tipo de apego.

Las relaciones de apego favorecen la supervivencia de la especie animal ya que se observó que no solamente ocurren en humanos, sino también en otros mamíferos superiores. Se identifica que la construcción del apego suele iniciar con la diada madre-hijo en las primeras etapas de la vida, cuando los bebés mediante conductas propias de su edad como risas, llanto, y otras expresiones emocionales atraen la atención del cuidador que responde las señales del bebé y que generalmente es la madre. En este contexto ocurren las relaciones de apego y a través del vínculo, estas son las primeras que se mantienen con el tiempo y que no solo se establecen con la madre, sino que se manifiestan con otras personas que cumplan la figura de cuidadores en la relación de apego.

En síntesis, el apego es fundamental para el desarrollo humano, sobre todo en la primera etapa de la vida, por ejemplo, el apego seguro le permitirá al bebé establecer un vínculo favorable para mantener relaciones sanas con los demás, desde sus primeros años de vida hasta etapas del desarrollo posteriores.

Apego en la edad adulta

Respecto al apego adulto son los estudios de Horowitz y Bartholomew (en Moguer), quienes dan nombre a los estilos de apego adulto desde una construcción que involucra tanto la autoimagen e imagen ante los demás, con dependencia interpersonal y evitación, de aquí los siguientes tipos de apego:

  1. 1. Apego seguro: se construye con una autoimagen y valoración positiva de los otros, autoconfianza y confianza con los demás con un equilibrio para sentirse cómodos en la intimidad, mostrando sus necesidades afectivas con autonomía personal. Son personas con autoestima alta.
  2. 2. Huidizo-alejado, este tipo de apego corresponde a las personas con autoimagen positiva que promueve la autosuficiencia emocional con imagen negativa con los demás, sintiéndose incomodos con los vínculos de intimidad, relegando las relaciones interpersonales a segundo plano.
  3. 3. Preocupado, este apego tiene de por medio una autoimagen negativa, baja autoestima con alta dependencia emocional que incluye una imagen positiva de los demás, lo que los lleva a comportamientos de dependencia emocional en sus relaciones interpersonales.
  4. 4. Huidizo temeroso, este tipo de apego en el adulto mantiene un modelo mental negativo de los demás y de la autoimagen, lo que los lleva a comportamientos evitativos e inseguros, pero con alta dependencia interpersonal, baja autoestima relegando las relaciones personales en segundo plano.

Por lo dicho, el apego en los primeros años de vida construirá tanto el apego en la edad adulta como la personalidad y la dinámica de las interacciones interpersonales en el amor en pareja. Según Barroso (2014), el estilo de apego desarrollado por una persona en su infancia influye de manera significativa en los procesos de elección de pareja, así como en la calidad de las relaciones afectivas que establecerá en la edad adulta.

En las relaciones amorosas, el apego será un elemento esencial para el funcionamiento de la relación, de acuerdo con la diada que se compone por los miembros de la pareja, lo que potenciará la relación. En este sentido, el análisis del cuento de La sirenita en su versión original, escrita por Andersen, presenta varías dinámicas relacionadas con el apego y de igual manera con la construcción contextual e histórica del amor romántico y a continuación se describe.



Apego y amor romántico en el cuento de La sirenita

Volvemos a retomar el concepto de amor romántico que es un tipo de amor en el que se demuestra una fuerte conexión con el otro, lo que crea algún tipo de apego hacia la persona. Para establecer relaciones afectivas saludables y satisfactorias con los demás, es esencial comprender tanto el apego como el amor romántico, temas ya tratados. Así, identificar los estilos de apego y cómo estos influyen en las relaciones afectivas requieren tomar en cuenta la idea del amor romántico que influye en la construcción de cómo deberían ser las relaciones de pareja. Desde esta perspectiva hemos seleccionado algunos fragmentos del cuento de La sirenita, a través de los cuales podemos identificar aspectos que dejan ver los tipos de apego y la idealización del amor romántico. Partimos de un fragmento del cuento en donde la Sirenita espera impaciente cumplir los quince años para que su padre, el rey del mar, le permita subir por primera vez a la superficie marina:

—¡Ay si tuviera quince años! —decía—. Sé que me gustará el mundo de allá arriba, y amaré a los hombres que lo habitan. (Andersen 5)

Las expectativas emocionales de la Sirenita, acerca de ese mundo idealizado de los hombres deja ver una marcada construcción de la idea del amor romántico, a través del cual se evidencia el otorgamiento del amor sin condición, sin reciprocidad y como un deber ser en un contexto desconocido del que también está idealizado.

