Concepto del arte a través del tiempo

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Resumen


En este artículo se presenta un recorrido sobre las distintas definiciones del arte para comprender cómo ha evolucionado el concepto. Se parte de los periodos de la Antigüedad y la Edad Media, cuando el arte estaba ligado a la ciencia y a las artesanías, y era visto como el dominio de reglas o procedimientos para crear; más adelante se revisa el Renacimiento, época en que ocurrieron cambios importantes, las ciencias y los oficios se eliminaron del ámbito ‘artístico’, se incluyó la poesía y nacieron las Bellas Artes (s. XVI), las cuales posteriormente, en el siglo XIX, se aceptarían simplemente con el término ‘arte’.

Para considerar lo que es arte en la contemporaneidad se retoman los siguientes rasgos esenciales: que produzca belleza, que represente o reproduzca la realidad, que pueda crear o construir formas, que exprese, que origine la experiencia estética y provoque un choque. Algunos de estos rasgos incluyen conceptos que resultan muy extensos en su definición, lo que deriva en ambigüedades que hasta nuestros días se intentan resolver. La búsqueda de la definición del ‘arte’ continúa, incluso muchos teóricos como Morris Weitz han optado por renunciar a encontrarla, ya que el arte es un tema que por naturaleza no permite una definición exacta.

Palabras clave: arte, artesanía, Bellas Artes, Artes liberales, Artes mecánicas.

Abstract

In this article we explore the concept of «Art», its evolution from Antiquity and the Middle Ages when it was linked to science and crafts and seen as the domain of rules or procedures to create, until the Renaissance, a time when important changes occurred and sciences as well as crafts were eliminated from the field of art; poetry was included and the heightened awareness of these gave rise to the Fine Arts in the 16th century, which would subsequently be accepted under the term «Art» in the 19th century.

Considering art in contemporary times, seven essential features are discussed: art produces beauty, it represents or reproduces reality, it creates or constructs forms, it expresses, it produces an aesthetic experience, and it provokes a shock. However, some of these features include concepts that are too broad in their definition, leading to ambiguities that we are still trying to resolve to this day. The search for a definition continues; yet art theorists like Morris Weitz have even opted to renounce any definition at all, since art is a subject that by its nature does not allow a precise definition.

Keywords: Art, Crafts, Fine Arts, Liberal Arts, Mechanical Arts.

Ra tsapu̷ ts’ike jñaa*

K’a nuna ne je̱e̱ k’a ne d’obu̷ kja «k’o kjaa yo tee mi na zoo», in ndu̷mbeñe ndeze ne jingua ñe kje̷e̷ ts’ok’ua ma b’u̷b’ū dya jyu̷u̷ ne ndambara ñe yo ts’imbe̷pji ñe jandu̷ nza kja ne k’o in tsjaa kja e̷dyi ja ra tsjapu̷ mba o jyoku̷: kja ne Yepe ra nangu̷, nandame in mbekja o potu̷ na joo, yo ndambara ñe ye b’e̷pji ngu̷s’u̷ k’o kja k’a xoñijømu̷ kja k’o kjaa yo tee mi na zoo. In nzhod’u̷ ne zojna ñe in zi’i pjeñe kja nunu nzhotu̷ ngua’a yo na zoo k’o kjaa yo tee mi na zoo in ne kje̷e̷ XVI( dyecho nanto), mbekja kja ra sa̷ja̷ in ndu̷nru̷ in ne kje̷e̷ XIX (dyecha) dya ze̷zhi kjo ne o nguaru̷ «k’o kjaa yo tee mi na zoo».

