Escalera de brujas y runa vacía: un acercamiento a procesos de autenticación de prácticas neopaganas como tradiciones inventadas

Escalera de brujas y runa vacía: un acercamiento a procesos de autenticación de prácticas neopaganas como tradiciones inventadas

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Resumen


En las religiosidades neopaganas que se basan en tradiciones europeas precristianas a menudo se encuentran estrategias de autenticación de las creencias y prácticas religiosas que subrayan la antigüedad de las fuentes y su pertenencia a un linaje cultural. En el presente texto se usa el concepto de la tradición inventada, desde la perspectiva de las ciencias de la religión, para dar cuenta de estos procesos de autenticación a partir de dos ejemplos: la escalera de brujas, un objeto que forma parte de prácticas mágicas contemporáneas, pero cuyo origen en un ámbito de prácticas mágicas de fin de siècle no queda confirmado; y la runa vacía, usada regularmente por una parte de la comunidad neopagana y rechazada completamente por la otra.

Palabras clave

Tradición inventada, neopaganismo, ciencias de la religión, runa vacía, autenticidad/invención

Abstract

Neopagan religiosities which are referred to European pre-Cristian traditions, often use authentication strategies for their religious beliefs and practices that stress the antiquity of their sources and for being part of a traditional cultural lineage. From a religious studies perspective, the concept of invented tradition is used to examine those authentication strategies using two examples: the Witch’s Ladder, an object featured in contemporary books about magic practices whose attributed origin –fin de siècle magical practices in Great Britain– is not confirmed and the blank rune, commonly used by one part of the neopagan community while completely dismissed by the other part.

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  1. Lo auténtico y lo inventado: delineación del área conflictiva

Al observar las estrategias de autenticación de las prácticas neopaganas contemporáneas originarias de Europa1 se nota que a menudo hacen referencia a linajes de tradiciones antiguas. En muchos casos, estos linajes son precristianos y se basan en las culturas celtas, nórdicas, germánicas y eslavas. Las fuentes históricas de estas tradiciones, tanto de textos escritos en los lenguajes antiguos como en los artefactos, son escasos. Sin embargo, suelen ser el material usado para la constitución de varias creencias y prácticas religiosas neopaganas.

 

Dicho neopaganismo contemporáneo basado en tradiciones europeas es un campo polifacético que se ha difundido por varias regiones del mundo y que se considera como una de las religiones en crecimiento.2 En el desarrollo de diferentes corrientes neopaganas, formas de brujería y magia podemos encontrar; por ejemplo, diversas tradiciones de Wicca o neopaganismo nórdico y germánico, como Asatru u Odinismo. Incluyendo también formas de religiosidades neopaganas más individuales y sincretistas. Dado que todo hace referencia a orígenes antiguos, en el presente trabajo se realiza un acercamiento teórico a las fuentes textuales primarias (en relación con las prácticas contemporáneas neopaganas), a través del concepto de la tradición propuesto por los historiadores E. Hobsbawm y T. Ranger en el año 1983. El planteamiento clave es que dicho concepto provee un enfoque funcional en las dinámicas discursivas de autentificación de las creencias y prácticas de interés, así como las dinámicas de adscripción, mismas que forman la base ideológica y conceptual de algunas prácticas neopaganas. Puesto que la idea de la reconstrucción de tradiciones a partir de fuentes escritas antiguas o medievales conlleva desafíos en la traducción –no sólo de los lenguajes originarios a lenguajes modernos, sino también en cuanto a los contextos culturales en donde surgieron los textos con relación a las sociedades contemporáneas–, en el presente trabajo se examinan los alcances del concepto “tradición inventada” propuesto en referencia a esto.

 

Al revisar las fuentes históricas, la problemática aquí planteada se hizo patente en dos casos particulares:

1) El de la llamada escalera de brujas, un artefacto que forma parte de una exhibición sobre brujería y magia en un museo en Inglaterra y que se entiende como prototipo de la práctica mágica que se desarrolla alrededor de ella.

2) La comunidad que usa regularmente la “runa vacía” en sus prácticas mágicas y adivinatorias, mientas la otra parte de la comunidad la rechaza vehementemente –estos últimos la consideran una propuesta moderna cuyo origen es inventado, por eso no es auténtica–. Esta discrepancia lleva al cuestionamiento del origen de la runa y sus procesos de autenticación.

 

Esos dos casos ejemplifican las dinámicas de adscripción a través de las cuales se constituyen parte de las creencias y prácticas neopaganas, desde el origen histórico incierto de su uso, hasta su inclusión en un juego de prácticas religiosas. Con base en los dos ejemplos mencionados se propone un acercamiento a las religiosidades neopaganas contemporáneas como posibles tradiciones inventadas, específicamente en aquellas partes que no cuentan con fuentes históricamente verificables, pero que, sin embargo, constituyen elementos importantes de las creencias y prácticas religiosas.

 

Entonces, la cuestión que se trata de plantear es: ¿cómo, a partir del concepto de las tradiciones inventadas, se visibilizan los procesos de negociación de sentido y autenticidad de creencias y prácticas religiosas en el ámbito neopagano? Al responder esta pregunta se pretende alcanzar dos objetivos: primero, explicar el concepto de la tradición inventada desde un punto de vista de las ciencias de la religión, como herramienta de estudio para la investigación acerca de fenómenos religiosos contemporáneos cuyas fuentes representan campos de negociación discursiva de sentidos y autenticación; segundo, analizar dos casos ejemplares del ámbito neopagano con el fin de señalar estrategias de negociación de autenticidad y que permitan explicar la idea de contenidos neopaganos contemporáneos.