Cuando la Sirenita, sube por primera vez a la superficie marina, encuentra un barco y al acercarse a la tripulación, y al ver al príncipe se enamora de él, en este instante es donde podemos encontrar la idea del amor romántico. La Sirenita idealiza al príncipe respecto a su percepción de él como un individuo atractivo, fuerte, poderoso, heroico y carismático, entre otros atributos propios del papel de príncipe:

El más hermoso, empero, era el joven príncipe, de grandes ojos negros. Seguramente no tendría más allá de dieciséis años; aquel día era su cumpleaños, y por eso se celebraba la fiesta. ¡Ay, qué guapo era el joven príncipe! (Andersen 6)

A partir del enamoramiento de la Sirenita por el príncipe, se genera un apego, un vínculo emocional que se establece con otra persona y también   la construcción de un amor romántico hacia el varón, solo por el hecho de ser un príncipe:

Desde que supo dónde residía el príncipe, se dirigía allí muchas tardes y muchas noches, acercándose a tierra mucho más de lo que hubiera osado cualquiera de sus hermanas; incluso se atrevía a remontar el canal que corría por debajo de la soberbia terraza levantada sobre el agua. Se sentaba allí y se quedaba contemplando a su amado, el cual creía encontrarse solo bajo la clara luz de la luna. (Andersen 12)

Por otro lado, la alta dependencia emocional está relacionada a la pérdida del autocuidado personal y la baja autoestima:

—Pero ten en cuenta —dijo la bruja— que una vez hayas adquirido figura humana, jamás podrás recuperar la de sirena. Jamás podrás volver por el camino del agua a tus hermanas y al palacio de tu padre; y si no conquistas el amor del príncipe, de tal manera que por ti se olvide de su padre y de su madre, se aferre a ti con alma y cuerpo y haga que el sacerdote una vuestras manos, convirtiéndoos en marido y mujer, no adquirirás un alma inmortal. La primera mañana después de su boda con otra, se partirá tu corazón y te convertirás en espuma flotante en el agua.

—¡Acepto! —contestó la sirena, pálida como la muerte. (Andersen 12)

La Sirenita puede morir si no logra conquistar el amor del príncipe, pero con todo eso, acepta la oferta de la bruja del mar, debido al enamoramiento que siente por él, aun sin conocerlo y sabiendo que sin voz será difícil comunicarse con el noble. También está presente la idea que la Sirenita tiene del amor romántico, en la que este triunfará ante su autosacrificio y anulación como persona.

—Pero tienes que pagarme —prosiguió la bruja—, y el precio que te pido no es poco. Posees la más hermosa voz de cuantas hay en el fondo del mar, y con ella piensas hechizarle. Pues bien, vas a darme tu voz. Por mi precioso brebaje quiero lo mejor que posees.

—¡Sea, pues! —dijo la sirena; y la bruja dispuso su caldero para preparar el filtro. (Andersen 12)

Una vez más, el autosacrificio de la Sirenita por el príncipe, perdiendo su voz y, además asumiendo el dolor físico causado por las piernas concedidas por la bruja:

Como ya le había advertido la bruja, a cada paso que daba era como si anduviera sobre agudos punzones y afilados cuchillos, pero lo soportó sin una queja. De la mano del príncipe subía ligera como una burbuja de aire, y tanto él como todos los presentes se maravillaban de su andar gracioso y cimbreante […] En palacio, cuando, por la noche, todo el mundo dormía, ella salía a la escalera de mármol a bañarse los pies en el agua de mar, para aliviar su dolor; entonces pensaba en los suyos, a los que había dejado en las profundidades del océano. (Andersen 14)

En los siguientes fragmentos del cuento, se puede constatar que la idea del amor romántico del vivir felices para siempre no es la realidad que se encuentra experimentando la Sirenita. No obstante, la idea del amor romántico del «vivir felices para siempre» sí la está viviendo el príncipe que se enamora de quien será su esposa:

Cada día aumentaba el afecto que por ella sentía el príncipe, quien la quería como se puede querer a una niña buena y cariñosa; pero nunca le había pasado por la mente la idea de hacerla reina; y, sin embargo, necesitaba llegar a ser su esposa, pues de otro modo no recibiría un alma inmortal, y la misma mañana de la boda del príncipe se convertiría en espuma del mar. (Andersen 14)