Mba tsjapu̷ ndu̷b’u̷ mbekja in k’o kja yo tee mi na zoo in ne k’u pebi, in jmicha yencho xu̷tu̷ xinch’i: mekja pjo̱ngu̷ b’e̷pji na zoo, mbekja ndajmu o xu̷ku̷ ne ngeje dya, mbekja eme o a̷t’a̷ ja ba kjaa, mbekja ñaa, mbekja pjo̱ngu̷ b’e̷pji ne k’o pa̱ra̱ ja ba ngeje ñe mbejka pjo̱ngu̷ b’e̷pji pu̷nde: otjo o ndu̱mbu̷, yo xi naja kja nunu xu̷t’u̷ nzhod’u̷ d’obu̷ mbekja in na punkju̷ na nojo in ra mamu̷ kjo ngeje kja mbekja pjo̱ngu̷ b’e̷pji ambigüedades mbekja kja ngedya tsjagojme pa’a in nee ra tsjaa joku̷. Ne jod’u̷ kja nuna ra mamu̷ kjo ngeje ja nzi xo nge punkju̷ na joo pjeñe kja k’o kjaa yo tee mi na zoo ja ga kjaa Morris Weitz han k’u̷ mamu̷ kja jye̷zi b’e̷pji a ne angezets’e. Mbekja ne k’o kjaa yo tee mi na zoo in ts’ijña mbekja kja a xes’e xoñijomu no unu̷ se̷tsi naja ra mamu̷ kjo ngeje a kjanu.

Jña’a na jyod’u̷ : K’o kjaa yo tee mi na zoo, Ts’imbe̷pji, K’o kjaa yo tee mi na zoombeñets’e̷ , K’o kjaa yo tee mi na zoo tee k’u̷ a̷t’a̷ mbu̷nt’e̷zi.

*Traducción lengua mazahua, variante occidente del Estado de México: Irene Cruz López

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Introducción

El objetivo de este artículo es visibilizar la transformación del concepto de ‘arte’ en el tiempo, mediante la observación de las características consideradas en cada contexto histórico, para comprender de una mejor manera lo que hoy en día es considerado ‘arte’. El problema detectado se centra en: ¿cómo ha evolucionado el concepto de arte hasta lo que conocemos hoy en día? Para responder se proponen tres temas, el primero versará sobre la evolución del concepto, se describe el origen de este y cuáles fueron las definiciones que se manejaron en la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento de occidente, así como planteamientos estéticos que se tomaron en cuenta para hacer uso de este concepto. El segundo momento revisa el concepto de las Bellas Artes, aquí se analiza cómo diferentes autores han clasificado al arte hasta llegar a considerarlo de ese modo. Finalmente se plantean los rasgos que fueron aplicados al concepto para lograr una mayor clarificación de la idea del arte. Con el análisis de las definiciones se propone generar un panorama con una mayor apreciación y comprensión del tema que permita llegar a una conclusión. 

Cabe decir que, la pertinencia de la revisión del tema resulta de la importancia que el arte tiene en nuestra cultura y porque es necesario reflexionar sobre aquello a lo que solemos nombrar bajo ese concepto. Sin embargo, se anticipa que cada quien adoptará la definición que le parezca más acertada y encaje mejor en su contexto. También habrá de comprenderse que cualquiera de estas definiciones no pretenden ser de carácter permanente, no obstante, todas las propuestas serán afines.

  • Evolución del concepto de arte

La expresión ‘arte’ se deriva del latín ars, que a su vez es una traducción del griego τεχνη (technē). La definición ha cambiado a lo largo de los años, a continuación se plantea cómo nació el concepto y cómo se desarrolló en los periodos de la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento, enfocado  en occidente. Lo anterior con el objetivo de identificar cómo dichos cambios han sido constantes y cómo se ha transformado el sentido de las expresiones hasta la actualidad.

Según Platón “… el arte no es un trabajo irracional”. (Platón 465a) Para este filósofo una techné era una ciencia, no podía ser espontánea, sin un proceso, sin preceptos, tenía que ser totalmente racional, por lo que algunas de las artes actuales, como la poesía, no eran consideradas arte (ya que esta se origina por medio de la inspiración). Además, las artes, desde esta perspectiva, tenían que servir a un propósito establecido, debían ser útiles.

En la Antigüedad clásica grecorromana1, ars (la mejor forma de hacer algo) abarcaba un ámbito más amplio del que hoy en día tiene. Estaba conformado por los oficios manuales, como la sastrería. El producto de una destreza era considerado arte, la producción, el dominio de reglas y el conocimiento experto. Cualquier conjunto de habilidades, entonces, era arte; por ejemplo, la lógica o la gramática. Por lo que también la ciencia cumplía con los requisitos y entraba en esta categoría.