 

Una gran ambivalencia existente dentro del neopaganismo es son los temas de la tradición antigua, de un linaje de creencias, de ancestros, de artefactos y de conocimiento, entre otros. Esta idea de una “tradición” –aunada a la idea de “antigüedad”– es usada por neopaganos para advertir autenticidad y legitimación, tanto de sus contenidos y formas religiosas, como de su propia religiosidad. Al considerar la Lore, es decir, las fuentes literarias primarias o textos que proveen contenidos neopaganos de primer orden, se nota que la aprobación por una comunidad neopagana depende mucho de su “autenticidad” histórica, geográfica y contextual, así como de las personas vinculadas. Lo mismo aplica para artefactos arqueológicos relacionados con las culturas europeas precristianas. Sin embargo, desde una perspectiva de ciencias culturales, antropología, historia, arqueología y otros campos científicos relevantes, no se sabe con certeza de la “tradición”, o bien, de “las tradiciones” a las que se refieren los neopaganos contemporáneos. Es por eso que el concepto de la tradición inventada se considera y se explica a continuación, como base de algunos aspectos históricos de las religiosidades neopaganas.

 

  1. Tradición inventada: una conceptualización desde las ciencias de la religión

Los historiadores Eric Hobsbawm y Terence Ranger plantearon el concepto de la tradición inventada3 en el año 1983, en aquel entonces relacionado con (y, por lo tanto, aplicado a) fenómenos de nacionalismo antes que religiosos. Su planteamiento parte de la idea de núcleos simbólicos de identidad que se construyen de manera interpersonal y se solidifican a través del ritual.4 Hobsbawm plantea la tradición inventada como un

…conjunto de prácticas, usualmente regido por reglas tácitamente o abiertamente aceptadas, de carácter simbólico o ritual, que tratan de inculcar ciertas normas y valores de comportamiento a través de la repetición, lo que implica automáticamente una continuidad con el pasado.5 (Hobsbawm 1)

 

El vínculo con el pasado es justamente lo que sobresale aquí por la relación de las prácticas contemporáneas con sus orígenes históricos; sean solamente adscritas, comprobablemente reales o ambos6. ¿Cuáles son entonces los alcances y los límites de este concepto? Primero, “tradición” se contrapone al concepto de “costumbre”: tradición, en este sentido, se caracteriza por su invariancia, ya que el pasado –inventado o real– al que la tradición se refiere impone prácticas fijas, usualmente formalizadas. Según el autor, costumbre, en comparación, no puede ser invariante, sino que tiene que ser flexible, ya que se enfoca en la acción (que puede cambiar, aunque tenga referencia a cómo se hace tradicionalmente) y no a las parafernalias formales de la tradición. Por consiguiente, la tradición inventada incluye a tradiciones realmente inventadas, construidas, formalmente establecidas y a aquellas tradiciones que emergen de manera menos rastreable dentro de un periodo temporal corto y se establecen rápidamente. En suma, las tradiciones inventadas son procesos de formalización y ritualización caracterizadas por su vínculo con el pasado. (Hobsbawm 2 – 4)

 

Las tradiciones inventadas emergen en contextos específicos: el escenario más obvio ocurre cuando no existe una tradición antigua, es decir, en caso de que haya una ruptura con el linaje de una tradición. Ese escenario aplica para las tradiciones paganas europeas que no pudieron seguir existiendo en sus formas originales durante y después de los tiempos de la cristianización en Europa, por lo que no existen una tradición o linajes culturales continuos de los paganismos en cuestión. Cuando hay una ruptura de ese estilo existen dos opciones: se puede revivir la tradición de antes de la ruptura, puesto que existen suficientes residuos accesibles de ella; o se inventa una tradición cuasi nueva a partir de la información existente. A veces, según Hobsbawm, la invención de una tradición no sucede por falta de antecedentes, sino porque estos no son adaptables o adaptados a la actualidad. En caso del neopaganismo, aunque aplican ambos escenarios, dependiendo de los elementos respectivos de religiosidad neopagana, sobresale la idea del primer escenario: no existe suficiente información de los “caminos antiguos” como para revivir una tradición distinta en su totalidad o incluso en la mayoría de sus partes; en cambio, existen fragmentos residuales de los tiempos precristianos en Europa que se usan para reconstruir y, con base en ellos, construir nuevas tradiciones. Entonces, en vez de revivir se trata de reconstruir y adaptar. Los fragmentos con los que se reconstruyen muchas religiosidades neopaganas son, principalmente, algunos documentos escritos7 y artefactos arqueológicos, como las piedras rúnicas, los objetos de uso cotidiano, los ajuares funerarios, entre otros.

 

El alemán científico de las religiones, René Gründer, conforme con Hobsbawm, dice que las tradiciones inventadas ocurren como puntos finales de discursos que emergen en tiempos de convulsiones sociales. Según él, se trata de una reacción a los déficits de legitimación de las normas tradicionales que ya no son adecuadas en las circunstancias sociales nuevas; sin embargo, las tradiciones “nuevas” que surgen en ese ámbito se basan en normas y valores que se perciben como antiguas. De tal manera que ocurre una amalgama entre las bases de conocimientos históricos y los actuales, enfocado en la utilidad para una causa específica. Por consecuencia, la legitimación de estas normas y valores se realiza a través de su antigüedad o un linaje de conocimiento y practicantes, aunque estos, por su parte, se establecen con base en contenidos inventados.

 

James R. Lewis y Graham Harvey8, ambos científicos de las religiones, suman a esta idea el aspecto de la aceptabilidad de tradiciones antiguas en comparación con las abiertamente inventadas. Según ellos, los neopaganos –hasta los Wicca, que dentro de la comunidad neopagana se consideran los que más sincretismo, adaptación e invención individual promueven– tienden a aceptar elementos de una religiosidad que tienen sus raíces en tiempos antiguos; pero no suelen conformarse con contenidos religiosos connotados modernos, postmodernos o similares.