El día de la boda del príncipe se convierte, irónicamente, en el día de la muerte de la Sirenita, pero también en el instante en que debe tomar la decisión más trascendental de su existencia. En este personaje se revela a la protagonista como un personaje atrapado en un apego preocupado con la rumiación sobre el rechazo y el temor a la pérdida del ser amado. Es evidente su baja autoestima y la dependencia emocional que la orillan a renunciar a su propio bienestar en favor de un amor no correspondido, elevando a la otra persona, la novia, por encima de sí misma, mostrando así un amor incondicional, aun cuando este no sea recíproco:

La Sirenita, vestida de seda y oro, sostenía la cola de la desposada; pero sus oídos no percibían la música solemne, ni sus ojos seguían el santo rito. Pensaba solamente en su próxima muerte y en todo lo que había perdido en este mundo. (Andersen 16)

Este fragmento representa el clímax moral y emocional del cuento, en el cual la protagonista se enfrenta a la decisión crucial de optar por la muerte del príncipe para recuperar así su propia vida, o aceptar su destino y desvanecerse como espuma:

—Las hemos dado a la bruja a cambio de que nos deje acudir en tu auxilio, para que no mueras esta noche. Nos dio un cuchillo, ahí.

Entonces vio a sus hermanas que emergían de las aguas, pálidas como ella; sus largas y hermosas cabelleras no flotaban ya al viento; se las habían cortado.

—Las hemos dado a la bruja a cambio de que nos deje acudir en tu auxilio, para que no mueras esta noche. Nos dio un cuchillo, ahí lo tienes. ¡Mira qué afilado es! Antes de que salga el sol debes clavarlo en el corazón del príncipe, y cuando su sangre caliente salpique tus pies, volverá a crecerte la cola de pez y serás de nuevo una sirena, podrás saltar al mar y vivir tus trescientos años antes de convertirte en salada y muerta espuma. ¡Apresúrate! Él o tú debéis morir antes de que salga el sol. Nuestra anciana abuela está tan triste, que se le ha caído la blanca cabellera, del mismo modo que nosotras hemos perdido la nuestra bajo las tijeras de la bruja. ¡Mata al príncipe y vuelve con nosotras! Date prisa, ¿no ves aquellas fajas rojas en el cielo? Dentro de breves minutos aparecerá el sol y morirás.

Y, con un hondo suspiro, se hundieron en las olas. (Andersen 17)

La protagonista toma la decisión definitiva de no dañar al príncipe; en consecuencia, acepta su muerte, renunciando a la oportunidad de salvarse, anulándose completamente en espuma. Se deja ver su renuncia en nombre del amor:

Se inclinó, besó la hermosa frente de su amado, miró al cielo donde lucía cada vez más intensamente la aurora, miró luego el afilado cuchillo y volvió a fijar los ojos en su príncipe, que, en sueños, pronunciaba el nombre de su esposa; sólo ella ocupaba su pensamiento. La sirena levantó el cuchillo con mano temblorosa, y lo arrojó a las olas con un gesto violento. En el punto donde fue a caer pareció como si gotas de sangre brotaran del agua. Nuevamente miró a su amado con desmayados ojos y, arrojándose al mar, sintió cómo su cuerpo se disolvía en espuma. (Andersen 18)

El cuento presenta una concepción trágica y desproporcionada del amor. La protagonista exhibe un apego preocupado, caracterizado por una baja autoestima y una dependencia emocional, acompañada de una idealización del príncipe.



Conclusiones

Desde una perspectiva actual sobre el apego, según Walter Riso (2013), el apego es una vinculación mental y emocional (generalmente obsesiva) a ciertas personas, originada en la creencia irracional de que ese vínculo proveerá de manera única y permanente, placer, seguridad o autorrealización. (Riso 7)

La pregunta que se buscó responder fue: ¿Qué tipo de apego tiene el personaje de la Sirenita del cuento de Hans Cristian Andersen?