Los escolásticos en la Edad Media2 no separaban a las Bellas Artes (arquitectura, poesía, elocuencia, comedia, pintura, escultura, música y danza, que surgieron en el Renacimiento), de las artesanías (de uso cotidiano), en su lugar las dividieron conforme requirieran un esfuerzo mental o uno físico. A las primeras las denominaron ‘liberales’ y a las segundas ‘vulgares’. Así, las artes vulgares o comunes fueron llamadas también ‘mecánicas’. Las artes liberales y mecánicas seguían sin separarse, pero se valoraban de diferente manera, pues “… se pensaba que las artes liberales eran infinitamente superiores a las comunes, las artes mecánicas.” (Tatarkiewicz 33) Tampoco se consideraban a todas las Bellas Artes del Renacimiento como liberales, ya que la escultura y la pintura seguían consideradas artes vulgares.

Las artes liberales en la Edad Media eran siete: la gramática, lógica y retórica (trivium); aritmética, geometría, astronomía y música (quadrivium), con referencia solo a las ciencias. Estas artes se enseñaban en la facultas artium, ‘facultad de artes’. Se pretendió reducir las artes mecánicas también a siete, dando como resultado que solo se incluyera a las más importantes, ya que el número era considerable. Se reconocen como las mejores clasificaciones aquellas que realizaron Radulf de Campo Lungo, conocido como “el Ardiente” (Ardens), y Hugo de San Víctor, ambas en el siglo XII. La lista del primero incluye: 

ars victuaria, que servía para alimentar a la gente, lanificaria, que servía para vestirles, architectura, que les daba cobijo, suffragatoria, que les suministraba medios de transporte, medicinaria, que curaba enfermedades, negotiatoria, que era el arte de intercambiar mercancías, y militaria o arte de defenderse del enemigo. (Tatarkiewicz 34)

Mientras que para De San Víctor se incluían: “… lanifium, armatura, navigatio, agricultura, venatio, medicina, theatrica.” (Tatarkiewicz 1997 34) Como es de esperar, en estas listas no se encuentran ni la escultura ni la pintura, ya que en las clasificaciones limitadas a siete únicamente se mencionan las más importantes por orden de utilidad. Por ello ambos autores no las incluyeron. Se pensaba que eran tan poco importantes que no se clasificaban. La inclusión se realizó con el nacimiento de las Bellas Artes, como se revisará en el siguiente capítulo.

El sistema antes descrito permaneció vigente hasta el inicio de los tiempos modernos, es decir, hasta el Renacimiento3, en donde comenzó a transformarse. Los oficios y las ciencias se eliminaron del ámbito del arte, se incluyó la poesía y se tomó conciencia de que las artes “… constituyen una entidad coherente, una clase separada de destrezas, funciones y producciones humanas.” (Tatarkiewicz 34)

Se debe recordar que la poesía es un caso especial, ya que desde que Aristóteles estableció las reglas de la tragedia había pensado que se trataba de una destreza, por lo tanto, de un arte, dando como resultado la siguiente definición: “La tragedia es la imitación de una acción completa y acabada que posee una grandeza determinada.” (Aristóteles 2016 VII-450-6) A pesar de esto, en la Edad Media no se reconoció a la poesía. Fue hasta el Alto Renacimiento, a mediados del siglo XVI, que se publicó la Poética de Aristóteles, traducida en Italia y hasta entonces se le incluyó. 

La separación de las Bellas Artes de los oficios fue resultado de la mejora en la situación social de los artistas, ya que se transformaron sus circunstancias gracias a los burgueses mecenas4. En el Renacimiento la belleza se valoró más y jugó un papel importante. Por esta razón los pintores, escultores y arquitectos valoraron su trabajo, pensaban que eran superiores a los artesanos y no querían que se les reconociera junto con las artesanías. Por otra parte, como consecuencia de la complicada situación económica de la época la obra de arte fue considerada una buena forma de inversión, esto a su vez dio reconocimiento a los artistas, posibilitó la separación de los artesanos y se consideraron como los siguientes representantes de las artes liberales.