 

Lo anterior provoca ambivalencias y dinámicas de negociación de autenticidad, sentidos, contenidos y prácticas dentro de la comunidad neopagana, como observaremos a continuación en los casos que se revisan, ya que a través de ellos se ejemplifica la cuestión de la invención de partes de supuestas tradiciones neopaganas. El primer caso es la escalera de brujas en Inglaterra y el segundo es la “runa vacía”, objeto de debates vehementes dentro del neopaganismo nórdico/germánico. Cada uno de los casos ilustra elementos propios de la tradición inventada, así como dinámicas de autenticación de referencias usadas para la reconstrucción y adaptación de creencias en las prácticas neopaganas.

 

  1. La escalera de brujas: procesos de adscripción

El antropólogo inglés Chris Wingfield investigó el caso de la Witch’s Ladder o escalera de brujas que forma parte de la exhibición sobre magia y brujería en el museo Pitt Rivers en Oxford, Reino Unido. Junto al objeto, que consiste en una cuerda (de 1.5 m, aprox.) con 66 plumas de gallo, se encuentra cédula en la que se explica que el objeto se ha usado supuestamente para “…quitar la leche a las vacas del vecino y para causar la muerte de personas. [Obtenido] de un ático en la casa de una mujer vieja (¿una bruja?) que murió en Wellington.”9 (Wingfield 302) El autor explica el proceso de adscripción a través del cual esta cuerda con plumas llegó a ser interpretada y exhibida como una herramienta de brujería.

 

Sin entrar en detalles, resulta que desde su descubrimiento el siglo antepasado, el artefacto fue mencionado, interpretado y hecho objeto de publicaciones por varias personas. Fue donado al museo por la esposa del antropólogo inglés Edward B. Tylor en el año 1911. Unos años atrás, en 1887, se publicó el artículo “A Witches’ Ladder” sobre el objeto en cuestión en The Folklore Journal, escrito por Abraham Colles y corregido por Tylor, ahí se sugiere su uso en un contexto de brujería. Cabe señalar que en ese tiempo aumentó el interés por el folclor y las prácticas mágicas en esa región del mundo.10 De lo dicho se infiere que, la asociación de esa cuerda emplumada con la brujería en el sur de Inglaterra y en esa época es un ejemplo claro de un proceso de adscripción que desencadenó una serie de interpretaciones y publicaciones, lo cual, no sólo fijó la idea inicial sobre ese objeto, sino que llevó a establecerlo como un hecho histórico. La constatación de la idea inicial y su ampliación fue realizada (entre otros) por un antropólogo inglés influyente de la época, James G. Frazer. La descripción antes mencionada quedó consensuada y hasta hoy así se identifica, aunque la investigación de Wingfield abre otra serie de explicaciones.

 

El caso de la así llamada escalera de brujas visibiliza varios rasgos a menudo encontrados en las construcciones de contenidos neopaganos. Primero, el hecho de que en aquellos tiempos (finales del siglo XIX e inicios del siglo XX) muchas ideas que posteriormente fueron retomados como elementos claves en el neopaganismo aparecieron por primera vez y fueron visibilizados, debatidos, incluidos y reflexionados como base de esas “nuevas” creencias. Eso se debe a que, entre otras variables, en esta época surgieron formas de vida religiosa que incluyeron ideas fuera de los monoteísmos dominantes en Europa. Así, la constitución y difusión de sistemas de creencias como la antroposofía, teosofía y el mazdaznan, junto al surgimiento del ocultismo y prácticas de “magia alta”, además del incremento de interés en sociedades secretas, ilustran el aumento de consideraciones fuera de los contextos monoteístas y un giro hacia las prácticas esotéricas y mágicas. Estos desarrollos luego influyeron en la construcción de religiosidades neopaganas, básicamente en sus estructuras, contenidos y formas sociales. Además, los antropólogos de esa generación prestaron atención tanto a las prácticas exóticas e inusuales, como a los objetos curiosos; por ejemplo, la cuerda con plumas del sur de Inglaterra. De ese modo, el ámbito socio-histórico-cultural proporcionó una base fértil para que esas dinámicas de adscripción frecuentemente se volvieran un “hecho”, más que una simple “posibilidad de interpretación”, y se usaran para iniciar una tradición de prácticas mágicas, aunque sólo compuesta por un único artefacto o texto.

 

En el caso de la escalera de brujas, Wingfield menciona que hoy en día fácilmente se encuentran instrucciones para la preparación y el uso de este tipo de herramienta, sobre todo cuando se busca en internet. El objeto se incluyó en manuales contemporáneos de Wicca11 y allí los autores lo presentan como una tradición antigua y la autentifican, por ejemplo, a través del libro Etruscan Roman Remains12 de Charles Leland, publicado en el año 1892. (Wingfield 316 – 317) De esa manera, lo que interpretaron más o menos libremente los antropólogos del fin de siécle, se volvió consenso y base de prácticas mágicas en la actualidad.

 