Consideramos que la manera de relacionarse amorosamente del personaje de la Sirenita corresponde al tipo de apego afectivo denominado preocupado o ansioso-ambivalente, o ansioso-inseguro, lo que le provocó una alta dependencia afectiva e imagen positiva con el príncipe en donde su incapacidad para el autocuidado la llevó a la muerte. En este tipo de apego se tiene una autoimagen negativa, baja autoestima y como mencionamos, alta dependencia emocional, lo que conduce a comportamientos de autosacrificio por la búsqueda de una autoimagen positiva hacia los demás, que en este caso es el príncipe, generando comportamientos de autosacrificio con distintos matices que se dejan ver en el cuento, como son: la renuncia de la Sirenita de su mundo y el cambio radical de vida, alejándose de su padre, abuela y hermanas, perdida de su identidad como sirena para convertirse en humana; intercambio de su cola de sirena por piernas que al caminar le provocaba intenso dolor físico, además de la pérdida irreversible de su voz. Por otro lado, el mayor reflejo del autosacrificio se da cuando la Sirenita acepta la posibilidad de morir al no conseguir que el príncipe se case con ella, así como la perdida de la trascendencia espiritual. Para lograr esta encomienda, la adaptación del personaje principal a un mundo desconocido y sin su voz, que es el primer reto para enamorar al príncipe, pero bajo la idealización del amor romántico que todo lo puede, se denota la seguridad de la Sirenita en nombre del amor, de la idealización incondicional sobre el verdadero y único amor que además recae en la figura del príncipe que será un héroe que la salvará de la muerte y con quien vivirá felizmente. Asimismo, los elementos del amor romántico en la idealización del amor de pareja en el personaje de la Sirenita, muestran las expectativas de una vida futura marcada por el matrimonio como un inicio de una vida plena.

Los cuentos trascienden épocas históricas y contextos, que nos permiten plantear interrogantes: ¿Acaso la moraleja del cuento de La sirenita de Hans Christian Andersen continúa vigente? ¿Este cuento puede reflejar en la actualidad la dependencia afectiva que padecen muchas personas en sus relaciones de pareja? ¿Se perciben actualmente las mismas expectativas e ideales del amor romántico?  Parece que las respuestas a estas preguntas es que siguen vigentes, ya que el enamoramiento es intrínseco al ser humano.

El cuento de La sirenita de Andersen exhibe una perspectiva distinta acerca del amor, con la moraleja para reflexionar sobre la construcción idealizada y expectativas de las relaciones afectivas, el autocuidado y la autoestima como elementos fundamentales para establecer una relación amorosa saludable.

Al comprender cómo nos relacionamos con la pareja y, en consecuencia, cómo construir mejores relaciones afectivas como una manera de promover un amor sin sufrimiento, autores como Walter Riso (2013), sostienen que la idealización del amor romántico, apego ansioso y codependencia genera un gran sufrimiento para la persona que lo posee, anula su individualidad y condiciona su autoestima generando un profundo dolor y provocando una pérdida de la misma capacidad para afrontar la vida.



Fuentes de consulta

Andersen, Hans Christian, La Sirenita. Freeditorial, 2024. Web. 14-07-2024. PDF. <URL>.

Barroso, Olga. «El apego adulto: la relación de los estilos de apego desarrollados en la infancia en la elección y las dinámicas de pareja.» Revista digital de medicina psicosomática y psicoterapia, 2014, pp. 1-25. <URL>

Ballester, Carmen Gayá, Rosa J. Molero Mañes y Mª Dolores Gil Llario. «Desorganización del apego y el trastorno traumático del desarrollo (TTD).» Revista INFAD de Psicología. 2014, pp. 375-384. <URL>

Bowlby, John. Una base Segura: Aplicaciones clínicas de una teoría del apego, Paidós, 1989.

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Semblanza

Marcela Munguía Arenas.

Formación académica: Maestra en Comunicación y Lenguajes Visuales por ICONOS, Instituto de Investigación en Comunicación y Cultura. Estudió el Máster en Cognición y Evolución Humana en la Universidad de la Islas Baleares, España. Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma del Estado de México.

Actividad laboral: Docente de la Licenciatura en Psicología en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Correo: mmunguiaa@uaemex.mx


NOTAS

  1. [1]  Se pondrá el título del cuento La sirenita en cursivas y cuando se trate del personaje, sólo se pondrá en mayúscula su denominación: la Sirenita.
  2. [2] Este cuento fue adaptado al cine de dibujos animados por Walt Disney en 1989, el cuento original fue modificado en su adaptación al cine por Walt Disney, sobre todo en el final.
  3. [3] Parte de la biología que estudia el comportamiento de los animales. Estudio científico del carácter y modos de comportamiento del ser humano.

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