La escisión entre las Bellas Artes y las ciencias estuvo frenada por la misma ambición de los pintores y escultores, pues tenían dos opciones, que se les considerara como artesanos o como eruditos, y eligieron la segunda opción; la situación social de estos era superior. También los artistas fortalecieron las leyes y reglas del concepto de arte tradicional y calcularon con precisión matemática sus obras. Fue hasta finales del Renacimiento que surgió una oposición a estos planteamientos y se concluyó que: “… el arte puede hacer quizás más que la ciencia, pero no puede hacer lo mismo.” (Tatarkiewicz 34) Esta separación fue más fácil que tomar conciencia sobre: que el arte es una clase coherente. Así, se crearon términos y conceptos para referirse a las Bellas Artes.

Una integración que ocurrió en el Alto Renacimiento fue la del concepto de escultor, ya que en un inicio no era como la conocemos hoy. A finales del siglo XV Angelo Poliziano, en su enciclopedia de las artes, el Panepistemon, utilizó cinco conceptos diferentes: “… statuarii (quienes trabajaban la piedra), caelatores (los que trabajaban el metal), sculptores (la madera), fictores (la arcilla), encausti (la cera).” (Tatarkiewicz 34) Estos conceptos se diferenciaban por el material con el que trabajaban, al igual que diferentes métodos para cada uno. Sin embargo, en el siglo XVI comenzó la integración conceptual y nació una idea que abarcaba a las cinco categorías adoptándose el nombre de escultores.

Otra integración que ocurrió al mismo tiempo fue la comprensión de que las obras del escultor y el arquitecto están relacionadas con la destreza, hasta el punto de que pudieran unificarse en un concepto, el de arti del disegno, artes del diseño. Se comprendía que el diseño o dibujo era lo que unificaba a estas artes, porque es lo que tienen en común.

  • 2.-El concepto de las Bellas Artes

En este apartado veremos cómo diferentes autores han intentado separar las artes ingeniosas, las musicales, las nobles, las memorables, las pictóricas, las poéticas y las Bellas Artes.

Las artes ingeniosas

A mediados del siglo XV, Giznozzo Manetti, humanista florentino, separó de las demás artes a las artes ingenuae, que se traducen como artes ‘intelectuales’ o ‘ingeniosas’ y que son producto de la mente y para las mentes. Manetti inventó el término, pero no logró que progresara para modernizar el concepto de arte, “… la extensión del concepto seguía siendo la misma, abarcaba las ciencias como sucedía antiguamente pero sin incluir la poesía.” (Tatarkiewicz 38)

Las artes musicales

El director de la Academia Platónica de Florencia, Marsiglio Ficino, se opuso a Manetti medio siglo después y ofreció una nueva interpretación en una carta a Paul Middelburg: “… nuestra época, esta época dorada, ha hecho justicia a las artes liberales que han estado durante tanto tiempo descuidadas: a la gramática, poesía, retórica, pintura, arquitectura, música y a la antigua canción órfica.”5 (Chastel 74) Conservó el término ‘artes liberales’, pero incluyó a la arquitectura, a la pintura y a la poesía (que antes no estaba numerada entre las artes). Con ello agrupó a las artes separándolas de las artesanías. En otra carta que escribió para Canisiano dijo: “Y esta música que vemos así poco a poco apoderándose del cuerpo humano, todos los creadores se inspiran en ella en sus obras, oradores, poetas, pintores, escultores, arquitectos.”6 (Chastel 110) Lo que unía a estas era la música, y las artes que menciona podían ser consideradas como musicales, la inspiración de los creativos.

Las artes nobles

Giovanni Pietro Capriano, en su poética de 1555, separó a las artes nobles: “El nombre de artes nobles corresponde a aquellas artes que son objeto de nuestros sentidos más nobles, de nuestras facultades más amplias, cuya característica común es la permanencia: estas son la poesía, la pintura y la escultura.” (Capriano 3) Estas artes se aíslan por la forma en que son creadas, son más perfectas y más duraderas que las demás.