Lo sobresaliente del caso de la escalera de brujas es que desde su identificación como herramienta para brujería nunca se considera o cuestiona el uso original del objeto. ¿Acaso no existían dudas sobre su uso cuando fue donada al museo? En realidad Frazer, en su posición como antropólogo de la universidad de Cambridge, conocía el ámbito de prácticas ocultas, folclor y brujería, el uso de objetos como las Ghirlandas13, del contexto italiano,  y conocía también la magia malevolente de la región de habla alemana usada para conseguir la ausencia de leche de las vacas del vecino. Él fue quien propuso la conexión entre brujería con la cuerda emplumada y su sugerencia fue retomada por autores de la Folk-Lore Society en Reino Unido; pero el supuesto uso mágico de ese artefacto nunca se cuestionó de manera abierta por los participantes de ese discurso. Así, la sugerencia de una relación con la brujería bastó para no indagar en el funcionamiento del objeto y, mucho menos, para la publicación opiniones divergentes. En cambio, Wingfield, cien años después, propuso que la opción más probable –al considerar los usos, costumbres y circunstancias de la vida cotidiana del tiempo en el que se fabricó– es que fuera un aparato empleado por la gente en áreas rurales para repeler venados de los jardines y terrenos de uso privado y agrícola. Probablemente no tuvo nada que ver con la brujería o prácticas mágicas, ni con la emergente cultura del ocultismo; si bien lo que había en términos de prácticas mágicas en dicha región eran las del cunning folk, es decir, un tipo de prácticas de “magia baja” o “magia menor”14 que, según el historiador británico Ronald Hutton, “…perteneció al mundo de las creencias populares y costumbres que no se preocuparon de los misterios del universo y el empoderamiento del magus sino de remedios prácticos contra problemas específicos.”15 (Hutton 1999: 84) Y más que nada, cotidianos. Ese vínculo con lo cotidiano se nota por la noción del uso: originalmente objeto de brujería o no, la adscripción del uso sí identifica un malestar de aquel tiempo en relación con la falta de leche de las vacas; problema del que supuestamente se podía ocupar una persona del cunning folk –los curanderos, hechiceros, herbolarias y brujas–, personas lejos del ámbito de la “magia alta” o de sociedades secretas y hermandades.

 

Entonces, la adscripción de actos de brujería, tal como se entendió en áreas rurales de Inglaterra, fundamenta un linaje de fuentes que luego fueron retomadas por las tradiciones Wicca. Pero sobre el uso real en su tiempo de la así llamada escalera de brujas no se puede hacer ninguna declaración cierta. Sin embargo, con base en el objeto y su placa descriptiva que la vincula como brujería “auténtica”, los neopaganos contemporáneos construyen contenidos para sus religiosidades. Aún más, legitiman ante su colectivo la práctica resultante de su creencia en tal objeto en su función mágica a través de lo que conciben como su linaje y, en consecuencia, su antigüedad y localidad. Eso no quiere decir que el caso aquí explicado represente la mayoría de procesos de construcción de tradiciones dentro del neopaganismo, sino que visibiliza otra manera de construcción de sentidos y de los sistemas de prácticas religiosas; con base en ellas se establecen posibles linajes de tradiciones contemporáneas. De ese modo, la teoría de las tradiciones inventadas cobra sentido y ayuda a explicar apariencias de elementos representativos de las religiosidades neopaganas. La autenticación del objeto, y la(s) práctica(s) que conllevan, se basan entonces en las personas que propusieron una interpretación dominante –en este caso antropólogos reconocidos de la época como Frazer y Tylor–, en la ubicación geográfica dentro del contexto socio-histórico-cultural –Inglaterra en fin de siècle– y en la similitud con otros objetos cuyas formas y usos fueron conocidos entre los académicos de aquel tiempo –Ghirlandas de Italia, por ejemplo–.

 

La inclusión de la escalera de brujas en los manuales de magia contemporánea indica una tendencia dentro del neopaganismo hacia la ortopráctica16, es decir, el comportamiento y la acción correcta, tanto ética como litúrgicamente17; así que la manera e intencionalidad del ritual se vuelven elementos claves. El componente de la ortopráctica se hace notar cuando se ocupa para acercarse desde otro punto de vista a la idea de la tradición inventada, pero también para ejemplificar las dinámicas a través de las cuales se negocia autenticidad; esto provoca inclusión o rechazo de contenidos neopaganos en diferentes corrientes de este ámbito religioso.

 

  1. La runa vacía: procesos de negociación de autenticidad

El segundo ejemplo es la runa conocida como “runa de Odin”, también llamada “runa vacía”. Jefferson F. Calico, autor de un estudio sobre neopaganismo nórdico/germánico en los Estados Unidos del año 2018, la ocupa para ejemplificar procesos a través los cuales los neopaganos nórdicos/germánicos estadounidenses conectan, aprueban, desaprueban y entienden sus ideas dentro de su comunidad.18 Las runas se usan en este contexto como herramientas mágicas y adivinatorias, además de tener una relevancia histórica como sistema de escritura del norte de Europa y que parece estar presente de manera latente en muchas de las cosmovisiones neopaganas correspondientes. Los neopaganos contemporáneos usan diferentes técnicas y sistemas de interpretación de las runas, basados en varias filosofías, con fines mágicos y/o adivinatorios, seiðr19, galðr20 y oráculos rúnicos fuera de un sistema específicamente histórico. Aparte de los diferentes alfabetos en uso hay un elemento controversial que se destaca, en cuanto al discurso, sobre las prácticas que requieren de las runas: la “runa vacía”. El debate acerca de esta runa se utiliza en este trabajo para visibilizar los procesos de integración, rechazo y formación de consensos en cuanto a contenidos religiosos en el ámbito neopagano, mismos que se explican a partir de las observaciones de Calico.

 

Ante todo, la “runa vacía” no aparece en los alfabetos rúnicos antiguos como el Futhark antiguo, uno de los más usados. (Calico 119) El primer autor que difunde la idea de esta runa inventada a un público masivo es Ralph Blum21 en el año 1982. Hasta hoy su libro, The Book of Runes22, es una fuente reconocida para el aprendizaje del oráculo y el uso mágico de runas, además es ocupado por muchos neopaganos. No obstante, también es objeto de un debate fundamental y de crítica por parte de los neopaganos nórdicos/germánicos en contra de los que usan en su sistema a la “runa vacía”. Para ellos esta runa, que consiste en una pieza sin runa grabada o pintada en ella, no es válida porque no aparece en fuentes nórdicas originales, entonces la perciben como una especie de “…innovación New Age que desatiende a la integridad de las runas”. (Calico 119) En cambio, dentro de corrientes neopaganas más enfocadas en brujería, por ejemplo, algunas formas de Wicca y tradiciones de magia contemporánea, la “runa vacía” es una parte más del set de runas usadas. Así, las tradiciones que mencionan la “runa de Odin”, “runa de Wyrd” o plenamente la “runa vacía”, se basan de manera directa o indirecta en la obra de Blum.