Las artes memoriales

Lodovico Castelvetro, muy popular en la historia de la poética, separó a las artes memoriales fundamentado en que las artesanías son creadas porque el hombre las necesita y las artes como la pintura, la escultura y la poesía sirven para “… mantener en la memoria cosas y acontecimientos”. (En Tatarkiewicz 38) Les dio el nombre arti comemorative della memoria, estas no incluían a la arquitectura.

Las artes pictóricas

En los siglos XVI y XVII, Claude François Menestrier, historiador francés del siglo XVII, heraldo y teórico del arte, junto con algunos otros escritores, afirmó que “… todas las artes nobles trabajan con imágenes.” (En Tatarkiewicz 38) Descifraron lo que hace distintivas a las artes nobles o las memoriales, y es que emplean representaciones concretas, no abstracciones, hablando del tema pictórico, es lo que las une entre ellas.

Las artes poéticas

En los siglos XVI y XVII el lema de Horacio se transformó en ut poesis pictura, esta expresaba el parecido con la poesía, lo que separa a las artes como la pintura de las artesanías; lo poético era lo figurativo, lo metafórico, que para muchos autores es la cualidad que tenían en común las artes nobles. Emanuele Tesauro, en su libro de 1658, Canocchiale Aristotélico, menciona que la perfección del arte consiste en la arguzia o sutilidad y “… toda sutilidad es figuración…” (Tesauro 1654 424) En estas artes nobles existe la metáfora y es lo que las caracteriza.

Las Bellas Artes

En el siglo XVI, Francesco da Hollanda utilizó la expresión ‘bellas artes’, concepto que aparece referido, hasta la segunda mitad del s. XVII en un tratado sobre arquitectura de François Blondel (1765), en este se incluían la arquitectura, la poesía, la elocuencia, la comedia, la pintura y la escultura; años después, se incorporaron la música y la danza. 

Blondel notó lo que las vinculaba, todas actuaban por medio de su belleza; una fuente de placer. Aunque las refería, en realidad no hizo uso de la expresión ‘bellas artes’. 

Las artes elegantes y agradables

Desde el siglo XV, pintura, escultura, arquitectura, música, poesía, teatro y danza formaron un grupo de artes separado de las artesanías y de las ciencias, pero no se tenía claro qué era lo que las agrupaba. Giambattista Vico sugirió el nombre de artes ‘agradables’. (Vico 52) James Harris propuso el de artes ‘elegantes’ (Harris 25), y Charles Batteux estableció un concepto, ‘bellas’ artes. (Batteux 6).

Este aislamiento de las Bellas Artes se hizo universal. En el siglo XVII el término se usaba por los eruditos y se mantuvo en el siglo siguiente. Batteaux incluyó cinco de las bellas artes: pintura, escultura, música, poesía y danza, y añadió a la escultura y la elocuencia.

Del siglo XVIII en adelante no hubo duda de que ni los oficios manuales ni las ciencias eran artes, solo las Bellas Artes eran realmente las artes. Desde esta perspectiva se estableció que lo más adecuado sería llamarlas simplemente artes, pues ya no había de otro tipo, así que el término fue aceptado hasta el siglo XIX. De esta manera la expresión ‘arte’ incluyó únicamente a las Bellas Artes.

A mediados del siglo XVIII no solo se había formado el concepto de las Bellas Artes, sino también la teoría sobre ellas y el establecimiento de características comunes y su esencia. La teoría que Batteaux presentó afirmaba que su principal característica era que imitaban la realidad, lo que era conocido desde la antigüedad. Sin embargo, en las discusiones sobre este tema se referían únicamente a las artes ‘imitativas’ o ‘miméticas’, es decir, las propias de la pintura, escultura y poesía, mas no de la arquitectura o la música. Batteaux basó su teoría en la mímesis y fue muy popular, ya que fue la primera teoría general del arte que ofrecía una nueva comprensión de este.

A finales del siglo XVIII Friedrich von Schiller en una carta a Körner escribió: “El arte es aquello que se da a sí mismo su propia regla…” (Schiller Briefe III. 99) Hace referencia a que el arte tiene autonomía, pero esta idea no fue tan aceptada como la de Batteaux.