 

A primera vista se puede confirmar con este ejemplo que los neopaganos nórdicos/germánicos tienden a tomar una posición crítica hacia las fuentes que no hacen referencia directa a algún texto nórdico auténtico, islandés o germánico. Tanto Gründer y von Schnurbein, enfocados en el neopaganismo en áreas de habla alemana, como Hutton y Calico, interesados en regiones de habla inglesa, corroboran ese trato detallista de las fuentes primarias por parte de los neopaganos nórdicos/germánicos, a partir de sus estudios de campo. En dichas versiones del neopaganismo, el conocimiento de la Lore23, el contenido de las fuentes históricas, forma uno de los fundamentos de su religiosidad. Cabe subrayar que, específicamente para neopaganos que siguen estas tradiciones (inventadas) nórdicas y germánicas, la Lore en el sentido de las fuentes históricas auténticas fundamentales escritas en los idiomas antiguos, juega un papel clave para la construcción de sus cosmovisiones, creencias, prácticas e identidades. Por tanto, no sorprende que su interacción con las fuentes contemporáneas, incluso las que se publicaron después del fin de siécle, suele ser crítica y exhaustiva. En estas corrientes del neopaganismo rara vez se observa el uso de sistemas adivinatorios como Tarot, I Ching u otras prácticas que sí forman parte de la práctica religiosa de otros neopaganos, cuya perspectiva es más inclusiva y menos enfocada a una interpretación auténtica de las fuentes antiguas. No sorprende que estas mismas corrientes de neopaganismo, específicamente los actores norteamericanos, tiendan a sentir aversión contra la obra de Blum y, por consiguiente, rechazan a la idea de la “runa vacía”.

 

Sin embargo, según Calico, por lo menos en los Estados Unidos permanece la tendencia de usar otro linaje de fuentes para los sistemas de oráculo rúnico en los neopaganismos germánicos y nórdicos. Su fuente por excelencia es el libro Futhark24, de Edred Thorsson25. El autor, además de disponer de títulos académicos (entre otros en historia del ocultismo, lenguajes germánicos y estudios medievales) y haber escrito su tesis doctoral acerca de las runas, estuvo involucrado en varias asociaciones neopaganas norteamericanas (entre ellas, la Asatru Free Assembly) y es el fundador de la organización neopagana Ring of Troth. Fue expulsado de Odinic Rite, otra asociación neopagana norteamericana. Tanto sus obras y la influencia respectiva al neopaganismo norteamericano como su posición ideológica fueron causa de debates y polémicas, ya que otros actores del mismo ámbito, como Freya Aswynn, lo criticaron por su cercanía ideológica al satanismo, left-hand path y ocultismo germánico-völkisch26. Se nota que tanto él como Blum (en menor grado) son figuras públicas neopaganas cuyas reputaciones se pueden describir como ambivalentes. Específicamente Thorsson influyó en los discursos de delimitación e identidad y ocasionó rupturas de estructuras organizacionales dentro del ámbito neopagano, específicamente en Estados Unidos.27 Sin embargo, su aportación referente a la runa vacía representa el linaje que, según Calico, predomina entre neopaganos nórdicos/germánicos estadounidenses. Específicamente se trata del rechazo pleno a la “runa vacía”, lo cual se argumenta como sigue: primero, el libro de Thorsson se reconoce como fuente auténtica. Eso se debe, por un lado, a la carrera académica del autor y por el otro, a su posición influyente dentro del ámbito neopagano a partir de 1970. Adicionalmente, él rechaza las prácticas religiosas sincréticas e innovadas, aparte de plantear su sistema de mágica rúnica; según él, resultado de considerar fuentes auténticas germánicas y nórdicas. Thorsson, en comparación con Blum, usa como fuente de sus obras (en las que plantea su “runología”) los textos de Guido von List, fundador del movimiento völkisch y conocido por sus obras acerca de ocultismo germánico, magia rúnica, ariosofía/armanismo y antisemitismo. List revindica una revelación personal como fuente de su conocimiento de las runas, hecho que usualmente se etiquetaría en las comunidades neopaganas contemporáneas como UPG –del inglés Unverified Personal Gnosis–, una gnosis personal no-verificada.

 

Aunque el neopaganismo en general, según Lorne L. Dawson, cuenta como un ámbito religioso que promueve individualidad, experiencias religiosas personales, tolerancia hacia otras tradiciones, tendencias sincretistas, holísticas y libertad organizacional28; los neopaganos nórdicos/germánicos suelen expresar una insatisfacción acerca del “…hiperindividualismo, la dependencia de experiencia religiosa personal o UPG, sincretismo y mezcla cultural…”29 (Calico 482) Eso se puede observar en las estructuras organizativas, la meticulosidad en cuanto a las fuentes y autoridades de opinión, así como el panteísmo duro.30 En comparación con el politeísmo suave, que entiende a los dioses en términos de entidades amalgamadas con base en otras deidades o representaciones de energías, arquetipos o características de personalidad.31 El politeísmo duro, en cambio, reconoce a los dioses como “…seres ontológicamente reales, cada uno con naturaleza propia, específica e individual”. (Calico 289) Esto lleva a una interrelacionalidad y codependencia entre el neopagano y sus dioses. De ese modo, la interacción individual con los dioses sí juega un papel importante para los neopaganos nórdicos/germánicos; sin embargo, los UPG cuentan como la opción menos deseable y confiable, al menos cuando se trata de consensuar contenidos religiosos y consiguientemente, autentificarlos. No obstante, resulta que Thorsson legitima a List y su obra, así como otras fuentes völkisch, minimizando sus conexiones con la ideología aria racista y presentándolas como conectores claves de las runas del pasado con la emergencia de la magia rúnica contemporánea. (Calico 122) El resultado se nota en la inclusión de los planteamientos de Thorsson, que sigue el linaje de List y rechaza lo que plantea Blum por parte de los neopaganos nórdicos/germánicos estadounidenses.