En síntesis, la historia del concepto del arte tiene veinticinco siglos. En un primer periodo el arte se propuso como una producción que estaba sujeta a reglas y fue hasta los años 1500–1750 que se dio una transición, es decir, el concepto antiguo cambió hacia uno nuevo y alrededor de 1750 se transformó completamente, naciendo así el concepto moderno con una aceptación universal. Desde ese momento el arte se pensó dirigido a producir belleza e incluía a las siete Bellas Artes de la clasificación de Batteaux. Fue siglo y medio después de esto que surgió un nuevo cambio, tema que se trata a continuación.

  • 3.-El concepto de arte en la actualidad

Como hemos visto, la idea de arte ha evolucionado a lo largo de las épocas hasta llegar a una aparente “estabilidad”, la cual parece que no ha sido real. Conforme pasó el tiempo surgieron otras disputas en este campo, por ejemplo, en el siglo XIX, con el nacimiento de la fotografía, se plantearon nuevas preguntas y lo mismo pasó con la cinematografía.

Con el mueble artístico y los llamados objets d’art, que no se pensaron en el momento como arte, con el tiempo adquirieron el concepto de ‘artísticos’. En el siglo XIX se argumentaba que “… se trataba de obras que resultaban de manos humanas más bien que del espíritu humano.” (Tatarkiewicz 45) Por lo que eran dirigidos a propósitos utilitarios más que a la belleza, y se pensaba que no se tenían que incluir entre las artes. William Morris y la Hermandad de Trabajadores de las Artes criticaron que a las artesanías se les considerara arte, pues les parecía una “falacia perniciosa” la distinción que se hacía entre el arte puro y el utilitario; “… si esto significase que hay que sacar a la obra de porcelana el reino del arte, tendría que admitirse que el arte no se preocupa sólo de la belleza, sino también del pensamiento y la expresión.” (Tatarkiewicz 45)

En el siglo XIX, para considerarla como arte, una obra tenía que contar con cierta seriedad, rectitud moral, contenido del pensamiento, la expresión, la individualidad y el propósito no comercial. Los requisitos o criterios eran varios e inestables, la única constante era la belleza. En la actualidad muchos de estos requisitos se han olvidado, pero el concepto moderno tiene también límites confusos.

En el presente el concepto de arte es liberal, no se excluye del arte utilitario, el arte es entendido como la habilidad de producir ciertas cosas y los productos ya formarían parte de las ‘obras de arte’. También hay objetos que son diseñados para ser utilizados, estos producen un efecto artístico. La diferencia que hay entre las Bellas Artes y la producción comercial en masa, como los carteles de cabaret de Toulouse Lautrec, provocaría una consideración de obra de arte según diversas opiniones de artistas, críticos y autores. Los medios de comunicación se han ampliado en las últimas décadas y han adquirido características del arte, y viceversa. Esto ha provocado que el concepto se haya vuelto más extenso que nunca, incluyendo nuevas artes que no estaban entre las listas de Batteux como la horticultura, el cine, la fotografía. 

Algunas definiciones pretenden establecer ciertos rasgos que deben cumplir las obras de arte, la intención del artista o en la reacción que producen para el público. Por ejemplo, producir belleza. “El arte es aquella clase de actividad humana consciente que aspira, y logra, la belleza.” (Tatarkiewicz 45) Parece que la belleza del arte desde épocas muy antiguas ha sido su principal propósito y valor, lo cual fue aceptado en el siglo XIX. Platón dijo: “El servicio a las Musas debe producir el amor a la belleza…” (Platón 403c) Pero la belleza puede significar cualquier cosa que agrade, se entiende como equilibrio, claridad, armonía de formas: Pulchrum est quid commensuratum est, lo bello es armónico, escribía Cardano en el siglo XVI. Este significado era demasiado extenso por lo que podía quedar en cualquier circunstancia.

Se revisan a continuación algunos de los rasgos que en la contemporaneidad se consideran como esenciales del arte; estos se suman a la producción de belleza, la cual se ha tratado anteriormente.

Representar o reproducir la realidad. Según Leonardo da Vinci: “La pintura más digna de alabanza es aquella que está lo más posible de acuerdo con lo que representa.” (Da Vinci frg. 411) Desde la antigüedad se ha tenido esta idea acerca de que el arte imita la realidad, pero, como ya se dijo, no es aplicable a todo tipo de arte, solo al arte mimético como la pintura, la escultura o la poesía. Aquí sucedió lo mismo que con la belleza, la palabra resulta polisémica. En el sentido platónico de “imitación” se refiere a que solo podía representar la apariencia de las cosas, por lo que no sería aplicable a la arquitectura, la música o la pintura abstracta.

Creación de formas. El arte es la construcción de cosas. Esta idea se retoma de Aristóteles, quien decía en Ética Nicomaquea que: “… nada debe exigirse de las obras de arte excepto que tengan forma.” (Aristóteles 2007 1105a 27) Esto se incorporó hasta el siglo XX, refiriéndose a las formas musicales o a las formas que exhiben los bailarines, en relación con cualquier forma construida conscientemente. Todo lo que existe tiene forma, lo que se tiene que descubrir es un tipo especial de forma, los artistas lo llaman la ‘pura forma’, esta es la que habla por sí misma; la forma funcional y la figurativa no son parte de la pura forma, pero no quiere decir que todas las obras de arte deban tenerla, también pueden ser funcionales o figurativas.

La expresión. Aquí se concentra la intención del artista y esta postura es una de las más recientes, tuvo lugar en el siglo XIX con Benedetto Croce y sus seguidores. Igual que en los rasgos anteriores cabe la ambigüedad, pues la expresión no es el rasgo que pueda distinguir a todas las artes o producciones humanas en general.

Producir la experiencia estética. Esta idea se concentra en lo que el arte produce en el receptor. Es parecido al de la belleza, pues el arte es capaz de producir la experiencia de la belleza. Pero ocurre el mismo problema, el término ‘experiencia estética’, al igual que el de belleza, es ambiguo; la experiencia estética no solo puede producirse por el arte. Así que se puede concluir que el arte busca producir dicha experiencia; sin embargo se duda de esto.

Produce un choque. Este rasgo se refiere al efecto del arte en el receptor, pero de una forma diferente, es el más reciente de todos. Muchos artistas de nuestra época creen que el arte produce experiencias más que estéticas, es decir, que pueden ser “… abrumadoras, desconcertantes o completamente escandalosas.” (Tatarkiewicz 48) En esta clasificación se considera que una obra tiene éxito si se produce un efecto en el receptor: que impresione, y esta impresión debe proceder del éxtasis al choque. Pero no es posible aplicarla a otros tipos de arte. 

Por todo lo anterior se evidencia el porqué la búsqueda de una definición de arte continúa, ya que se pretenden evitar las ambigüedades. Aunque muchos estudiosos han optado por la renuncia a esta búsqueda, ya que su naturaleza no permite una definición exacta y la época contemporánea duda de las definiciones con las que se cuenta; entonces, parece que aspirar a una definición universal es poco probable y su idea una falacia.

Conclusiones

Hemos cumplido nuestro objetivo al presentar las variaciones de cada una de las definiciones rescatadas que han sido aplicadas al arte; término tan extenso que incluso en el Renacimiento no se incluía como uno solo, ya que las artes estaban separadas. 

A lo largo del tiempo se ha intentado definir al arte para formar una clasificación única, de gran amplitud; sin embargo, en nuestro siglo se ha llegado a la conclusión de que no solo es muy difícil conseguir esto, sino que es imposible, por lo que no podemos llegar a una respuesta específica para contestar a nuestra pregunta.

La renuncia a una sola definición deriva de que muchos términos no pueden ser tratados con exactitud, pues por naturaleza son extensos y dependen del contexto en el que se usen. Los conceptos básicos de la estética: la belleza, experiencia estética y, por supuesto, el arte se consideran conceptos abiertos. Esto fue propuesto por M. Weitz en The Role of Theory in Aesthetics (1957): “Es imposible establecer cualquier tipo de criterios del arte que sean necesarios y suficientes; por lo tanto, cualquier teoría del arte es una imposibilidad lógica, y no simplemente algo que sea difícil obtener en la práctica.” (Weitz 28) Según Weitz, ninguna definición del arte es necesaria, ya que podemos tratar el tema sin tener una definición específica, pero esto también es un problema al querer hacer una investigación a profundidad, pues el autor tiene la obligación de escribir lo que se ha considerado arte en estos escritos, por lo que se sigue en la búsqueda de una definición. 