 

Por lo dicho, se nota una aparente incoherencia al comparar los orígenes de las dos posiciones respecto a la “runa vacía” con sus procesos de autenticación: “no se debe usar la runa vacía porque no hay fuentes auténticas que la incluyen”, según la posición neopagana nórdica/germánica estadounidense que exige, por un lado el requerimiento de autenticidad histórica de las fuentes en las que se basan para sus prácticas religiosas; pero por el otro, la misma práctica del no-uso de la “runa vacía” se fundamenta en la obra de Thorsson. La paradoja es que él usa a la obra de List como referencia, mismo autor que plantea su conocimiento de las runas a partir de una gnosis personal no-verificada. Dicho a manera de conclusión con las palabras de Calico: “Eso sigue así, aunque Thorsson se sustente en el mago rúnico Guido List y otros ocultistas völkisch, quienes introdujeron más innovaciones referentes a las runas que Ralph Blum, esencialmente creando su propio sistema rúnico idiosincrático”. (Calico 122)

 

Sin embargo, los neopaganos nórdicos/germánicos entrevistados por Calico subrayan que el uso de la “runa vacía” para ellos muestra que la persona que lo realiza está consultando fuentes erróneas, cuyos autores carecen del conocimiento del verdadero Lore de las runas y, por lo mismo, la práctica que se basa en estas fuentes no es auténtica. A la vez, su fuente y autoridad reconocida es Thorsson, cuyo sustento, en cambio, muestran más innovación que autenticidad histórica, excluyendo el papel de validación que juega List. Esa observación lleva de regreso a la idea de la tradición inventada.

 

  1. ¿Puros cuentos de viejas? A manera de conclusión: tradición inventada y religiosidad contemporánea

Los dos ejemplos visibilizan dinámicas que abarca el concepto de tradición inventada; en ambos casos, el origen de los objetos en cuestión no se puede trazar con certidumbre. Sin embargo, los actores que llegan a un consenso en cuanto a la autenticidad de las fuentes respectivas hacen uso de estrategias de autentificación para incluir dichos objetos, así como las creencias y prácticas resultantes de ellas, en sus religiosidades neopaganas. En el caso de la escalera de brujas, surgió una interpretación del uso del objeto y con el paso del tiempo, el conocimiento así construido se volvió la base de una práctica contemporánea. Esta es autentificada por lo menos parcialmente: a) por las personas que la propusieron y promovieron la interpretación de su uso mágico, b) por el ámbito geográfico y socio-histórico cultural y c) por su antigüedad, que hoy en día usualmente no se pone en duda. Aunque la negociación de sentidos (aquí: los detalles del uso y la finalidad de este) queda abierta, pero la base y su autenticidad o se quedan fijas o no son de interés por parte del practicante. Por consecuencia, más que su origen auténtico formal, el uso real es de suma importancia. A su vez, la “runa vacía” ilustra igualmente a la ortopráctica neopagana: el elemento clave es el uso de las runas, no el camino conceptual que tomaron para ser validadas por un autor establecido dentro del ámbito. Sin embargo, aquí la base del conocimiento sí se conoce (la UPG de List), pero los procesos de autentificación son procesos de negociación de sentidos ideológicos e históricos, sumamente dependientes de la persona que las representa y difunde. Resulta obvio una postura a favor de lo académico en relación con las fuentes: muchos neopaganos recurren a textos y personas que son (o parecen ser) académicos con la finalidad de obtener información que se considera auténtica. Una característica esencial de estas personas es su conocimiento de la Lore y, si es posible, su pericia sobre una o más de los lenguajes de las fuentes originales.

 

Referente al segundo objetivo del presente artículo, cabe señalar que las estrategias de negociación de autenticidad de contenidos neopaganos se basan en tres factores principales:

 

  1. 1) Las personas que plantean, difunden y defienden a los contenidos respectivos. En el neopaganismo, el conocimiento de las fuentes y sus contenidos suele ser de importancia, así como la relación con el ámbito académico, sea directamente (la persona tiene grados académicos relacionados con el contenido neopagano, como lenguajes antiguos o estudios escandinavos) o indirectamente (usa traducciones y fuentes relacionadas con las autoridades académicas aceptadas por una comunidad neopagana).
  2. 2) El origen geográfico. Eso incluye al ámbito socio-histórico cultural en el cual los contenidos surgieron. Si se trata de Lore, el lenguaje, tal como el traductor, juega un papel importante.
  3. 3) La antigüedad (verdadera o interpretada) del contenido.

 

El concepto de la tradición inventada, aplicado desde las ciencias de la religión, enfocado en la negociación de sentidos y autenticidad de contenidos religiosos, provee entonces un enfoque teórico que da cuenta de estos procesos: plantea las preguntas sobre el origen y surgimiento de elementos específicos de una tradición, relacionados con las personas involucradas y sus posiciones como actores en el discurso acerca del elemento de interés, así como su contexto socio-histórico-cultural. Adicionalmente, abre el tema de la utilidad32 de la invención de estos elementos; aquí, las preguntas que se tienen que resolver son: por qué se inventó el elemento respectivo y con qué finalidad. De acuerdo con Hobsbawm, tres finalidades comunes de elementos inventados pueden ser la cohesión social de un grupo (donde el aspecto simbólico es el de mayor relevancia), la legitimación de instituciones, estatus o relaciones de autoridad y, por último, la inculcación de creencias, sistemas de valores y convenciones de comportamiento. Específicamente en la runa vacía se nota que el discurso sobre ella desencadena negociaciones de pertenencia a grupos (que están a favor o en contra) y afecta a la cohesión dentro de estos; la identificación con una de las opiniones refuerza tanto la cohesión del grupo respectivo como a la posición de autoridad de la persona que planteó y representa la opinión respectiva, así como su linaje de conocimiento. Con base en eso, se establecen sistemas de valores y convenciones de comportamiento, por ejemplo: los neopaganos germánicos/nórdicos en EE.UU. tienden a no usar la runa vacía y a través del rechazo, crean y refuerzan cierto uso de las runas en general. En caso de la escalera de brujas, no se trata tanto de los primeros dos sino, de la última finalidad mencionada: su inclusión en prácticas mágicas contemporáneas ejemplifica el inculcar creencias y también crea una convención de comportamiento, en ese caso, ritual.