En 1598, W. E. Kennick en Does Traditional Aesthetics Rest on a Mistake? retrata también que la estética tradicional se fundamenta sobre un error. (Kennick 31-34) El arte no cumple una definición determinada: “… ningún tipo de reglas, estándares, criterios, cánones y leyes que sean tan amplios que puedan aplicarse a todas las obras de arte.” (Tatarkiewicz 52) Lo anterior fundamenta una vez más por qué se cree que debe abandonarse la búsqueda.

El arte es de carácter variado, adopta una forma según su época, país y cultura, tiene diferentes funciones y satisface diferentes necesidades. La idea atribuida a Wittgenstein, quien dijo que a pesar de las diferencias tan amplias, existe un “parecido familiar” (Tatarkiewicz 52), permite pensar que cualquier definición se deberá tomar en cuenta.

Muchos teóricos de nuestra época no piensan de esta forma, buscan suprimir el arte, pues se piensa que “… se trataba de una forma transitoria de la vida y actividad humana.” (Tatarkiewicz 66) Y quieren que se deje fusionar con nuestro ritmo de vida.

En síntesis, en esta época en donde se intenta buscar la novedad parecería que nunca se llegará a un fin, pues, como es bien sabido, el tiempo lo cambia todo. De tal modo que habrá que estar listos para los nuevos intentos que surjan en el camino hacia una definición de arte. La búsqueda seguirá, pero se tiene que entender que el arte es un concepto en constante evolución por lo que siempre estará abierto a nuevas interpretaciones y que no significa que unas sean menos ciertas que otras, sino que todas son verdaderas y forman parte del mismo; es imposible encontrar un concepto universal. Porque el arte es algo complejo y subjetivo, su significación varía de persona a persona, lo que resulta benéfico en la medida de que se vuelve un proceso dialéctico. Además, si el arte continúa siendo tema de discusión existirá la oportunidad de enriquecer el tema al nutrirse de nuevas ideas y perspectivas, convirtiéndose el concepto en una síntesis de todas estas. 

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Vico, Giambattista. Ciencia Nueva. México: Fondo de Cultura Económica, 1941. PDF http://biblioteca.clacso.edu.ar/Mexico/ces-colmex/20200915062902/ciencia-nueva.pdf

Weitz, Morris. El Rol de La Teoría en Estética. 1956. PDF https://www.jstor.org/stable/427491

Semblanza

Rosa Itzel Palos Fuentes

Formación académica: estudiante de la carrera de Diseño y Comunicación Visual en el área de Ilustración en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, interesada en el estudio del arte y diferentes técnicas de ilustración. 

Correo: stickzel22@gmail.com

  1. Periodo histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V a.C. y el siglo II d.C.
  2. Periodo histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV.
  3. Movimiento cultural producido en Europa en los siglos XV y XVII.
  4. Algunos de los coleccionistas de arte que impulsaban proyectos artísticos eran las familias más influyentes y ricas en Italia en la época como los Médici en Florencia; estos patrocinaron a Dontello y a Filippo Brunelleschi. Los D’Este en Ferrara financiaron a Leonardo da Vinci y a Miguel Ángel. Los Sforza en Milán, también fueron mecenas de Leonardo da Vinci y de Donato Bramante. Los Gonzaga en Mantua fueron mecenas de Tiziano
  5. “… notre siecle, notre age d’or, a ramené au jour les arts libéraux qui étaient presque abolís, grammaire, poésie, rhétorique, peinture, architecture, musique et l’antique chant de la lyre d’Orphée.”
  6. Et cette musique que l’on voit ainsi s’emparer progressivement du corps humain, tous les créateurs s’en inspirent dans leurs reuvres, orateurs, poetes, peintres, sculpteurs, architectes

One Comment

Gabriela Bárcenas Galindo

Itzel gracias por compartir tu excelente investigación.
Es de gran utilidad para mis alumnos de bachillerato.

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