 

Ya que la negociación de sentidos en estos discursos se entiende como un conjunto de procesos complejos, no existen explicaciones que se pueden reducir a razones simples. Las dinámicas incluyen los siguientes elementos clave: las fuentes históricamente auténticas; las personas que interactúan con estas fuentes y la comunidad de neopaganos, por lo cual se vuelven expertos dentro de su ámbito y nodos dentro de la red respectiva; las necesidades e intereses de los neopaganos que realizan las prácticas y las resultantes de estos procesos de negociación de sentidos; finalmente, los objetos propios, sean textos, artefactos o constructos abstractos. Estos factores se pueden analizar bajo el concepto de la tradición inventada, dado que provee una perspectiva que hace visible las conexiones y dependencias entre ellos.

 

Fuentes de consulta

Berger, Helen A. “Contemporary Paganism by Numbers”. En: Lewis, James R.; Pizza, Murphy. (Edit.) Handbook of Contemporary Paganism. Leiden y Boston: Brill, 2009. Impreso.

 

Calico, Jefferson F. Being Viking. Heathenism in Contemporary America. Bristol: Equinox Publishing, 2018. Impreso.

 

Dawson, Lorne L. Comprehending Cults. The Sociology of New Religious Movements. Oxford: Oxford University Press, 2006. PDF.

 

Gründer, René.

  1. a) Germanisches (Neu-)Heidentum im deutschsprachigen Raum. Berlin: Logos Verlag, 2008. Impreso.
  2. b) con Schetsche, Michael y Schmied-Knittel, Ina (edit.). Der andere Glaube. Europäische Alternativreligionen zwischen heidnischer Spiritualität und christlicher Leitkultur. Würzburg: Ergon Verlag, 2009. Impreso.
  3. c) Blótgemeinschaften. Eine Religionsethnografie des germanischen Neuheidentums. Würzburg: Ergon Verlag, 2010. Impreso.
  4. d) “Neopaganismus im deutschsprachigen Raum. Entwicklungslinien eines neureligiösen Feldes”. En: Materialdienst der EZW, Número 10, Berlin: Evangelische Zentralstelle für Weltanschauungsfragen, 2012.

 

Harvey, Graham. Contemporary Neopaganism. Listening People, Speaking Earth. Nueva York: New York University Press, 1997. Impreso.

 

Hutton, Ronald.

  1. a) The Triumph of the moon. A history of modern pagan witchcraft. Oxford: Oxford University Press, 1999. PDF.
  2. b) Contemporary Religion in Historical Perspective: The

Case of Modern Paganism. Bristol: University of Bristol, 2015. PDF.

 

Lewis, James R. “The Pagan Explosion: An Overview of Select Census and

Survey Data” En: Johnston, Hannah E.; Aloi, Peg. (Edit.) The New Generation of Witches: Teenage Witchcraft in Contemporary Culture. Burlington, VT: Ashgate, 2007. PDF.

 

Lewis, James R.; Pizza, Murphy. (Edit.) Handbook of Contemporary Paganism. Leiden y Boston: Brill, 2009. Impreso.

 

Von Schnurbein, Stephanie. Norse Revival. Transformations of Germanic Neopaganism. Leiden y Boston: Brill, 2016. PDF.

Wingfield, Chris. “A case re-opened: the science and folklore of a ‘Witch’s Ladder’”. En: Journal of Material Culture 15 (3). Páginas 302 – 322. PDF.

 

Imágenes

  1. Escalera de brujas – Fuente: Pitt Rivers Museum, University of Oxford

    Escalera de brujas – Fuente: Pitt Rivers Museum, University of Oxford

Set de runas inclusive “runa vacía” (pieza sin signo) – Fuente: https://www.pikist.com/free-photo-vwrqc/de

Set de runas inclusive “runa vacía” (pieza sin signo) – Fuente: https://www.pikist.com/free-photo-vwrqc/de

Semblanza curricular

Maria Papenfuss

Formación académica: estudió la Licenciatura en Ciencias de las Culturas (2010 a 2013) con enfoque en las religiones del mundo y Germanística intercultural en la Universidad de Bayreuth, Alemania. Su maestría en Estudios de la Cultura y Comunicación la realizó en ICONOS, Instituto de Investigación en Cultura y Comunicación (2016 a 2018), CDMX, México. Allí está cursando el Doctorado en Estudios Transdisciplinarios de la Cultura y la Comunicación. Además, es Secretaria Internacional (alemán, inglés, español) con diploma oficial.

 

Actividad laboral: Trabaja como asistente científico para el Instituto de las Ciencias de la Religión de la Universidad de Leipzig, Alemania desde el 2019. Sus enfoques de investigación son fenómenos religiosos alternativos –especialmente afroamericanos y neopaganos–, interculturalidad y cyber-religión. Desde el año 2011 imparte clases de alemán e inglés.

 

Correo: papenfuss.maria@web.de

 

  1. 1. En el presente artículo se usa “neopaganismo” de manera corta para no escribir cada vez “neopaganismo contemporáneo que se basa en tradiciones paganas originarias en Europa”.
  2. 2. Véase por ejemplo Calico (2018); Berger (2009); von Schnurbein (2016) y Hutton (2005 y 2015), Lewis (2007).
  3. 3. Originalmente en inglés: invented tradition, también invention of tradition –la invención de tradición.
  4. 4. Véase Gründer 2008: 29.
  5. 5. Originalmente en inglés: “…set of practices, normally governed by overtly or tacitly accepted rules and of a ritual or symbolic nature, which seek to inculcate certain values and norms of behaviour by repetition, which automatically implies continuity with the past.”
  6. 6. Hay casos de contenido neopagano que consisten en una fuente histórica, por ejemplo, una saga islandesa, cuya interpretación lleva a prácticas que sí incluyen al documento original como fuente directa, pero también agregan elementos inventados. De esta manera, la práctica tiene componentes históricamente verificables junto con elementos adaptados e interpretaciones adscritas. Un ejemplo es la rueda del año, el calendario festivo neopagano.
  7. 7. Entre ellos, los más importantes son: la Edda Poética, la Edda Prosáica, el Codex Regius que incluye textos claves como la Völuspá o el Hávamál, la Heimskringla que consiste en sagas islandesas como la Ynglingasaga; aparte de eso, la Germania, los Merseburger Zaubersprüche, poemas como Beowulf y poemas rúnicos, el Nibelungenlied entre otros. (Calico 39)
  8. 8. Véase Harvey 177 y Lewis 482.
  9. 9. Originalmente en inglés: …getting away the milk from neighbours’ cows, and for causing people’s deaths. From an attic in the house of an old woman (a witch?) who died in Wellington.
  10. 10. Véase, entre otros, Hutton 1999, específicamente el capítulo “Finding a Low Magic”.
  11. 11. Por ejemplo Grimassi, Raven. The Witches’ Craft. Woodbury, MN: Llewellyn, 2002.
  12. 12. Fuente original: Leland, Charles Godfrey. Etruscan Roman Remains in Popular Tradition. London: T. Fisher Unwin, 1892.
  13. 13. Véase Winfield 305 y 311.
  14. 14. Hutton lo llama en inglés “lower magic”.
  15. 15. Originalmente en inglés: … belonged to the world of popular belief and custom, concerned not with the mysteries of the universe and the empowerment of the magus, so much as with practical remedies for specific problems.
  16. 16. En contraste con la ortodoxia, la fe o la creencia correcta.
  17. 17. Eso también se muestra en el neopaganismo germánico en los blót, los rituales de sacrificio, que tienen lugar en un contexto que presupone una relación respecto al dar y recibir entre los humanos y los dioses.
  18. 18. Comunidad aquí solamente se refiere a las personas neopaganas nórdicas y germánicas que interactúan, no tiene una connotación más profunda en cuanto a relaciones interpersonales o pertenencias a algún grupo formal.
  19. 19. Nórdico Antiguo. También se encuentra en las formas transcritas seid, seidh, seidhr, seidr, seidth y otros. Hace referencia a magia rúnica como práctica chamanística. Se entiende como un proceso mágico de autotransformación, una forma mágica de ver el mundo de manera distinta y una técnica mágica de curación. Requiere un estado de trance. (von Schnurbein 114; Calico 374)
  20. 20. Nórdico antiguo. Se refiere al canto (chant) o vocalización de las runas con el fin de abrir o cerrar rituales, centrar energía o ayudar a la meditación. (Calico 400 – 402)
  21. 21. Escritor estadounidense, autor de varios libros sobre el uso de runas. En el libro mencionado, él plantea que la fuente de la runa vacía es una mujer que más adelante se identificó como la ocultista Murry Hope. Véase Calico 119.
  22. 22. Blum, Ralph H. The Book of Runes: A Handbook for the Use of an Ancient & Contemporary Oracle. Los Angeles: Oracle Books, 1982.
  23. 23. Calico describe Lore como una palabra que designa a “…los textos núcleo del neopaganismo, y parece que ha entrado al vocabulario del movimiento al inicio hasta la mitad de los años 1980.” (Calico 66, traducido por la autora) No consiste en un corpus fijo de textos, pero los principales de ellos se mencionan en la nota a pie de página número seis.
  24. 24. Thorsson, Edred. Futhark. A Handbook of Rune Magic. Boston: Weisser, 1984.
  25. 25. Edred Thorsson es el seudónimo de Stephen Edred Flowers, también alias Darban-i-Den. Es uno de los autores prominentes en el ámbito del neopaganismo que se basa en la corriente völkisch-tradicionalista, es decir, que usa fuentes e ideologías originadas en el romanticismo germánico.
  26. 26. Trivialmente entendido como prácticas mágicas malevolentes.
  27. 27. Völkisch (alemán) se refiere a ideas referente a un pueblo (en alemán Volk), originalmente al pueblo germánico, luego –por parte del movimiento völkisch– entendido como el pueblo alemán. De allí viene la connotación nacionalsocialista de la palabra.
  28. 28. Véase por ejemplo Dawson 62 – 66.
  29. 29. Originalmente en inglés: …hyper-individualism, reliance on personal religious experience or UPG, syncretism and cultural blending,…
  30. 30. Originalmente en inglés: hard polytheism.
  31. 31. Véase Calico, capítulo 5.
  32. 32. Hobsbawm propone tres tipos de tradición inventada que apuntan hacia su función: uno que incluye a las tradiciones inventadas que establecen o simbolizan cohesión social o membresía de grupos (comunidades reales o artificiales), el segundo de los que establecen o legitiman instituciones, posiciones o relaciones de autoridad y el tercero de las tradiciones inventadas cuyo propósito principal es la socialización, la inculcación de creencias, sistemas de valores y convenciones de comportamiento. (Hobsbawm 9)

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